Un relevamiento sobre el transporte urbano en Rosario volvió a poner en discusión el funcionamiento del sistema. El concejal Mariano Romero lanzó duras críticas por la caída de pasajeros y el deterioro de las frecuencias, mientras que el intendente Pablo Javkin salió al cruce y relativizó los datos, en una respuesta que sumó tensión política.
El transporte urbano de pasajeros en Rosario volvió al centro del debate público. Esta vez, a partir de un informe que describe un escenario preocupante: menos usuarios, más tiempo de espera y un sistema que no logra recuperar niveles de funcionamiento de años anteriores.
El relevamiento del Observatorio Social del Transporte (OST) expone números que generaron impacto inmediato en la política local. Según el estudio, la frecuencia promedio de los colectivos ronda los 14 minutos y 42 segundos, con múltiples casos de demoras extremas y una caída sostenida en la cantidad de pasajeros.
El dato más fuerte es el volumen de boletos vendidos: 41 millones en 2025, una cifra que apenas supera los niveles registrados durante la pandemia y muy lejos de los picos históricos del sistema.
Romero: “La gente se bajó del colectivo”
El concejal del peronismo, Mariano Romero, tomó el informe como punto de partida para cuestionar el funcionamiento del sistema.
“El sistema está funcionando peor que hace unos años: hay menos coches en la calle y eso se traduce en más tiempo de espera”, planteó.
El edil remarcó que el problema no es solo de frecuencia, sino de disponibilidad de unidades. En ese sentido, advirtió sobre líneas con faltantes de coches y baches de hasta una hora entre servicios, lo que impacta directamente en la vida cotidiana de los usuarios.
“La gente se bajó del colectivo y no vuelve, porque el servicio es caro y cada vez peor”, agregó, al vincular la caída de pasajeros con el aumento del boleto y el deterioro del servicio.
Javkin responde y relativiza el informe
La reacción del Ejecutivo municipal no tardó en llegar. El intendente Pablo Javkin salió al cruce de los datos y cuestionó la metodología del relevamiento.
“Este estudio se hace con una persona parada en una esquina durante un día. Eso tiene valor, pero es muy relativo”, sostuvo, al minimizar el alcance del informe.
Además, el mandatario aseguró que el número de pasajeros se encuentra “estabilizado” y atribuyó las dificultades del sistema a factores externos, como la quita de subsidios nacionales al transporte del interior y el aumento del costo del combustible.
En ese marco, defendió las políticas implementadas por el municipio, como la renovación de la flota y la incorporación de unidades a GNC para reducir costos operativos.
La polémica por el Concejo
Pero la respuesta del intendente no se limitó al informe. También hizo referencia al clima político dentro del Concejo Municipal, donde se vienen intensificando los cruces entre oficialismo y oposición.
“Tenemos un Concejo muy plural y hay debate político, eso no me asusta”, afirmó Javkin, en una frase que buscó relativizar las críticas pero que abrió otra discusión: el valor de la diversidad de miradas dentro del cuerpo legislativo.
La declaración fue interpretada por algunos sectores como una forma de deslegitimar los cuestionamientos, al vincularlos con el contexto electoral y no con el contenido del informe.
Un sistema bajo presión
Más allá del cruce político, los datos vuelven a poner en evidencia una tendencia que se repite en los últimos años: la pérdida de usuarios del transporte público.
El informe señala que el sistema movilizó en su mejor momento más de 150 millones de pasajeros anuales, una cifra muy lejana a la actualidad.
El encarecimiento del boleto, la caída del poder adquisitivo y las deficiencias en la prestación aparecen como factores centrales para explicar este retroceso.
En paralelo, el sistema se sostiene cada vez más en subsidios y programas sociales, lo que plantea interrogantes sobre su sustentabilidad a futuro.
Entre los datos y la política
El cruce entre Romero y Javkin expone algo más que una discusión técnica.
De un lado, un informe que busca mostrar el deterioro del sistema y exigir medidas urgentes.
Del otro, un Ejecutivo que cuestiona la validez de esos datos y defiende su gestión en un contexto adverso.
En el medio, un sistema de transporte que sigue perdiendo usuarios y que enfrenta uno de sus momentos más críticos.
La discusión, por ahora, se mueve entre números, interpretaciones y posicionamientos políticos.
Pero la realidad cotidiana de los rosarinos sigue marcando el pulso de un problema que, lejos de resolverse, continúa creciendo.


