Oscar Blando: “La reforma electoral va en sentido contrario a la nueva Constitución”

El constitucionalista cuestionó los pisos electorales, los cambios a la Boleta Única, el posible voto electrónico y advirtió que las nuevas reglas reducen la representación política.

El abogado constitucionalista y ex director de Reforma Política de Santa Fe analizó los proyectos de reforma electoral que comenzaron a debatirse en la Legislatura y advirtió que varias de las iniciativas contradicen el espíritu de la nueva Constitución provincial. Cuestionó los umbrales electorales propuestos por la mayoría de los bloques, rechazó los cambios a la Boleta Única de Papel, alertó sobre la posibilidad de incorporar el voto electrónico y reclamó un sistema que incentive la participación política en lugar de restringirla.

Con la reforma constitucional ya sancionada, el debate político santafesino ingresó en una nueva etapa. Ahora llegó el momento de reglamentar buena parte de los cambios incorporados al nuevo texto constitucional mediante una nueva ley electoral que redefinirá cómo se votará, cómo se distribuirán las bancas, cuál será el nuevo organismo electoral y cuáles serán las reglas de competencia para los partidos políticos.

Sin embargo, lejos de tratarse de una discusión meramente técnica, las propuestas presentadas en la Legislatura comenzaron a despertar fuertes cuestionamientos. Uno de los más críticos fue el abogado constitucionalista Oscar Blando, quien durante una entrevista en el programa Democráticamente, que conduce Juan Francisco por AGOFA TV, sostuvo que varios de los proyectos «restringen la democracia» y se apartan del principio de representación proporcional que incorporó la nueva Constitución.

«La Constitución manda ampliar la representación, no limitarla»

Con la reforma constitucional muchos pensábamos que las leyes que iban a venir ampliarían derechos y mejorarían el sistema. Sin embargo, al menos el proyecto oficialista parece limitar más que ampliar. ¿Cómo lo ves?

«La reforma constitucional da mandatos muy claros para que se dicten nuevas leyes electorales. Habla de crear un nuevo organismo electoral, de reglamentar los partidos políticos y los institutos de participación ciudadana. Pero también incorpora un cambio fundamental: el principio de representación proporcional.»

Blando explicó que ese principio modifica uno de los aspectos más cuestionados de la Constitución de 1962. «Antes teníamos una mayoría automática. El partido que ganaba obtenía 28 diputados, es decir, el 56% de las bancas, aunque nunca sacara el 56% de los votos. Eso generaba una sobrerrepresentación de la mayoría y una subrepresentación de las minorías. La nueva Constitución busca corregir ese desequilibrio estableciendo una relación más justa entre votos obtenidos y bancas asignadas.»

Sin embargo, usted sostiene que eso no está ocurriendo.

«Exactamente. Lo que están intentando hacer con varios de los proyectos es restringir ese principio constitucional mediante dos herramientas: los umbrales electorales y el nuevo diseño de la Boleta Única de Papel.»

El constitucionalista aclaró que no cuestiona la facultad de la Legislatura para debatir reformas, pero sí la orientación que tomaron las iniciativas. «Las reformas electorales siempre las hacen los actores políticos y nadie reforma un sistema para perjudicarse. El problema aparece cuando esas modificaciones terminan limitando la participación democrática en lugar de fortalecerla.»

La primera definición de Blando marca el eje de toda la entrevista. Para el especialista, la reforma constitucional incorporó un mandato claro: construir un sistema más representativo. Sin embargo, considera que buena parte de los proyectos presentados avanzan en sentido contrario al establecer nuevas barreras para acceder a la representación legislativa.

Su principal preocupación gira alrededor de dos puntos: los pisos electorales y el nuevo diseño de la Boleta Única, aspectos que, según sostiene, no fueron exigidos por la Constitución y responden exclusivamente a decisiones políticas.

«Santa Fe puede terminar teniendo uno de los sistemas más restrictivos del país»

Uno de los temas más discutidos son los umbrales electorales.

«Sí, y es uno de los puntos más graves. Hay que aclarar algo: el problema no es solamente el porcentaje. El verdadero problema es que quieren calcularlo sobre el padrón electoral y no sobre los votos válidamente emitidos.»

El abogado comparó la situación santafesina con la del resto del país. «La única provincia argentina que hoy exige un piso del 5% del padrón es Jujuy. Otras provincias, como Córdoba o Mendoza, fijan el 3% del padrón. Muchas directamente toman los votos válidos emitidos y otras nueve provincias ni siquiera establecen un piso electoral.»

Blando advirtió que, si prosperan algunas de las iniciativas en debate, Santa Fe quedará entre las jurisdicciones más restrictivas del país. «Con esos proyectos se necesitarían más de 141.000 votos para entrar al reparto de bancas en Diputados. Es una limitación enorme para la representación política.»

El ex director de Reforma Política explicó además cuáles serían las consecuencias prácticas. «Una persona puede querer votar a un espacio político que obtenga 100.000 o 120.000 votos. Sin embargo, si no supera el piso, esos ciudadanos se quedan sin representación. Eso desincentiva la participación democrática porque muchos terminan pensando que su voto no sirve.»

Para Blando, el impacto de los umbrales electorales trasciende la discusión jurídica. Su preocupación es política e institucional: entiende que elevar los pisos sobre el padrón terminará empujando a los votantes hacia las grandes coaliciones y reducirá las posibilidades de representación de fuerzas emergentes o minoritarias.

En ese punto recordó que la baja participación registrada en la elección de convencionales constituyentes modifica aún más el escenario, ya que cuanto menor es la concurrencia a las urnas, más difícil resulta alcanzar un porcentaje calculado sobre el padrón total y no sobre quienes efectivamente votaron.

