La decisión de los concejales rosarinos de Unidos para Cambiar Santa Fe de reclamar públicamente a los senadores nacionales Carolina Losada y Eduardo Galaretto que voten contra la reforma del régimen de Zona Fría impulsada por el gobierno de Javier Milei abrió una discusión que va mucho más allá de las tarifas de gas.
A simple vista, el planteo parece razonable. El proyecto que ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados podría dejar sin descuentos en las facturas de gas a casi dos millones de santafesinos y afectar de manera directa a cerca de 400 mil hogares rosarinos. Nadie discute que el impacto económico sería significativo para miles de familias que hoy acceden a reducciones de entre el 30 y el 50 por ciento en sus boletas.
Sin embargo, detrás del pedido realizado por la presidenta del Concejo Municipal, María Eugenia Schmuck, y el resto de los ediles oficialistas, aparecen una serie de interrogantes políticos que exponen tensiones, contradicciones y realidades incómodas dentro del propio frente gobernante.
Una advertencia que llega demasiado tarde
Los concejales de Unidos decidieron salir a pedir públicamente que los senadores santafesinos rechacen el proyecto cuando la iniciativa ya superó el filtro de Diputados y se encamina hacia su tratamiento en el Senado.
#ZonaFría: SANTA FE MERECE LO QUE APORTA.
Los rosarinos no pueden pagar con frío el costo de un ajuste que no diseñaron ni eligieron.
Comunicado ⬇️ pic.twitter.com/0uCB76M6WC
— Fabrizio Fiatti (@fabriziofiatti) June 1, 2026
La pregunta que comenzó a circular en distintos ámbitos políticos es sencilla: ¿cómo puede ser que dirigentes que integran una misma coalición necesiten recurrir a una conferencia de prensa para hacerles llegar una posición política a legisladores que pertenecen a su propio espacio?
La situación deja al descubierto una evidente falta de coordinación política entre actores que forman parte de Unidos y que, en teoría, deberían compartir canales institucionales y partidarios de diálogo mucho más fluidos.
Porque si el reclamo debe hacerse públicamente, frente a los medios y con documentos difundidos a la opinión pública, es porque los mecanismos internos de comunicación parecen no estar funcionando como deberían.
Losada y Galaretto, cada vez más lejos de la política santafesina
El episodio también deja otra conclusión política relevante.
Los senadores nacionales Carolina Losada y Eduardo Galaretto parecen actuar con una autonomía cada vez mayor respecto de los sectores políticos que integran Unidos en Santa Fe.
La situación no es nueva.
Desde hace tiempo distintos dirigentes provinciales observan que las posiciones asumidas por ambos legisladores en el Congreso responden más a dinámicas nacionales que a estrategias construidas dentro de la coalición santafesina.
Y esta discusión vuelve a poner esa realidad sobre la mesa.
Si concejales, intendentes, legisladores provinciales e incluso sectores cercanos al gobernador consideran que la eliminación del beneficio perjudicaría seriamente a la provincia, resulta llamativo que exista incertidumbre sobre cómo votarán representantes nacionales elegidos precisamente para defender los intereses santafesinos.
Una señal para Pullaro
La movida también termina enviando un mensaje indirecto hacia la Casa Gris.
Porque si algo queda claro con este episodio es que los senadores nacionales del radicalismo no parecen responder automáticamente a las necesidades políticas del gobierno provincial.
La situación adquiere todavía más relevancia considerando que Pullaro viene construyendo una relación institucional equilibrada con la administración de Javier Milei, intentando sostener reclamos provinciales sin romper completamente los puentes con la Nación.
Sin embargo, cuando aparece una discusión concreta que afecta directamente a Santa Fe, ni siquiera los representantes nacionales surgidos del radicalismo muestran un alineamiento automático con la posición que expresan dirigentes del propio frente oficialista.
La discusión por Zona Fría termina revelando así una realidad que muchos dirigentes ya observaban en privado: Losada y Galaretto tienen agenda propia.
El antecedente de los votos favorables a Milei
Otro elemento que vuelve particularmente interesante este episodio es el historial legislativo reciente.
Tanto Carolina Losada como Eduardo Galaretto acompañaron durante los últimos meses buena parte de las iniciativas impulsadas por el gobierno nacional.
Desde leyes económicas hasta proyectos centrales para la administración libertaria, ambos legisladores mostraron una predisposición favorable hacia las propuestas promovidas desde la Casa Rosada.
Por eso, la incertidumbre que hoy existe sobre la votación de Zona Fría no surge de la nada.
Tiene antecedentes concretos.
Y es precisamente ese historial el que explica por qué los concejales rosarinos sintieron la necesidad de hacer público el reclamo.
En otras palabras, si el voto negativo estuviera garantizado, probablemente no habría sido necesaria una conferencia de prensa.
Mucho más que una discusión tarifaria
Más allá de cómo termine votándose el proyecto cuando llegue al Senado, la controversia ya dejó varias enseñanzas políticas.
La primera es que Unidos enfrenta dificultades para coordinar posiciones comunes incluso en temas sensibles para Santa Fe.
La segunda es que los representantes nacionales surgidos del radicalismo parecen moverse cada vez con mayor independencia respecto de los liderazgos provinciales.
Y la tercera es que la relación entre sectores de Unidos y el gobierno de Javier Milei sigue generando tensiones internas cuando las decisiones nacionales afectan directamente a los santafesinos.
Mientras tanto, casi dos millones de usuarios del sur provincial esperan conocer cuál será el desenlace de una discusión que puede impactar directamente en sus facturas de gas durante los próximos inviernos. Lo que está en juego son tarifas y subsidios, pero también una discusión política mucho más profunda sobre representación, autonomía y defensa de los intereses de Santa Fe.


