Las respuestas de Losada y Galdeano confirmaron lo que muchos sospechaban dentro de Unidos

La senadora calificó de “absurdo” el reclamo público y dejó expuesta la falta de coordinación dentro de la coalición. El dirigente radical salió en defensa de Losada y elevó la tensión dentro del frente oficialista.

Hace apenas unos días, desde este medio advertíamos sobre una situación que llamaba la atención dentro del oficialismo santafesino: concejales de Unidos para Cambiar Santa Fe reclamaban públicamente a los senadores nacionales de su propio espacio que votaran en contra de una iniciativa impulsada por el gobierno de Javier Milei para modificar el régimen de Zona Fría. La pregunta era sencilla pero incómoda: si forman parte del mismo frente político, ¿por qué necesitan exigirles públicamente algo que debería discutirse puertas adentro? La respuesta no tardó en llegar. Y fue mucho más dura de lo que imaginaban quienes impulsaron aquella movida. Carolina Losada, Eduardo Galaretto y uno de los principales estrategas políticos del radicalismo santafesino, Julián Galdeano, salieron a cuestionar abiertamente la metodología elegida por los ediles rosarinos, dejando al descubierto una descoordinación interna que ya nadie intenta ocultar.

La polémica comenzó cuando concejales de Unidos en Rosario, encabezados por la presidenta del Concejo Municipal, María Eugenia Schmuck, realizaron una conferencia de prensa para reclamar que los senadores santafesinos rechacen la reforma impulsada desde la Casa Rosada sobre el régimen de subsidios al gas.

La preocupación no era menor.

Según los cálculos difundidos por los ediles, la modificación podría dejar sin beneficios a cientos de miles de usuarios del sur provincial y afectar directamente a cerca de dos millones de santafesinos.

Sin embargo, más allá del contenido del reclamo, lo que terminó generando ruido fue la forma elegida para plantearlo.

Unidos les pide ayuda a sus propios senadores y deja una pregunta incómoda

La respuesta de Losada: «Gracioso y absurdo»

La primera reacción llegó de parte de la senadora nacional Carolina Losada.

Consultada sobre el reclamo de los concejales de su propio frente político, la legisladora evitó entrar en el fondo de la discusión sobre el proyecto y puso el foco en la metodología utilizada. “Gracioso”, respondió inicialmente.

Pero luego fue más lejos. “Pueden llamarnos por teléfono y no hacer una foto y decir que exigen”, sostuvo, dejando en claro su malestar con la exposición pública del conflicto.

Incluso comparó la situación con una discusión familiar llevada a redes sociales y calificó como “absurdo” que dirigentes de una misma coalición intenten resolver diferencias políticas a través de los medios de comunicación.

La frase cayó muy mal en Rosario porque dejó implícita una idea que muchos dirigentes de Unidos vienen comentando en privado desde hace tiempo: la sensación de que distintos sectores del frente ya dejaron de coordinar posiciones políticas básicas.

Galdeano encendió el fósforo

Si las declaraciones de Losada generaron incomodidad, las de Julián Galdeano terminaron de elevar la temperatura.

El actual secretario de Vinculación Estratégica del gobierno provincial y uno de los armadores políticos más influyentes del radicalismo santafesino salió a defender a la senadora y apuntó directamente contra los concejales rosarinos. “Que armen un partido, vayan a elecciones, ganen una banca en el Senado y ahí voten lo que quieran”, disparó.

Pero no se quedó ahí. También aprovechó para golpear donde hoy más le duele al oficialismo rosarino: la polémica por el Parque Acuático. “Que se preocupen por el parque acuático, que bastante quilombo tienen”, lanzó.

La frase tuvo un impacto inmediato porque mezcló dos de los conflictos políticos más sensibles que atraviesan actualmente a Unidos en Rosario. Y además dejó en evidencia algo que hasta hace poco se intentaba disimular: dentro de la coalición ya hay dirigentes que dejaron de hablar en clave diplomática.

Una carta que intentó bajar la tensión

Frente al crecimiento de la polémica, Losada y Galaretto enviaron una nota al bloque de Unidos en Rosario.

El texto buscó bajar el nivel de confrontación, aunque mantuvo críticas hacia la forma en que se desarrolló el reclamo.

Los senadores reivindicaron su responsabilidad institucional para representar a todos los santafesinos y sostuvieron que las diferencias políticas deben discutirse en ámbitos internos de la coalición.

“Los trascendidos, requerimientos o exhortaciones públicas no se corresponden con la forma en que concebimos el funcionamiento de una coalición de gobierno”, señalaron.

Sin embargo, evitaron responder la pregunta que sigue siendo central para la discusión: cómo votarán finalmente cuando el proyecto llegue al Senado.

Mucho más que una discusión por el gas

La pelea por la Zona Fría parece ser apenas la excusa de una discusión más profunda.

Porque detrás de la disputa aparecen tensiones acumuladas entre sectores radicales, socialistas, dirigentes territoriales, concejales, legisladores nacionales y referentes que comienzan a mirar el escenario electoral de 2027.

En otras palabras, el conflicto no habla solamente de tarifas. Habla de liderazgo. Habla de autoridad política. Y habla de quién conduce realmente los debates dentro de Unidos.

El riesgo de una coalición que empieza a discutir en público

Durante los primeros meses de gobierno, Unidos logró mostrar una imagen de cohesión interna que contrastaba con la fragmentación de otras fuerzas políticas. Pero los episodios recientes empiezan a mostrar otra realidad.

La polémica por el Parque Acuático. Las diferencias sobre la reforma electoral. Las tensiones vinculadas a la reforma constitucional. Y ahora la pelea por la Zona Fría. Todos son síntomas de una misma situación: sectores que ya no están dispuestos a callar diferencias para preservar la armonía de la coalición.

Un fósforo en un ambiente cargado

En política las diferencias internas son normales. Lo que cambia es dónde y cómo se expresan. Y eso es justamente lo que comenzó a modificarse dentro de Unidos.

Lo que antes se discutía en reuniones cerradas hoy aparece en conferencias de prensa, entrevistas radiales, cartas públicas y declaraciones cruzadas.

Por ahora se trata de chispazos.

Pero en una coalición tan amplia como Unidos, donde conviven radicales, socialistas, dirigentes territoriales, sectores independientes y referentes con aspiraciones propias, un fósforo mal encendido puede transformarse rápidamente en un incendio político de dimensiones difíciles de calcular.

Juan Francisco

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