El impacto del ajuste ferroviario también se siente en la región Rosario

Un informe del Observatorio Social del Transporte (OST) encendió alertas sobre la situación actual de los trenes en la Argentina. Según el relevamiento, desde la asunción del presidente Javier Milei, los servicios ferroviarios de pasajeros en las provincias se redujeron a la mitad

El sistema ferroviario nacional atraviesa un proceso de fuerte retracción desde fines de 2023, con suspensión de servicios, caída de pasajeros y desinversión en infraestructura. En la región Rosario, el recorte se expresa con la baja del tren a Cañada de Gómez, la eliminación del servicio expreso a Buenos Aires y un escenario de incertidumbre sobre el futuro del transporte ferroviario de pasajeros.

Un informe del Observatorio Social del Transporte (OST) encendió alertas sobre la situación actual de los trenes en la Argentina. Según el relevamiento, desde la asunción del presidente Javier Milei, los servicios ferroviarios de pasajeros en las provincias se redujeron a la mitad, en un contexto marcado por la falta de inversión estatal, el deterioro de la infraestructura y un cambio de orientación de la política pública hacia la privatización.

El estudio, presentado recientemente en Santa Fe, advierte que el sistema atraviesa una “degradación planificada” que deriva en menos frecuencias, más demoras y una caída sostenida en la cantidad de usuarios. “El deterioro busca que, llegado el momento, el cierre de servicios no genere resistencia social”, sostuvo Eduardo Toniolli, vocero del OST.

Menos servicios en todo el país

De acuerdo al informe, en diciembre de 2023 Trenes Argentinos operaba 22 servicios de pasajeros en el interior del país. Dos años después, solo permanecen activos 10. La reducción se dio al amparo de la Emergencia Ferroviaria, declarada por el Gobierno nacional, que habilitó la suspensión o eliminación de ramales bajo el argumento del deterioro estructural de las vías.

Entre los servicios de larga distancia que dejaron de funcionar se encuentran:

  • Retiro–Palmira (Mendoza)

  • Retiro–Justo Daract (San Luis)

  • Retiro–Tucumán

  • Retiro–Córdoba

  • Buenos Aires–Bahía Blanca

A estos se suman recortes en servicios regionales y turísticos, lo que impactó de lleno en economías locales y sistemas de transporte alternativos.

El golpe en la región Rosario

En el área metropolitana rosarina, el ajuste tuvo efectos concretos. El caso más emblemático es la suspensión del tren Rosario–Cañada de Gómez, un servicio regional de cercanía que había sido reactivado en 2022 y que dejó de funcionar en noviembre de 2024. En un primer momento se argumentaron tareas de mantenimiento, pero hasta ahora no hubo fecha de restitución.

Además, se eliminó el servicio expreso Rosario–Retiro de los fines de semana, que conectaba ambas ciudades sin paradas intermedias y era utilizado principalmente por estudiantes, trabajadores y turistas.

Estos recortes redujeron de manera significativa las opciones de movilidad ferroviaria para Rosario y su región, en un contexto donde el transporte automotor también enfrenta aumentos de costos y restricciones.

Menos pasajeros y más deterioro

La consecuencia directa del ajuste fue una fuerte caída en la cantidad de usuarios. Según datos del OST basados en estadísticas de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), en 2025 los pasajeros de larga distancia disminuyeron un 24,3% respecto de 2024 y un 37,4% en comparación con 2023.

El documento señala que el segundo semestre de 2025 fue el peor desde 2018, si se excluye el año 2020 por la pandemia. Las demoras frecuentes, la menor confiabilidad del servicio y la reducción de frecuencias explican buena parte de ese retroceso.

Inversión anunciada y ejecución limitada

El Gobierno nacional informó que se encuentran en marcha 60 obras ferroviarias para mejorar la seguridad y eficiencia del sistema. Sin embargo, el OST y la agencia de noticias de la Universidad Nacional de Moreno advirtieron que esa cifra representa menos del 30% de las 226 obras consideradas urgentes en el marco de la Emergencia Ferroviaria 2024–2026.

Según esas fuentes, la mayoría de los proyectos restantes quedó paralizada por falta de financiamiento y demoras administrativas, lo que profundiza el deterioro general del sistema.

El futuro del Belgrano Cargas

Otro punto sensible es la situación del Belgrano Cargas, clave para el transporte ferroviario de la producción del norte y centro del país, incluida Santa Fe. El DNU 67/2025 dispuso su privatización total bajo un esquema de desintegración vertical y “open access”, con remate del material rodante y concesión de vías, talleres e inmuebles.

No obstante, fuentes del sector indicaron que el Gobierno analiza modificar ese esquema ante el interés de grupos privados que buscarían quedarse con la operación integral del sistema.

Desde los talleres ferroviarios de Tafí Viejo, el dirigente gremial Pedro Díaz advirtió que “no hay inversiones en señalización, mantenimiento de vías ni coches de pasajeros” y denunció que solo se arreglan los tramos con potencial de privatización. “El transporte de pasajeros no es prioridad; el foco está puesto en las cargas”, señaló.

Un escenario de incertidumbre

El recorte de servicios, la caída de pasajeros y el avance del proceso de privatización configuran un escenario incierto para el sistema ferroviario argentino. En Rosario y su región, la pérdida de trenes de cercanía y de servicios directos profundiza la dependencia del transporte automotor y marca un retroceso en términos de conectividad.

Mientras tanto, organizaciones sociales, gremios y especialistas advierten que, sin una política de inversión sostenida, el ferrocarril quedará reducido a un rol marginal en el transporte de pasajeros, con impacto directo en la integración territorial y el desarrollo regional.

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