Mientras la Legislatura santafesina comenzó a debatir una nueva ley electoral para reglamentar la reciente reforma constitucional, el abogado, docente de la Universidad Nacional de Rosario y asesor legislativo Juan Pablo Rodríguez analizó los principales proyectos en discusión, explicó las diferencias entre las iniciativas impulsadas por el oficialismo y la oposición y advirtió que el gran desafío será construir un sistema que garantice gobernabilidad sin restringir la representación política. Durante una entrevista en Democráticamente, también se refirió al futuro de la Boleta Única, los pisos electorales, el efecto arrastre, el nuevo Tribunal Electoral y anticipó cuál cree que será finalmente la reforma que aprobará la Legislatura.
La reforma constitucional de Santa Fe abrió una nueva etapa institucional. Ahora, el desafío pasa por traducir los principios incorporados al nuevo texto en una ley electoral que regule la forma de elegir autoridades provinciales y municipales durante las próximas décadas.
El debate ya comenzó en la Legislatura y, aunque la mayoría de los proyectos comparten una estructura común, existen diferencias sustanciales sobre aspectos centrales como los pisos electorales, el diseño de la Boleta Única, la conformación del futuro Tribunal Electoral y el sistema de representación legislativa.
En ese contexto, el abogado Juan Pablo Rodríguez, especialista en derecho electoral y asesor legislativo, sostuvo que la discusión excede una disputa entre oficialismo y oposición. A su entender, la nueva normativa deberá encontrar un delicado equilibrio entre garantizar la gobernabilidad y preservar la pluralidad política, evitando reformas que puedan terminar restringiendo la representación de los sectores minoritarios.
«La gran diferencia entre los proyectos está en los pisos electorales»
Ya hay varios proyectos sobre la mesa. ¿Qué diferencias encontró al analizarlos?
«En realidad tienen muchísimas similitudes. La gran diferencia aparece en algunos puntos muy específicos, principalmente en el piso electoral. Después mantienen muchas cuestiones comunes, como la continuidad de la Boleta Única con cinco categorías durante las PASO y varias reglas generales del sistema.»
Rodríguez explicó que la principal discusión hoy pasa por el porcentaje necesario para acceder al reparto de bancas en la Cámara de Diputados. «Hoy el piso es del 3%. El proyecto del Senado propone elevarlo al 5%, mientras que el presentado en Diputados plantea llevarlo al 3,5%. Esa es hoy la diferencia más importante entre ambas iniciativas.»
El especialista aclaró que detrás de esa discusión existen dos concepciones muy distintas sobre el funcionamiento del sistema político. «Hay quienes consideran que cualquier piso es restrictivo por naturaleza y otros entienden que un umbral razonable ayuda a construir proyectos políticos más sólidos y evita una fragmentación excesiva de los cuerpos legislativos.»
Las PASO, uno de los pocos puntos donde existe consenso
Uno de los aspectos donde prácticamente no aparecen diferencias entre los proyectos es la continuidad de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.
Todo indica que las PASO van a seguir existiendo en Santa Fe.
«Sí. Hoy todos los proyectos las mantienen porque entienden que dieron buenos resultados. Las PASO abrieron la competencia interna de los partidos y evitaron que las candidaturas quedaran definidas únicamente por acuerdos entre unos pocos dirigentes.»
Para Rodríguez, además existe un fuerte incentivo político para sostenerlas. «Hoy las PASO les sirven a todos los grandes frentes. Unidos necesita ese mecanismo porque reúne expresiones muy distintas, desde el radicalismo hasta el socialismo y el PRO. Al peronismo también le permiten ordenar sus distintas corrientes internas sin romper el espacio político.»
Incluso consideró que ese sistema también beneficia a fuerzas más pequeñas. «Las PASO facilitan la construcción de alianzas más amplias y permiten resolver diferencias internas mediante el voto de la ciudadanía y no solamente por acuerdos partidarios.»
Hasta aquí, la discusión legislativa parece concentrarse en dos grandes ejes: los pisos electorales y el futuro diseño de la Boleta Única. Sobre el resto de los aspectos, las diferencias son mucho menores.
Para Rodríguez, eso explica por qué la continuidad de las PASO prácticamente no genera debate. A diferencia de lo ocurrido a nivel nacional, donde el Gobierno de Javier Milei impulsó su suspensión, en Santa Fe existe una valoración transversal sobre su funcionamiento, especialmente entre las principales coaliciones políticas.
En cambio, la discusión sobre los umbrales electorales aparece atravesada por una tensión mucho más profunda: cómo equilibrar la necesidad de evitar una excesiva fragmentación legislativa sin terminar restringiendo la representación de nuevas fuerzas políticas.
«Pullaro busca cohesionar Unidos y evitar una Cámara atomizada»
Desde su mirada como asesor legislativo, ¿qué cree que busca el gobernador con esta reforma?
«Yo creo que busca dos cosas. Primero, fortalecer la cohesión interna de Unidos. Hoy el liderazgo del radicalismo dentro del frente es muy claro y esta reforma también apunta a ordenar esa estructura.»
Pero además señaló un segundo objetivo estrictamente institucional. «También busca evitar una atomización excesiva de la Cámara de Diputados. Hoy Santa Fe tiene un sistema mixto donde el ganador obtiene una mayoría automática. Con la representación proporcional esa situación cambia completamente.»
