Las obras de pavimentación y repavimentación vuelven a quedar en el centro del debate urbano en Rosario. La repetición de intervenciones sobre las mismas arterias, sin un esquema público de prioridades, reaviva críticas históricas sobre la planificación vial. En ese contexto, la concejala Fernanda Gigliani pidió explicaciones al Ejecutivo municipal por una nueva obra sobre avenida Pellegrini, recientemente intervenida en 2021.
En Rosario, la discusión sobre el estado de las calles no es nueva. Cada gestión municipal anuncia planes de pavimentación que, con el paso del tiempo, generan una sensación recurrente entre vecinos: algunas calles se arreglan una y otra vez, mientras otras permanecen deterioradas durante años. En redes sociales, el ejemplo se repite con tono irónico: el mismo tramo de calle Maipú fue repavimentado, al menos, una vez por gestión en los últimos veinte años.
Detrás de la broma hay un reclamo de fondo que nunca terminó de saldarse: la falta de una estrategia clara y comunicada de prioridades para las obras viales.
El foco en avenida Pellegrini
La discusión volvió a tomar estado público a partir de un pedido de informes presentado por Fernanda Gigliani, quien solicitó al Departamento Ejecutivo Municipal precisiones sobre la repavimentación de avenida Pellegrini, entre Oroño y Mitre, incluida en el denominado Plan de Calles 2026.
Se trata de un tramo que ya había sido intervenido en 2021, lo que motivó el reclamo de la edila para conocer los fundamentos técnicos que justifican una nueva obra de similar magnitud en un período relativamente corto.
“Queremos conocer con precisión los fundamentos técnicos actuales que justifican una nueva intervención”, señaló Gigliani, y advirtió que la reiteración de obras sin explicaciones documentadas abre interrogantes sobre la planificación, el mantenimiento preventivo y el uso de los recursos públicos.
Calles que se repiten y barrios que esperan
El planteo pone sobre la mesa una tensión conocida en la ciudad. Mientras arterias centrales reciben mejoras periódicas, en numerosos barrios persisten calles con baches, hundimientos, calzadas deterioradas y falta de mantenimiento estructural, una situación que impacta en la seguridad vial, el transporte público y la circulación cotidiana.
Desde esa mirada, la concejala sostuvo que resulta indispensable conocer qué criterios utiliza el municipio para definir qué calles se intervienen y cuáles quedan postergadas, especialmente en un contexto de restricciones presupuestarias y múltiples demandas urbanas insatisfechas.
Qué información pide el Concejo
El pedido de informes apunta a obtener datos concretos sobre: Los fundamentos técnicos que avalan una nueva repavimentación en Pellegrini. El tipo de deterioro detectado actualmente en la calzada. Los antecedentes de la obra realizada en 2021, incluyendo alcance, materiales utilizados y vida útil estimada. El costo total de la intervención actual y el de la obra ejecutada hace cuatro años.
El objetivo, según la edila, es aportar transparencia y permitir una evaluación más precisa sobre la eficiencia y racionalidad de las decisiones en materia de obra pública vial.
Un debate pendiente en la ciudad
Más allá del caso puntual de Pellegrini, el reclamo vuelve a exponer una discusión estructural: Rosario no cuenta con un plan de prioridades vial claramente explicitado y debatido públicamente. La ausencia de esa hoja de ruta alimenta sospechas, comparaciones inevitables y malestar en los barrios que esperan soluciones.
Mientras el municipio avanza con nuevos planes de pavimentación, el interrogante sigue abierto: cómo se decide qué calle se arregla y cuándo. Una respuesta que, hasta ahora, no logró ser parte de una discusión urbana más amplia y sostenida.


