El concejal del Frente Amplio por la Soberanía advirtió sobre la pérdida de espacios de participación ciudadana en Rosario, criticó el manejo de proyectos urbanísticos como el Parque Acuático y los cambios en el área histórica del Monumento, y presentó una iniciativa para conocer con precisión cuántas personas viven en situación de calle.
La discusión sobre el modelo de ciudad que Rosario construirá en los próximos años volvió a instalarse con fuerza en el Concejo Municipal. El debate por el Parque Acuático en la zona de la ribera, las modificaciones urbanísticas en el área de preservación histórica cercana al Monumento Nacional a la Bandera y la creciente movilización vecinal expusieron una tensión cada vez más visible entre las decisiones del Ejecutivo local y amplios sectores de la sociedad civil.
En una extensa entrevista en el programa Democráticamente, que conduce Juan Francisco por AGOFA TV, el concejal Leonardo Caruana analizó el clima político de la ciudad, cuestionó las formas de construcción política impulsadas por la gestión del intendente Pablo Javkin y defendió la necesidad de recuperar mecanismos de participación ciudadana que, según afirmó, fueron fundamentales en la transformación de Rosario durante las últimas décadas. También se refirió a la crisis social que atraviesa la ciudad y explicó los alcances de su proyecto para relevar de manera precisa la cantidad de personas que viven en situación de calle.
“Hoy cuesta discutir los problemas porque todo se transforma en una disputa”
¿Cómo ves el clima político que se vive hoy en Rosario?
“Es un clima que no deja de parecerse al clima nacional. Cuesta discutir los problemas porque todo se transforma en una disputa. Aparece la descalificación al otro, el rechazo de argumentos solamente porque vienen de alguien que piensa distinto. Parece que hubiera una sola forma de hacer las cosas y eso lleva a definiciones complejas”.
¿Qué impacto tiene eso en la política local?
“También hay una reestructuración de espacios políticos que fueron constitutivos de la transformación de Rosario, como el socialismo, que hoy tienen menos capacidad de incidencia. Y aparecen fuerzas que intentan diferenciarse discursivamente de algunas cuestiones nacionales, pero que después acompañan proyectos estratégicos como la baja de imputabilidad o la Ley Bases. Hay una lógica de acuerdos que termina consolidando determinadas decisiones”.
Las declaraciones de Caruana aparecen en un momento donde Rosario atraviesa múltiples discusiones sobre su futuro urbano e institucional. Para el concejal, el problema central no es solamente qué se decide, sino cómo se decide. En su mirada, la ciudad abandonó progresivamente mecanismos de participación que durante años fueron parte de su identidad política y social.
“Nos quieren reducir a odiadores de Rosario para no discutir las decisiones”
Hoy parece instalarse la idea de que quien cuestiona determinados proyectos es alguien que está en contra de Rosario. ¿Qué pensás de eso?
«Cuando uno se opone a determinado proyecto o desarrollo inmobiliario aparecen etiquetas como ‘los odiadores de Rosario’ o ‘los defensores de las ruinas’. La verdad es que quienes venimos trabajando hace más de 30 años en momentos muy difíciles de la ciudad no odiamos Rosario. Lo que tenemos son diferencias sobre cómo se toman las decisiones”.
“Se intenta anular la discusión. O somos parte de una disputa partidaria o somos odiadores seriales. Entonces ya no podemos discutir qué ciudad queremos construir. Rosario tuvo planes estratégicos, Consejo Económico y Social, mesas barriales, espacios de participación reales. Hoy eso quedó reducido a un sello. Se decide solo a través de un escritorio y después se comunica para ver si a la gente le gusta”, aseguró el edil del Frente Amplio por la Soberanía
Lo que sí aparece es una fuerte autoconvocatoria vecinal.
“Sí, creo que el Parque Acuático generó una movilización muy transversal. Participaron sectores medios, organizaciones ambientales, vecinos que utilizan y que no utilizan el río. Lo mismo está pasando con la vecinal Monumento. Estudian los indicadores urbanísticos, revisan ordenanzas, van a las comisiones del Concejo y hablan con todos los bloques”.
¿Qué lectura hacés de eso?
“Es un efecto positivo. La gente está diciendo basta de esta lógica donde los jueves solamente levantamos la mano para votar excepciones. Quiere recuperar la discusión sobre qué ciudad imaginamos para los próximos 20 o 30 años. Todo aquello que cambie la identidad de un barrio debería discutirse con los vecinos”.
“La participación no puede reducirse al día de la elección”
¿Creés que la participación ciudadana necesita nuevos mecanismos?
“Totalmente. La participación no puede ser solamente ir a votar cada dos años. Los vecinos de la zona Monumento hoy están mucho más entusiasmados porque participan de una discusión concreta que porque escuchan un discurso desde afuera”.
¿Eso debería reflejarse en futuras reformas institucionales?
“Creo que es una discusión que tenemos que dar cuando se debata la carta orgánica local. Las audiencias públicas no pueden terminar siendo solamente catarsis. Hay que pensar mecanismos que tengan algún nivel de vinculación real con las decisiones”.