Rodríguez ejemplificó ese escenario. «Si el sistema proporcional hubiera estado vigente en la última elección, Unidos no tendría hoy 28 diputados sino alrededor de 17. Eso modifica totalmente la gobernabilidad.»
Según explicó, ese cambio obliga al oficialismo a buscar nuevas herramientas que le permitan sostener mayorías legislativas.
«El piso tiene que evitar la atomización, pero no puede ser proscriptivo»
Consultado por su opinión personal, Rodríguez se mostró partidario de mantener un umbral electoral, aunque con ciertos límites.
«Yo creo que tiene que existir un piso. Sirve para favorecer proyectos políticos más consolidados y evitar una excesiva dispersión de bloques.»
Sin embargo, advirtió sobre los riesgos de elevarlo demasiado. «Hay que tener mucho cuidado. Santa Fe tiene un padrón muy grande y una participación electoral cada vez más baja. Un piso demasiado alto termina convirtiéndose en un requisito muy difícil de alcanzar.»
Incluso planteó que una alternativa razonable sería modificar la base de cálculo. «Personalmente creo que también sería válido calcular ese porcentaje sobre los votos válidamente emitidos y no sobre el padrón total. Con los niveles actuales de participación, esa diferencia cambia muchísimo.»
El planteo de Rodríguez se ubica en una posición intermedia entre quienes rechazan cualquier umbral electoral y quienes impulsan elevarlo significativamente.
A diferencia de otros especialistas, no considera que el piso sea, por sí mismo, una herramienta antidemocrática. Entiende que puede contribuir a reducir la fragmentación política y facilitar la gobernabilidad. Sin embargo, advierte que ese objetivo pierde legitimidad cuando el porcentaje exigido termina excluyendo a sectores con un respaldo social significativo.
Desde esa perspectiva, insiste en que el verdadero desafío no consiste solamente en discutir si el piso debe ser del 3%, 3,5% o 5%, sino también definir sobre qué universo de votos debe calcularse.
«La Boleta Única no debería perder una de sus principales virtudes»
Otro de los grandes debates gira alrededor del futuro de la Boleta Única.
Rodríguez considera que el sistema implementado en Santa Fe generó importantes beneficios para el elector y no debería modificarse sustancialmente.
¿Qué opinión tiene sobre las propuestas para cambiar la Boleta Única?
«Yo creo que las cinco categorías demostraron ser una herramienta muy positiva. Le dieron mucha libertad al votante para elegir y permitieron diferenciar claramente cada categoría.»
El especialista cuestionó especialmente la posibilidad de unificar categorías en la elección general. «Me parece extraño que durante las PASO existan cinco boletas y después en la elección general pasemos a dos o tres. Eso puede generar confusión y además rompe una lógica que los ciudadanos ya conocen.»
También rechazó que se subestime la capacidad del electorado. «No creo que haya que pensar que la gente necesita que todas las categorías estén unidas para votar un mismo proyecto político. El elector perfectamente puede acompañar a un gobernador y elegir otro candidato para otra categoría.»
«El efecto arrastre beneficia al oficialismo, pero no necesariamente al Senado»
Uno de los aspectos más discutidos es el denominado «efecto arrastre».
Rodríguez considera que el proyecto impulsado por el radicalismo busca fortalecer la figura del gobernador y consolidar el proyecto político de Unidos.
Sin embargo, advirtió que no todos los sectores oficialistas comparten esa estrategia. «Históricamente los senadores construyeron liderazgos muy fuertes en sus departamentos. Atar completamente su suerte a la del candidato a gobernador puede beneficiar al oficialismo en algunos escenarios, pero también puede perjudicarlos cuando exista un desgaste del Ejecutivo provincial.»
Por ese motivo entiende que el Senado probablemente juegue un papel decisivo durante la negociación parlamentaria.
«La reforma necesita consenso y visión de largo plazo»
Sobre el final de la entrevista, Rodríguez llamó a construir acuerdos amplios.
«Las reformas electorales no pueden hacerse pensando únicamente en la elección del año próximo. Son reglas que van a durar muchos años y deben construirse con la mayor cantidad de consensos posibles.»
También señaló algunas cuestiones que, a su entender, todavía necesitan mayor precisión técnica, especialmente en materia de autonomías municipales y organización del futuro Tribunal Electoral.
Finalmente, anticipó cuál cree que será el resultado del debate legislativo. «Yo creo que finalmente los pisos van a subir un poco, aunque difícilmente lleguen al 5%. Me imagino un porcentaje intermedio, superior al actual. Y respecto de la Boleta Única, veo dos posibilidades: o se mantienen las cinco categorías o se avanza hacia una alternativa intermedia, con el gobernador y los diputados por un lado y los senadores por otro. Me parece que por ahí va a terminar cerrándose el acuerdo.»
Para Juan Pablo Rodríguez, la reforma electoral que discute Santa Fe deberá resolver una tensión permanente entre representación y gobernabilidad. El desafío, sostiene, será evitar tanto una excesiva fragmentación política como reglas que terminen limitando la participación de nuevas fuerzas.
En su mirada, la Legislatura todavía tiene margen para construir consensos que permitan dotar a la provincia de una ley electoral estable, moderna y pensada para el largo plazo. «Las reglas electorales no pueden modificarse cada cuatro años», concluyó, porque la legitimidad del sistema democrático depende también de la previsibilidad y de la confianza que generen sus instituciones.


