Pese a las movilizaciones, las críticas opositoras y el creciente rechazo ciudadano, el intendente Pablo Javkin dejó en claro que el proyecto del parque acuático en la Costanera Norte seguirá adelante. Mientras el debate crece en medios y redes sociales, el municipio avanzó este jueves con la presentación oficial de la obra y confirmó que no hay marcha atrás. Fernanda Gigliani habló de “falta de empatía” y ya empieza a instalarse la idea de una consulta popular.
La discusión por el parque acuático en la Rambla Catalunya y La Florida entró en una nueva etapa. Ya no se trata solamente de un proyecto cuestionado por vecinos, ambientalistas y sectores de la oposición. Ahora también aparece una decisión política tomada por parte del Ejecutivo municipal: avanzar igual, aunque el conflicto siga creciendo.
Después de la movilización realizada el miércoles por la noche, donde cientos de vecinos reclamaron que se frene la iniciativa, este jueves el intendente Pablo Javkin no solo defendió públicamente el proyecto, sino que además dejó una frase que terminó de marcar el tono de la discusión: “A mí me toca hacerlo”.
El mensaje fue leído por muchos sectores como una ratificación absoluta de que el municipio no piensa retroceder, aun cuando el rechazo social continúa creciendo.
El reclamo no frenó nada
La escena del miércoles había mostrado un fuerte nivel de organización y malestar ciudadano.
Vecinos, pescadores, kayakistas, guardavidas, ciclistas y organizaciones ambientales se movilizaron contra la obra y reclamaron que no se avance sobre uno de los pocos espacios públicos y gratuitos de acceso al río Paraná.
“El parque acuático puede hacerse, pero no en la Rambla”, fue una de las consignas más repetidas durante la protesta.
Sin embargo, menos de 24 horas después de esa manifestación, el municipio respondió acelerando el proyecto.
El municipio avanzó y mostró los detalles
Este jueves por la mañana, funcionarios municipales presentaron oficialmente los alcances de la intervención integral sobre la Costanera Norte y difundieron renders, gráficos y precisiones técnicas sobre la obra.
La señal política fue evidente: no hay intención de revisar la decisión de fondo.
Desde el Ejecutivo sostienen que el proyecto permitirá recuperar sectores degradados, sumar playa pública, mejorar infraestructura y generar un nuevo polo turístico para Rosario.
También remarcan que el parque acuático no avanzará sobre arena natural, sino sobre sectores actualmente cubiertos por hormigón y adoquines.
Pero los cuestionamientos no dejaron de crecer.
Javkin apuntó contra las críticas
Durante una conferencia de prensa, Javkin cuestionó duramente la manera en que algunos sectores opositores abordaron el debate y apuntó contra el uso de imágenes realizadas con inteligencia artificial para cuestionar el proyecto.
“Es fácil oponerse usando un render de IA o mostrar imágenes como si esto fuera Río de Janeiro”, disparó el intendente.
Además, aseguró que el objetivo del municipio es “hacer más atractivo” un sector que —según su mirada— presenta problemas importantes durante la noche.
La declaración volvió a generar enojo entre quienes vienen reclamando que el municipio priorice el acceso libre al río y no la construcción de nuevas estructuras comerciales o recreativas.
Gigliani: “Falta de empatía y desprecio por Rosario”
Una de las críticas más duras llegó desde la concejala Fernanda Gigliani.
La edil cuestionó tanto el contenido del proyecto como la actitud política del intendente frente al rechazo social.
“Parece una falta absoluta de empatía hacia la ciudad construida, heredada y su identidad”, sostuvo.
Gigliani también se preguntó por qué destinar más de 12 mil millones de pesos a una obra que —según planteó— “nadie en la ciudad demandó”, mientras existen múltiples reclamos de infraestructura en distintos barrios rosarinos.
La idea de una consulta popular empieza a crecer
En paralelo, distintos sectores políticos y sociales comenzaron a instalar otra discusión: la posibilidad de convocar a una consulta popular para que la ciudadanía defina si quiere o no el parque acuático.
El argumento es que se trata de una intervención urbana sobre un espacio de fuerte apropiación social y ambiental, por lo que debería existir un mecanismo de participación directa antes de avanzar.
Sin embargo, dentro de la política local muchos creen que los tiempos del negocio, la licitación y los intereses económicos avanzan más rápido que cualquier instancia de consulta.
Una decisión tomada
Por ahora, todo indica que el Ejecutivo municipal no piensa retroceder. Las licitaciones avanzan. Los funcionarios presentan detalles técnicos. Y Javkin ratifica públicamente que el proyecto se hará.
Del otro lado, crece el malestar vecinal y político. La discusión ya dejó de ser solamente sobre un parque acuático.
Ahora también gira alrededor de otra pregunta: hasta dónde un gobierno está dispuesto a avanzar cuando buena parte de la ciudad le pide que se detenga.