La participación ciudadana es el eje que atraviesa toda la mirada de Caruana. Para el concejal, la crisis de representación política que muestran los bajos niveles de participación electoral tiene relación directa con la falta de espacios donde los ciudadanos puedan influir efectivamente sobre las decisiones públicas.
Desde esa perspectiva, los conflictos por el Parque Acuático y por las modificaciones urbanísticas alrededor del Monumento son apenas la manifestación visible de un problema más profundo: la distancia creciente entre quienes gobiernan y quienes habitan la ciudad.
“La política debería resolver estos conflictos, pero no la dejan”
¿Te preocupa que estos debates terminen judicializándose?
“Sí, porque las cosas de la política deberían resolverlas la política. Pero cuando analizás todo el proceso y ves que no se trataron más de catorce proyectos vinculados al Parque Acuático, que no hubo voluntad de discutirlos y que incluso se negó el quórum para sesiones extraordinarias, aparecen otras herramientas”.
¿Entonces la judicialización es consecuencia de esa falta de debate?
“Exactamente. Más allá de los partidos políticos, fueron vecinos y organizaciones quienes también recurrieron a la Justicia. Eso muestra que hubo una instancia política que no funcionó como debía funcionar”.
¿Cómo explicás el apuro del Ejecutivo por avanzar con determinados proyectos?
“No tengo una explicación única. Creo que vivimos una época donde aparecen liderazgos muy personalistas, decisiones individuales y formas de conducción cada vez más autoritarias. Eso también se replica en algunos niveles locales”.
“Genera un fenómeno complejo donde las decisiones se toman cada vez más en soledad. Los consensos son más lentos, pero son más transparentes. Cuando no se discute previamente, aparece la sospecha. No necesariamente porque haya algo detrás, sino porque nadie entiende por qué hay tanto empecinamiento en avanzar de una sola manera cuando gran parte de la sociedad plantea alternativas”, dijo Caruana.
La crítica de Caruana trasciende la coyuntura del Parque Acuático. Su planteo apunta a una forma de ejercer el poder que, según sostiene, se fue consolidando en distintos niveles del Estado: liderazgos más verticales, menor deliberación pública y menor disposición a revisar decisiones.
En ese marco, el concejal considera que la transparencia no depende únicamente de los mecanismos de control, sino también de la capacidad de los gobiernos para abrir los procesos de discusión antes de que las decisiones estén cerradas.
“Javkin tomó un camino distinto al que mostraba años atrás”
Vos fuiste parte de la primera gestión de Javkin. ¿Lo ves cambiado?
“Sí. Yo integré un equipo que venía trabajando desde las gestiones de Miguel Lifschitz y Mónica Fein. Durante la primera etapa hubo una continuidad de muchas políticas públicas, especialmente en salud, y la pandemia también marcó fuertemente ese período”.
¿Dónde aparecen hoy las diferencias?
“En la forma de tomar decisiones y también en las alianzas que se construyen. Las alianzas tienen una matriz ideológica que después influye en cómo se gobierna. Muchas de las definiciones que hoy toma Javkin muestran un corrimiento respecto de aquella tradición reformista y progresista que históricamente representó”.
Un proyecto para saber cuántas personas viven en situación de calle
Hacia el final de la entrevista, Caruana se refirió a una problemática que considera urgente y que, a su entender, permanece invisibilizada detrás de otros debates públicos: el crecimiento de las personas en situación de calle.
Presentaste un proyecto para relevar la situación de calle. ¿Por qué?
“Porque los datos que existen hoy no reflejan la realidad. La encuesta nacional habla de 430 personas en situación de calle en Rosario, mientras que el propio Ejecutivo reconoce más de 900 y las organizaciones estiman entre 1.200 y 1.500”.
¿Qué proponen concretamente?
“Queremos un nuevo relevamiento amplio, con participación de universidades, organizaciones sociales, trabajadores, el municipio y el Concejo. Ninguna política pública puede ser eficaz si no sabemos cuántas personas están atravesando el problema”.
El planteo del concejal busca instalar una discusión que atraviesa a las principales ciudades argentinas. Según explicó, la saturación de refugios, la aparición de familias completas en situación de calle y el aumento de la demanda social muestran un escenario mucho más complejo que el reflejado por las estadísticas oficiales.
Para Caruana, conocer la dimensión real del problema es el primer paso para diseñar políticas públicas efectivas y evitar que miles de personas continúen invisibilizadas.
“Que ningún problema complejo puede resolverse desde un solo sector. No alcanza con el Ejecutivo, ni con la academia, ni con una organización social sola. Necesitamos conversar entre distintas voces”, manifestó el edil.
¿Eso vale también para otros temas?
“Claro. Vale para la situación de calle, para los consumos problemáticos, para la salud mental, para el suicidio y también para la planificación urbana. Hay un gran sector de la sociedad que no se siente parte de las decisiones que toma la política. Y eso es algo que tenemos que revertir”.


