El proyecto impulsado por el Ejecutivo municipal para construir un parque acuático en la Costanera Norte abrió un fuerte conflicto político y social en Rosario. La iniciativa consiguió algo poco habitual: poner del mismo lado a Juan Monteverde y Juan Pedro Aleart, dos dirigentes que representan proyectos ideológicos completamente opuestos pero que coinciden en rechazar la obra.
La discusión por el parque acuático proyectado para La Florida ya dejó de ser únicamente urbanística o ambiental. El tema se transformó en un conflicto político que empieza a incomodar al oficialismo y que logró una imagen difícil de imaginar en Rosario: referentes de Ciudad Futura y La Libertad Avanza coincidiendo en una misma postura.
El proyecto promovido por el intendente Pablo Javkin y respaldado por el gobernador Maximiliano Pullaro nació como una apuesta para potenciar el turismo y transformar la Costanera Norte en un nuevo polo recreativo. Pero la reacción que generó fue mucho más amplia de lo esperado.
Hoy, además de ambientalistas y vecinalistas, el rechazo suma a sectores políticos de prácticamente todo el arco opositor. Y el dato más llamativo es que entre quienes cuestionan la iniciativa aparecen dos de los dirigentes que ya se proyectan como posibles candidatos a intendente en el futuro: Juan Monteverde y Juan Pedro Aleart.
Una coincidencia política poco habitual
Monteverde fue uno de los primeros en salir públicamente contra el proyecto.
“Hacer el Parque Acuático en esa zona es no entender la identidad de los rosarinos y rosarinas”, sostuvo, al plantear que la ciudad debería apostar a recuperar más playa pública y no avanzar con estructuras de este tipo sobre la ribera.
El líder de Ciudad Futura incluso propuso destinar los recursos previstos para la obra a desarrollar una “playa lineal” que amplíe el acceso de los vecinos al río Paraná.
Pero lo que terminó de alterar el tablero fue la postura de Aleart. El dirigente libertario, que suele tener posiciones completamente distintas a Monteverde, también expresó reparos sobre el proyecto y acompañó los cuestionamientos planteados en el Concejo Municipal.
La escena no pasó desapercibida en la política rosarina: dos posibles candidatos a intendente, enfrentados en casi todo, hoy aparecen del mismo lado en una de las discusiones urbanas más calientes del momento.
Ambientalistas, vecinalistas y oposición
La resistencia al parque acuático no se limita a los dirigentes políticos.
Durante una audiencia pública realizada en el Concejo Municipal, organizaciones ambientales, usuarios históricos de la costa, especialistas y vecinos manifestaron una fuerte preocupación por el impacto del proyecto.
Entre las principales críticas aparecen:
- La posible alteración del paisaje costero.
- El avance de estructuras de cemento sobre la ribera.
- El impacto sobre actividades vinculadas al río como kayak, pesca y guarderías náuticas.
- La falta de estudios de impacto ambiental y de instancias previas de consulta pública.
Participaron representantes del Colegio de Arquitectos, especialistas en derecho ambiental, organizaciones vinculadas a los humedales y vecinos históricos de la zona.
El ruido también llegó al oficialismo
La incomodidad no quedó solo del lado opositor.
Una concejal del propio oficialismo reconoció ante este medio el malestar interno que genera la iniciativa:
“No sé por qué el capricho de nuestro intendente de pelear por esto ahora y ponerse a la gente en contra”, disparó.
La frase refleja algo que empieza a percibirse en el Palacio Vasallo: el temor de que el proyecto termine convirtiéndose en un problema político innecesario para la gestión.
Turismo versus identidad de ciudad
Desde el Ejecutivo sostienen que el parque acuático puede convertirse en una obra emblemática para Rosario, generar empleo y potenciar el turismo regional.
El proyecto contempla piscinas, toboganes, áreas gastronómicas y una reconfiguración integral del entorno de La Florida. Según la Municipalidad, la intervención se realizará sin afectar la playa ni la vegetación existente.
Pero quienes se oponen insisten en otra idea: que el verdadero valor estratégico de Rosario es su relación natural con el río y que intervenir de esta manera puede modificar definitivamente esa identidad.
Un conflicto que recién empieza
La discusión por el parque acuático parece lejos de cerrarse.
El oficialismo apuesta a mostrar gestión, inversión y desarrollo turístico.
La oposición, ambientalistas y vecinos advierten sobre un proyecto inconsulto y desconectado de las prioridades reales de la ciudad.
En el medio, la política rosarina empieza a mostrar nuevas configuraciones.
Porque si algo dejó este debate es una postal inesperada: Monteverde y Aleart, dos dirigentes enfrentados en casi todo, hoy coincidiendo en una misma pelea.