La reforma de Obeid: «Fue la única vez que se pensó primero en la ciudadanía»

Al repasar la historia de las reformas electorales en Santa Fe, Blando recordó el proceso que derivó en la implementación de la Boleta Única durante la gestión de Jorge Obeid y marcó una diferencia con el debate actual. Según explicó, aquella discusión no estuvo atravesada únicamente por intereses partidarios, sino por la búsqueda de una herramienta que mejorara la calidad democrática y la experiencia del votante.

Usted fue uno de los impulsores de aquella reforma. ¿Qué diferencias encuentra con el debate actual?

«La gran diferencia es que en aquel momento se trabajó durante años. Participaron universidades, especialistas, organizaciones de la sociedad civil y representantes de prácticamente todos los partidos políticos. No fue una reforma pensada de un día para el otro.»

El constitucionalista recordó incluso una anécdota que, según afirmó, refleja el espíritu con el que se encaró aquella transformación. «Cuando terminó una de las reuniones, el entonces gobernador Jorge Obeid me preguntó cómo creía que podía salir políticamente esa reforma. Yo le respondí que sinceramente no lo sabía, porque nunca la habíamos pensado para favorecer a un partido. La pensamos para mejorar el sistema electoral de Santa Fe. Esa fue siempre la prioridad.»

Para Blando, esa lógica contrasta con buena parte de las iniciativas que hoy se discuten en la Legislatura. «Las reformas electorales siempre tienen impacto político, eso es inevitable. Pero una cosa es que tengan consecuencias y otra muy distinta es diseñarlas buscando beneficiar a quienes gobiernan. Ahí es donde aparecen los problemas.»

«Quieren transformar la Boleta Única en una lista sábana»

Otro de los puntos que mayor preocupación genera en Blando es la propuesta de modificar el diseño actual de la Boleta Única de Papel. A su entender, los cambios impulsados por algunos proyectos implican un retroceso respecto de uno de los sistemas electorales más valorados del país.

¿Qué opina de las modificaciones que se están proponiendo de la Boleta Única?

«Me preocupan mucho. La Boleta Única fue diseñada para fortalecer la libertad del elector. El ciudadano podía elegir una categoría y después otra distinta sin ningún tipo de condicionamiento. Ese era justamente su mayor valor.»

Según explicó, algunas de las iniciativas pretenden incorporar mecanismos que favorezcan el llamado «efecto arrastre». «Lo que buscan es que la figura del candidato a gobernador arrastre automáticamente el voto hacia el resto de las categorías. Eso rompe con la lógica original de la Boleta Única, que justamente nació para que cada categoría pudiera elegirse con autonomía.»

Para Blando, el cambio también tendría consecuencias sobre el funcionamiento interno de los partidos políticos. «Cuando fortalecés el arrastre fortalecés también la verticalidad partidaria. Todo empieza a depender mucho más del candidato principal y mucho menos de los candidatos locales o legislativos. Eso reduce la libertad del elector y también empobrece la discusión política.»

Incluso advirtió que ese tipo de modificaciones terminaría acercando nuevamente el sistema santafesino a la vieja lógica de la lista sábana. «Durante muchos años discutimos cómo salir de ese modelo. La Boleta Única fue una innovación reconocida en todo el país precisamente porque permitía votar personas y no únicamente estructuras partidarias. No deberíamos retroceder.»

«Nunca fui convocado por Pullaro»

Pese a haber sido uno de los principales impulsores de la reforma política santafesina y uno de los especialistas más consultados del país en materia electoral, Blando reconoció que no mantiene ningún vínculo institucional con la actual gestión provincial.

¿El gobernador Pullaro o algún funcionario lo convocaron para analizar estos proyectos?

«No. Nunca fui convocado. Absolutamente nunca.»

El abogado aclaró que no se trata de una cuestión personal, sino de una forma de entender cómo deberían construirse las reformas institucionales. «No digo que tengan que aceptar mis ideas. Lo que digo es que una reforma electoral debería construirse escuchando a quienes trabajaron durante años en estos temas. Después cada gobierno decide qué camino seguir, pero el diálogo siempre enriquece.»

Según explicó, tampoco existieron instancias de intercambio con el Poder Ejecutivo antes del envío de los proyectos a la Legislatura.  «Hubiera sido saludable escuchar distintas opiniones académicas, universitarias y técnicas. Las reglas electorales son demasiado importantes como para debatirlas solamente entre dirigentes políticos.»

«El voto electrónico no ofrece más garantías que el papel»

Blando también se mostró contrario a la posibilidad de incorporar mecanismos de voto electrónico en futuras elecciones provinciales. Lejos de considerar que representan un avance tecnológico, sostuvo que la experiencia internacional demuestra la necesidad de actuar con mucha prudencia.

Algunos plantean avanzar hacia sistemas de voto electrónico. ¿Qué opinión tiene?

«No comparto esa idea. El voto electrónico no ha demostrado ser superior al sistema de papel. Al contrario, en muchos lugares del mundo se volvió atrás.»

El constitucionalista explicó que el principal problema radica en la posibilidad de auditar el proceso electoral. «Con una boleta de papel cualquier ciudadano puede controlar el escrutinio. Con un sistema electrónico dependés de programas informáticos que muy pocas personas están en condiciones de verificar. Eso disminuye la transparencia y la confianza.»

Además recordó que numerosos países limitaron o directamente abandonaron este tipo de mecanismos. «Hay experiencias internacionales muy claras que aconsejan prudencia. Cuando hablamos de elecciones no alcanza con que el sistema funcione; también tiene que generar absoluta confianza en la ciudadanía. Y esa confianza, hasta hoy, sigue estando mucho más consolidada en el soporte papel que en cualquier dispositivo electrónico.»

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