A fines de 2025, Rosario dio un paso clave al votar su autonomía municipal. La decisión, ya vigente en 2026, le otorgó al Ejecutivo local nuevas facultades de aplicación inmediata y abrió un proceso político e institucional de fondo: la redacción de la primera Carta Orgánica de la ciudad, una norma que funcionará como una “mini Constitución” y que deberá ser discutida y aprobada por representantes electos.
La autonomía municipal no es un gesto simbólico. Supone un cambio concreto en la relación de Rosario con la Provincia y redefine el margen de decisión del gobierno local en áreas sensibles. Con la ordenanza sancionada por el Concejo, el municipio incorporó herramientas que le permiten actuar con mayor rapidez y menor dependencia administrativa, en un contexto económico y urbano que exige respuestas ágiles.
Al mismo tiempo, la autonomía habilita un segundo capítulo que será decisivo en los próximos años: la construcción de un nuevo marco institucional propio, a través de una Carta Orgánica Municipal.
Qué cambia desde ahora con la autonomía
Con la ordenanza aprobada a fines de 2025, Rosario reafirmó su autonomía institucional, política, administrativa, económica y financiera. En términos prácticos, esto implica que el municipio puede ejercer competencias sin necesidad de autorización previa del gobierno provincial, siempre dentro de las materias propias de la ciudad.
Entre las herramientas inmediatas que ya están en vigencia se destacan:
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Mayor autonomía financiera: el municipio puede tomar deuda con aprobación del Concejo, sin requerir aval del Ejecutivo provincial.
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Predominio normativo local: las ordenanzas municipales prevalecen sobre leyes provinciales en materias de competencia estrictamente local.
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Gestión directa de áreas clave: arbolado público, terrenos baldíos, expropiaciones, compras y contrataciones, antenas y telecomunicaciones, autos retenidos en corralones y procedimientos administrativos.
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Reconocimiento metropolitano: Rosario es definida como ciudad nodal del área metropolitana, lo que habilita la firma de convenios directos con localidades vecinas para políticas comunes.
En materia de empleo público, la autonomía ratificó el Estatuto del Empleado Municipal, formalizó la paritaria local y mantuvo los parámetros previsionales vigentes. También incorporó la posibilidad de intimar a iniciar trámites jubilatorios a quienes superen los 70 años y habilitó el principio de libertad sindical, permitiendo que más de un gremio participe en la negociación salarial si cumple determinados requisitos.
El debate que se viene: la Carta Orgánica Municipal
La autonomía es solo el primer paso. El segundo —y probablemente el más profundo— será la redacción de la Carta Orgánica Municipal, un texto que ordenará el funcionamiento político, institucional y administrativo de la ciudad a largo plazo.
La Carta Orgánica puede pensarse como una mini Constitución de Rosario. No reemplaza a la Constitución Nacional ni a la provincial, pero se ubica un escalón por debajo de ellas y fija las reglas propias del municipio.
Está previsto que en 2027 se elijan representantes especialmente para esa tarea, en una elección estatuyente que se realizará junto con los comicios locales. Ese cuerpo tendrá un plazo acotado para debatir y aprobar el texto.
Qué es una Carta Orgánica y para qué sirve
Una Carta Orgánica es el documento que define cómo se gobierna una ciudad. Sirve para establecer, con reglas claras y estables:
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La forma de gobierno municipal: cómo se organiza el Ejecutivo y el Concejo, qué atribuciones tiene cada uno y cómo se relacionan.
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El sistema político local: elección de autoridades, duración de mandatos y posibles nuevas figuras institucionales.
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La participación ciudadana: mecanismos como audiencias públicas, consultas populares, presupuestos participativos o revocatorias.
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Los órganos de control: cómo se supervisa la gestión y se garantiza la transparencia.
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La administración de los recursos: principios para el uso del presupuesto, la recaudación y el endeudamiento.
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La integración metropolitana y el ordenamiento urbano: criterios para coordinar políticas con ciudades vecinas y planificar el uso del suelo.
En otras palabras, la Carta Orgánica fija las reglas del juego de la ciudad, más allá de los gobiernos de turno. Por eso, su discusión no es solo jurídica, sino profundamente política.

Un proceso con impacto a largo plazo
El intendente Pablo Javkin impulsó la autonomía como una herramienta para fortalecer la capacidad de gestión local. Pero el alcance real de esa decisión se verá en el debate que se abra con la Carta Orgánica, donde se pondrán en juego visiones distintas sobre cómo debe gobernarse Rosario en las próximas décadas.
La ciudad ya cuenta con más herramientas para actuar en el presente. Ahora, el desafío será acordar qué Rosario quiere construir hacia el futuro, con reglas propias, discutidas democráticamente y con legitimidad electoral.
La autonomía ya está en marcha. La discusión de fondo recién empieza.


