En el año 2025, la saga “Misión imposible” tuvo su última entrega con la parte 2 de “Dead Reckoning”. A lo largo de 8 películas, solo cosechó dos nominaciones en los Oscar: “Mejor sonido” y “Mejores efectos especiales”, ambas en el año 2024. A partir de este dato, pensé en sagas similares: “007”, “Rápidos y Furiosos”, “Bourne”, “Duro de matar”, entre otras. El factor común de todas, el flaco galardón obtenido.
No es asunto de este artículo hacer una objeción para una curaduría en la Academia. Pero resultaría desacertado menospreciar el efecto en la opinión pública de los premios (aunque parezca cada vez menor).
Resulta evidente que la crítica no es muy amiga del género de acción, al menos en este siglo. Es, junto con el terror, un género “menor” tanto para el público especializado como para el público ocasional que no por ello deja de ver estas películas, ya que estas sagas son solventes en términos económicos, incluso con los presupuestos que van en aumento cada año. Como así lo fue “Dead Reckoning Part 2” en 2025.
Todo esto sirve para concluir que, al menos en lo que respecta a este género, lo “popular” y lo “académico”, “artístico”, “serio”, o como quieran llamarle, no abrevan en el mismo sitio.
Entonces, a lo que iba.
Misión Imposible, en sus 8 películas, cuenta con 5 directores que, en algunos casos, tienen formas muy distintas, como podrían serlo Brian de Palma y John Woo, que fueron directores en forma consecutiva. Aun con todos los tonos tocados por la saga, una idea permaneció de manera axial: “El fin no justifica los medios”. Desde “Antígona” de Sofocles hasta “Infinity War” con el personaje de “Thanos”, esta idea sigue presente en nuestra vida, señalando abierta la pregunta desde un mundo cada vez más vulnerado en pos del progreso.
Por eso, Ethan Hunt (El personaje interpretado por Tom Cruise) no deja morir a sus compañeros o a su esposa cuando son tomados como rehenes de un villano que precisa un arma o algún instrumento de daño. Porque eso estaría mal, aunque potencialmente genere peores consecuencias. “El hombre tiene que hacer lo que tiene que hacer”. Y si uno hace el bien, la fortuna o la gracia va a estar de nuestro lado.

En Misión Imposible, la “suerte” (para llamarla de una manera profana) es tan importante como la voluntad de los hombres. Y en esta última entrega hay una escena que termina de poner en evidencia la ligazón de la saga con una noción de mundo cristiana.
No solo ambas partes de “Dead Reckoning” son las más pobladas por elementos de la tradición cristiana, sino que, hacia el final de la última película, hay una escena donde Ethan Hunt vence al villano y, junto a sus compañeros, que están en otro espacio, salvan al mundo. Entonces, Ethan Hunt, que acaba de hacer aquello en un avión, no puede descender porque éste se incendia. Sin solución a la vista del espectador, el siguiente corte lo muestra a él aterrizando en un paracaídas, mientras escucha las últimas palabras de Luther (Que luego comentaré), su compañero, registradas en el artefacto que sostiene. La película no se toma un segundo en explicar si había un paracaídas, de donde lo sacó o si es una ilusión, rompiendo con la lógica común de Misión Imposible, donde todo tiene una razón fáctica.
Pero, lo que algunos pueden señalar como incoherente, a mí me resulta magistral. Poniendo un milagro explícito en pantalla. Salvando al hombre que salvó a otros sin considerar su muerte, por última vez.
Considerando todo esto, resulta extraño creer que Tom Cruise sea un loco que pertenece a una secta que tiene niveles y alienígenas, ¿no…?
Y por si faltara poco, si no alcanzara con las acrobacias más arriesgadas intentadas en el cine (prescindiendo del CGI y realizada sin dobles), con escenas de acción que se entienden a la perfección y narran por sí solas (no como las de un inglés que filmó a Bruce Wayne), la saga termina con un corto monólogo de Luther (Ving Rhames), el único actor (además de Tom Cruise) que se mantuvo en toda la saga.
Acá la transcripción:
“Hola, Hermano.”
“Si estás escuchando esto, el mundo sigue aquí, y vos también.”
“Creeme, no tuve un solo momento de duda. Sabía que encontrarías la manera. Siempre lo hacés”
“Ojalá que con el tiempo puedas ver que esta vida no fue fruto del azar. Este fue tu llamado, tu destino. Un destino que alcanza a cada ser vivo”
“Te guste o no, somos amos de nuestro destino”
“Nada está escrito”
“Y nuestra causa, aunque sea justa, palidece al compararla al impacto de lo que hacemos”
“Toda esperanza de un futuro mejor, surge de nuestra voluntad en que sea así”
“Un futuro que refleje la bondad que hay en nuestro interior”
“Porque esta bondad que llevamos dentro, se mide por el bien que hacemos a los otros”
“Todos compartimos el mismo destino, el mismo futuro. La suma de nuestras infinitas decisiones”
“Ese futuro se construye con cordialidad, confianza y entendimiento mutuo, si decidimos aceptarlo.”
“Yendo, sin cuestionamientos, hacia una luz que no podemos ver”
“No solo por nuestros seres queridos, sino por los que nunca conoceremos”
“Espero que sepas que te querré para siempre, hermano. Y que nos volveremos a ver, aunque espero que no sea demasiado pronto”
“El mundo todavía te necesita”
“Por supuesto, nunca lo sabrá. Pero nosotros sí.”
“Nosotros, que vivimos y morimos en las sombras”
“Este mensaje se autodestruirá en cinco segundos”
Este mensaje es la síntesis de Misión Imposible. El héroe, su destino y el imposible, que nunca es tal. Pero capaz es una película para chabones que les gustan los tiros y los choques.
