El Mundial llega, pero la política no piensa frenar

Mientras la Selección juegue en Estados Unidos, Rosario y la provincia seguirán atravesadas por conflictos, reformas y rosca electoral.

La llegada del Mundial de fútbol suele instalar en la Argentina una sensación repetida cada cuatro años: que todo se detiene. Que la política baja el volumen, que los conflictos se congelan y que la agenda pública queda absorbida completamente por la Selección. Pero si algo empieza a mostrar el clima actual es que esta vez difícilmente ocurra eso.

Sí, habrá partidos que paralicen oficinas, bares llenos y discusiones futboleras que dominarán grupos de WhatsApp y sobremesas. También es cierto que el Mundial tiene una capacidad única para atraer incluso a quienes habitualmente no siguen fútbol. Pero debajo de esa pasión colectiva hay otra realidad que sigue avanzando sin pausa: la política santafesina tiene demasiados conflictos abiertos, demasiada rosca acumulada y demasiados intereses en juego como para entrar en pausa.

Rosario: una ciudad con debates que recién empiezan

En Rosario, por ejemplo, la agenda política y urbana atraviesa uno de los momentos más calientes de los últimos años.

El conflicto por el Parque Acuático en la Costanera Norte dejó de ser solamente una discusión sobre una obra pública. Hoy ya expone tensiones políticas, institucionales y sociales. Vecinos movilizados, sesiones extraordinarias caídas, pedidos de informes, cuestionamientos sobre transparencia y dirigentes que empiezan a medir costos políticos alrededor del tema.

Y todo indica que eso seguirá creciendo mientras ruede la pelota en Estados Unidos.

Lo mismo ocurre con el proyecto de Avenida Belgrano 548, el edificio frente al Monumento Nacional a la Bandera que abrió una discusión enorme sobre excepciones urbanísticas, preservación patrimonial y el futuro del modelo de ciudad.

El debate ya involucró al Colegio de Arquitectos, universidades, organismos patrimoniales y concejales de distintos espacios. Y muchos advierten que puede marcar un precedente histórico sobre cómo Rosario manejará las excepciones edilicias hacia adelante.

A eso se suma otro tema todavía más profundo: la futura Carta Orgánica municipal.

La autonomía de Rosario ya no es una discusión teórica. Empieza a convertirse en una pelea política concreta sobre cómo se gobernará la ciudad durante las próximas décadas, qué facultades tendrá el Ejecutivo y qué modelo institucional se quiere construir.

La provincia tampoco tiene margen para relajarse

En Santa Fe el escenario no es muy distinto.

La reforma penal impulsada por el gobierno de Maximiliano Pullaro sigue generando fuertes resistencias entre jueces, abogados y sectores académicos.

La reforma electoral también promete abrir discusiones intensas sobre representación política, sistema de bancas y futuro de las minorías.

Y mientras tanto, la situación económica sigue siendo una amenaza permanente para cualquier administración política.

Porque más allá de la estabilidad relativa que intenta mostrar el oficialismo provincial, los municipios siguen hablando de caída de recursos, problemas sociales crecientes y dificultades para sostener servicios básicos.

En paralelo, la relación entre el gobierno provincial y distintos sectores sindicales continúa siendo extremadamente tirante.

Pullaro mantiene conflictos abiertos con gremios docentes, estatales y trabajadores públicos, en una dinámica donde cada negociación salarial se transforma rápidamente en una disputa política.

La rosca tampoco se toma vacaciones

Pero hay otro elemento que explica por qué el Mundial no frenará la política santafesina: la carrera electoral ya empezó.

Aunque falte tiempo para 2027, los distintos espacios comenzaron lentamente a acomodar dirigentes, instalar nombres y construir posicionamientos.

En Rosario ya aparecen dirigentes pensando en la futura Intendencia. En la provincia, distintos sectores empiezan a discutir quiénes serán los herederos políticos de los liderazgos actuales.

El socialismo busca volver a tener protagonismo propio dentro de Unidos. El peronismo intenta reconstruir unidad y figuras competitivas. La Libertad Avanza trabaja en expansión territorial. Y el oficialismo provincial necesita sostener volumen político mientras administra conflictos complejos.

Todo eso seguirá ocurriendo durante el Mundial. Porque mientras la Selección juegue su campeonato, la política santafesina tendrá el suyo propio.

El Mundial distrae, pero no suspende la realidad

Probablemente durante algunos partidos baje el ritmo de la discusión pública. Habrá horas donde la agenda quede absorbida por el fútbol y donde la emoción colectiva tape momentáneamente otros temas.

Pero eso no significa que los problemas desaparezcan.

La violencia en Rosario seguirá existiendo. Las discusiones urbanas seguirán avanzando. Las reformas políticas continuarán generando tensión. La economía seguirá condicionando gobiernos. Y los dirigentes continuarán construyendo poder mientras millones miran la pelota.

Porque el Mundial puede distraer. Puede emocionar. Puede incluso ordenar por unos días el humor social. Pero no congela la realidad. Y en Santa Fe, la política tiene demasiadas cosas en juego como para permitirse detenerse aunque juegue la Selección Argentina.

Juan Francisco 1
Juan Francisco

Compartí esta nota:

Facebook
X
Threads
LinkedIn
Email
WhatsApp

Más noticias:

Banner Universo Agofa Grande
Banner Ideatorio Agencia Chico
Banner Concejo Rosario (2)