El centro rosarino, con persianas bajas y sin señales de recuperación

La recesión golpea fuerte al comercio: aumentan los cierres y se profundiza la incertidumbre. El 60% de los comerciantes vende menos y las entidades del sector anticipan un escenario aún más complejo.

Un informe reciente confirmó el deterioro de la actividad comercial en el centro rosarino. A la caída de ventas se suma el aumento de locales vacíos y un escenario de incertidumbre que preocupa a todo el sector. Comerciantes advierten que lo peor aún no pasó.

La situación comercial de Rosario atraviesa uno de sus momentos más complejos en los últimos años. Los indicadores que surgen de distintos relevamientos coinciden en un diagnóstico preocupante: caída sostenida de ventas, aumento de costos y un crecimiento constante de locales vacíos en las principales arterias de la ciudad.

El dato más contundente surge del último informe del Observatorio Económico de la Federación Gremial del Comercio e Industria (FECOI), que registró 323 locales vacíos en el área céntrica durante el primer trimestre de 2026, con una tasa de desocupación del 8%.

Se trata de una señal de alerta que, lejos de ser aislada, forma parte de un proceso más profundo que viene impactando en el entramado comercial rosarino.

El centro, cada vez más vacío

El relevamiento marca con claridad dónde se concentra el problema. Las zonas más afectadas son avenida Santa Fe, calle Mendoza y Rioja, donde la vacancia comercial se volvió cada vez más visible.

En un segundo nivel aparecen corredores tradicionales como Córdoba, Maipú, Sarmiento, Presidente Roca, San Lorenzo y San Juan, que también muestran signos de debilitamiento.

El fenómeno no es homogéneo. Mientras algunos polos comerciales como calle San Luis mantienen cierta estabilidad, las galerías céntricas aparecen como el sector más golpeado, con una caída marcada en la actividad y menor circulación de público.

Caen las ventas y suben los costos

A este escenario se suma otro dato clave: el desplome en los niveles de consumo.

Según los relevamientos sectoriales, el 60% de los comerciantes registró una caída en sus ventas, mientras que apenas un 16% reportó mejoras. La retracción interanual promedio ronda el 6,5%, en un contexto donde los costos fijos —alquileres, impuestos y servicios— continúan en alza.

El resultado es un combo difícil de sostener: menos ingresos y mayores gastos.

“Nos preocupa la evolución de estos indicadores”, señalaron desde FECOI, especialmente por el impacto que pueden tener las próximas renovaciones de contratos de alquiler, que podrían profundizar la crisis.

Cierres, ajuste y cambio de modelo

El deterioro ya se traduce en decisiones concretas. Cada vez más comerciantes optan por cerrar sus locales físicos o reducir su estructura para sobrevivir.

En muchos casos, el traslado hacia la venta online aparece como una salida para bajar costos, lo que explica en parte el aumento de locales vacíos en zonas tradicionales.

A su vez, el ajuste también impacta en el empleo. Se reducen turnos, desaparecen los trabajos temporales y crece la informalidad.

El endeudamiento es otro síntoma de la crisis: casi la mitad de los comercios incrementó sus deudas en el último año, en muchos casos para cubrir gastos corrientes y no para invertir.

Un futuro con más incertidumbre

Las expectativas del sector tampoco son alentadoras.

El 40% de los comerciantes cree que las ventas seguirán cayendo en los próximos meses y otro 40% prevé un escenario de estancamiento. Solo una minoría espera una mejora.

El principal problema continúa siendo la falta de demanda, seguida por la presión impositiva, el costo de los alquileres y las dificultades para acceder al crédito.

En ese contexto, desde las entidades comerciales insisten en la necesidad de monitorear la situación y articular políticas que permitan sostener la actividad y el empleo.

Una ciudad que enciende luces de alarma

El crecimiento de locales vacíos no es solo un dato económico: también impacta en la vida urbana, en la seguridad y en la dinámica social del centro rosarino.

Lo que antes eran corredores comerciales activos hoy muestran persianas bajas, menos circulación y un clima de incertidumbre que se profundiza semana a semana.

El diagnóstico es claro y compartido por todo el sector. La incógnita, ahora, es hasta dónde puede escalar esta crisis y qué respuestas aparecerán para frenarla.

Rosario, por el momento, empieza a mostrar señales de un problema que ya no se puede ocultar.

Juan Francisco

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