El peronismo ve una oportunidad en 2027 y pone a la unidad como condición central

Dirigentes del PJ coinciden en que, si logran acuerdos internos este año, pueden volver a gobernar Santa Fe y disputar Rosario con chances reales en 2027.

El comienzo de 2026 encuentra al peronismo de Santa Fe atravesado por una convicción que se repite en los corrillos políticos: si logra acuerdos internos y ordena una estrategia común durante este año, puede volver a ser protagonista en 2027, recuperar la gobernación provincial y disputar con chances reales la Intendencia de Rosario. El desafío es tan claro como complejo: unidad, reglas compartidas y un liderazgo competitivo.

Después de varios años de fragmentación, el nuevo escenario político abre una oportunidad. La irrupción de La Libertad Avanza y la consolidación de un esquema de tercios reconfiguraron el mapa electoral. En ese contexto, el peronismo entiende que, sin necesidad de mayorías absolutas, un frente ordenado puede volver a pelear por la Casa Gris y por el municipio más grande de la provincia.

Los nombres que empiezan a circular

En este inicio de 2026, dentro del peronismo santafesino se mencionan entre cuatro y cinco figuras con proyección para disputar la gobernación. Tres de esos nombres son rosarinos y dos, además, aparecen con intenciones de competir por el Palacio de los Leones.

Una de las certezas que atraviesa a todos los sectores es que Omar Perotti buscará volver a competir por un nuevo mandato. El ex gobernador aparece como una referencia inevitable y un punto de orden, pero también como el principal eje de debate interno.

Para enfrentar al rafaelino, se mencionan con fuerza los rosarinos Juan Monteverde, Marcelo Lewandowski y Diego Giuliano. De ese tridente, Monteverde y Lewandowski aparecen, además, como potenciales candidatos a la Intendencia de Rosario, una disputa que podría ordenar también la interna provincial.

Otro nombre que empieza a ganar volumen es el del intendente de Pérez, Pablo Corsalini, impulsado por jefes comunales e intendentes del PJ, que reclaman mayor protagonismo territorial en la definición de candidaturas.

Unidad como condición necesaria

En el diagnóstico compartido por la dirigencia peronista hay una coincidencia central: sin unidad, no hay 2027 posible. La experiencia reciente dejó en claro que la fragmentación diluye votos propios y facilita triunfos ajenos, aun en contextos de debilidad del oficialismo.

La reflexión que se repite en Rosario y en el sur provincial es que, si el peronismo logra ordenar su interna y cerrar filas detrás de una estrategia común, podría quedarse “con la torta completa”: la gobernación y la Intendencia rosarina. Para eso, 2026 aparece como un año decisivo, no tanto de definiciones públicas, sino de construcción política y reglas claras.

Rosario, pieza clave del armado provincial

La ciudad vuelve a ocupar un lugar central en la discusión. Rosario concentra volumen electoral, visibilidad y estructura, pero históricamente tuvo dificultades para traducir ese peso en conducción provincial dentro del peronismo. Esa tensión explica por qué desde el sur se impulsa con fuerza la idea de tener un candidato propio a gobernador que dispute la interna con Perotti.

Al mismo tiempo, una eventual competencia local entre Monteverde y Lewandowski por la Intendencia podría funcionar como ordenador político, con impacto directo en el armado provincial. Cómo se resuelva Rosario será determinante para el diseño del PJ santafesino rumbo a 2027.

Reglas, internas y conducción

Más allá de los nombres, la discusión de fondo gira en torno a las reglas de juego. Sectores del peronismo reclaman mecanismos de participación más amplios, internas abiertas o partidarias y una conducción que evite cierres de listas entre pocos actores. La unidad, advierten, no puede ser solo declamada: necesita procedimientos que la sostengan.

En ese marco, los intendentes y jefes comunales presionan para que su peso territorial sea tenido en cuenta. La consigna que sintetiza ese reclamo es clara: unidad, pero con renovación y representación real.

Un año clave para definir el rumbo

El peronismo santafesino comenzó a discutir 2027 desde el primer día de 2026. No por ansiedad electoral, sino por la conciencia de que el tiempo político corre rápido. La incógnita no es si habrá disputa interna, sino cómo se procesará.

Si logra resolver sus diferencias, ordenar candidaturas y capitalizar el escenario de tercios, el PJ cree que puede volver a competir en serio. La apuesta es alta: recuperar la Casa Gris y volver a gobernar Rosario. El camino, sin embargo, recién empieza.

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