El debate por la prohibición de los “trapitos” en Santa Fe no solo expuso tensiones políticas en la Legislatura, sino también dejó al descubierto el origen social y ciudadano de una iniciativa que, más allá de su postergación, sigue teniendo impulso.
El senador por Rosario, Ciro Seisas, volvió a posicionarse en las últimas horas con un mensaje claro: el proyecto no responde a una construcción aislada de la política, sino a un reclamo sostenido de vecinos que, desde hace años, denuncian situaciones de extorsión, amenazas y apropiación del espacio público.
Un proyecto que surge de los reclamos ciudadanos
Desde el entorno del legislador remarcan que la iniciativa se fue construyendo a partir de múltiples canales de contacto con la ciudadanía: denuncias al 147, reuniones barriales, mensajes en redes sociales y reclamos directos de comerciantes y automovilistas.
Según el propio Seisas, el problema no es nuevo, pero sí se volvió cada vez más visible en las principales ciudades de la provincia. “Hace un año trabajamos para proponer una herramienta que hoy no tenemos”, planteó al defender el proyecto.
En ese sentido, el senador insistió en que existe una percepción extendida de que “no se puede hacer nada”, algo que —según su mirada— la ley busca revertir con herramientas concretas.
El mensaje en redes: una defensa política y social
Tras la caída del tratamiento en el Senado, Seisas eligió las redes sociales para reafirmar su postura. En un video difundido en las últimas horas, explicó nuevamente los alcances del proyecto y puso el foco en la necesidad de recuperar el espacio público.
El tono del mensaje no fue casual. Allí combinó dos ejes: por un lado, la firmeza frente a situaciones de violencia y apriete; por otro, la necesidad de abordar el problema desde una perspectiva social más amplia.
“No se trata de mirar para otro lado”, fue una de las ideas centrales que dejó trascender en su intervención pública, en línea con lo que ya venía sosteniendo en el ámbito legislativo.
“Autoridad y oportunidades”: el concepto detrás de la ley
Uno de los puntos que el senador buscó remarcar en su defensa es que el proyecto no es únicamente punitivo.
La iniciativa propone prohibir la actividad de cuidacoches en la vía pública sin autorización, pero al mismo tiempo contempla un esquema de reconversión laboral para quienes hoy dependen de esa actividad.
El texto incluye:
-
Programas de capacitación en oficios
-
Intermediación laboral con el sector privado
-
Incentivos económicos para empresas que contraten a estas personas
“Es una ley que prohíbe, pero también genera alternativas”, explicó el legislador, al subrayar que el problema tiene una raíz social que no puede ser ignorada.
Seguridad, convivencia y espacio público
El diagnóstico de Seisas apunta a una transformación del fenómeno de los cuidacoches. Según su planteo, lo que comenzó como una actividad informal terminó derivando, en algunos casos, en esquemas organizados con prácticas extorsivas.
“Hay situaciones donde directamente se condiciona el uso del espacio público”, advierten desde su equipo, en línea con los más de mil reclamos registrados en zonas céntricas de Rosario.
En ese marco, el proyecto busca establecer un marco legal claro que permita intervenir de manera más efectiva, algo que hoy —según sostienen— queda en una “zona gris” normativa.
Más allá del traspié legislativo
Aunque el tratamiento de la ley fue postergado, el senador intenta reposicionar la discusión en términos de demanda social más que de interna política.
La estrategia parece clara: sostener el tema en agenda, reforzar su legitimidad en el reclamo ciudadano y presionar para que el debate vuelva al recinto con mayor consenso.
En un contexto donde la política muchas veces aparece desconectada de las preocupaciones cotidianas, Seisas apuesta a instalar que esta ley responde a una problemática concreta que los vecinos viven todos los días.
Y en ese punto, más allá de los tiempos legislativos, la discusión recién empieza.


