Gestos, silencios y críticas: lo que dejó el discurso de Javkin en el Concejo

El intendente defendió la gestión en seguridad y lanzó la segunda etapa del plan de pacificación. La oposición reaccionó con cuestionamientos y dejó señales del clima político que viene.

La apertura del período legislativo del Concejo Municipal de Rosario no solo dejó anuncios y definiciones políticas del intendente Pablo Javkin. También ofreció una escena cargada de gestos, posicionamientos y lecturas políticas entre quienes escuchaban atentamente desde las bancas y los palcos del Palacio Vasallo.

El jefe del Ejecutivo municipal llegó al recinto minutos antes del mediodía acompañado por dos de sus principales colaboradores en la gestión: el secretario de Gobierno, Sebastián Chale, y el jefe de Gabinete, Rogelio Biazzi. Ambos ocuparon lugares cercanos al intendente durante toda la ceremonia, en una jornada que reunió a concejales, funcionarios provinciales, dirigentes políticos, empresarios y representantes del Poder Judicial.

Pero entre los invitados hubo una presencia que cargó de simbolismo el inicio de la sesión: familiares de víctimas de la violencia en Rosario, ubicados a la derecha del intendente, en un gesto que buscó reforzar uno de los ejes centrales del discurso.

“Jamás nos vamos a olvidar de una víctima”, afirmó Javkin en uno de los momentos más emotivos de su intervención.

Un discurso con elogios a Pullaro y críticas al gobierno nacional

El mensaje del intendente tuvo varios pasajes dedicados a destacar el trabajo conjunto con la provincia en materia de seguridad, particularmente con el gobernador Maximiliano Pullaro. La articulación entre ambas administraciones fue presentada como uno de los factores determinantes para explicar la baja de homicidios y el cambio en el clima de la ciudad.

En contraste, el jefe municipal deslizó algunas críticas hacia el gobierno nacional, especialmente en aspectos vinculados a la política económica y su impacto en la vida cotidiana de los rosarinos.

La combinación de elogios a la gestión provincial y cuestionamientos a la Casa Rosada marcó el tono político de buena parte del discurso, que también incluyó referencias a la necesidad de consolidar una segunda etapa del plan de pacificación.

La escena en el recinto: apoyos, gestos y silencios

El recinto del Concejo Municipal mostró una composición política diversa, con concejales oficialistas atentos al desarrollo del discurso y una oposición que, en varios momentos, mantuvo gestos más contenidos.

Uno de los focos de atención estuvo puesto en dos figuras que comienzan a perfilarse como posibles protagonistas de la disputa política por la intendencia en los próximos años: el libertario Juan Pedro Aleart y el dirigente de Ciudad Futura Juan Monteverde.

Aleart, vicepresidente del cuerpo, se ubicó en una de las primeras filas y mantuvo durante gran parte del discurso un gesto serio, con escasas reacciones ante los pasajes más celebratorios de la gestión municipal.

Monteverde, por su parte, protagonizó un detalle que no pasó desapercibido: ingresó al recinto después del arribo del intendente. Desde su entorno restaron importancia al gesto, asegurando que no tuvo intención política.

Más allá de las interpretaciones, ambos concentraron buena parte de las miradas del recinto.

Las críticas de la oposición

Finalizado el discurso, los principales referentes opositores dejaron sus impresiones sobre el mensaje del intendente.

Juan Monteverde fue uno de los más críticos. Señaló que las aperturas de sesiones suelen reflejar “una distancia entre la política y la realidad de la gente”. A su entender, el gobierno municipal atraviesa una etapa de desgaste.

Si alguien entraba hoy desde la calle al recinto podía preguntarse si el intendente vive en la misma ciudad que los rosarinos”, expresó el dirigente de Ciudad Futura.

Monteverde agregó que, a su criterio, la gestión municipal parece más enfocada en la comunicación que en resolver problemas concretos. “Hoy empieza la cuenta regresiva de un gobierno que está agotado y desconectado de la realidad”, sostuvo.

Desde el espacio libertario, Juan Pedro Aleart coincidió en que el modelo político que gobierna Rosario muestra señales de desgaste tras décadas de continuidad.

Es la séptima apertura de sesiones de este intendente y forma parte de un espacio que gobierna la ciudad hace casi treinta años. La gente está cansada de un modelo que no resolvió problemas que preocupan a los rosarinos”, afirmó.

El concejal libertario mencionó como ejemplos la situación de los cuidacoches y la regulación de las aplicaciones de movilidad, temas que —según planteó— siguen sin soluciones concretas.

Sin embargo, Aleart destacó uno de los pasajes del discurso en el que Javkin reconoció la importancia del Plan Bandera impulsado por el gobierno nacional. “La pacificación de Rosario tiene mucho que ver con la intervención del gobierno nacional a través de las fuerzas federales”, remarcó.

Miradas dentro del propio Concejo

Desde el oficialismo, la presidenta del Concejo Municipal, María Eugenia Schmuck, valoró el contenido del mensaje del intendente y destacó el eje puesto en la recuperación de la seguridad.

El discurso estuvo centrado en consolidar la seguridad que hemos recuperado a partir de la ocupación del espacio público, de la obra pública y de que la gente vuelva a disfrutar de la ciudad”, señaló.

La concejala radical también subrayó el plan de obras que el municipio impulsa en coordinación con el gobierno provincial y planteó que el desafío del Concejo será acompañar esas políticas con un funcionamiento legislativo ágil.

Tenemos la responsabilidad de que este cuerpo sea eficaz, que aproveche las diferencias políticas para mejorar las políticas públicas y no para hacer discursos para la tribuna”, sostuvo.

Desde el bloque peronista, el concejal Mariano Romero ofreció una mirada más crítica. Señaló que el discurso repitió anuncios que ya habían sido planteados en otras aperturas de sesiones y cuestionó la falta de referencias a algunos problemas estructurales de la ciudad.

Fue un discurso muy similar a otros años, con obras que ya habían sido anunciadas y con muy pocas menciones a la situación de muchos barrios populares”, afirmó.

Romero también señaló que temas sensibles para los rosarinos, como la movilidad urbana, no tuvieron un lugar central en la exposición del intendente.

Una foto que anticipa un Concejo más intenso

Entre las imágenes previas al inicio de la sesión hubo una que despertó comentarios en los pasillos políticos del Palacio Vasallo. En la tradicional recepción institucional al intendente posaron concejales del oficialismo junto a algunos dirigentes de otros espacios políticos.

La escena incluyó a integrantes del bloque Unidos, a referentes cercanos al intendente y a algunas concejalas del peronismo, lo que alimentó interpretaciones sobre posibles acuerdos legislativos en el Concejo.

Desde el entorno del intendente relativizaron esas lecturas y señalaron que se trató de la recepción protocolar habitual.

Sin embargo, la composición del cuerpo deliberativo anticipa un año legislativo con debates más intensos y un escenario político que comienza a acomodarse de cara a las próximas disputas electorales.

La apertura de sesiones dejó así algo más que anuncios de gestión: mostró los primeros movimientos de un Concejo donde cada gesto, cada silencio y cada crítica empieza a leerse en clave de futuro político para Rosario.

Gonzalo Bruno

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