Multas atadas al combustible: proponen bajar las sanciones leves en Rosario

Un proyecto en el Concejo propone reducir las sanciones leves ante el impacto del sistema atado al combustible.

Cada aumento en el precio de la nafta impacta de manera directa en el valor de las multas de tránsito. En ese contexto, un proyecto en el Concejo Municipal busca reducir las sanciones por infracciones leves para evitar que se vuelvan impagables.

En Rosario, el costo de las multas de tránsito viene creciendo de manera sostenida y automática. No se trata de una decisión puntual ni de actualizaciones esporádicas: el sistema vigente establece que las sanciones están atadas al valor del combustible, lo que provoca aumentos constantes cada vez que sube el precio en los surtidores.

El mecanismo se basa en la llamada Unidad Fija (UF), definida por la Ordenanza N° 10.267, que toma como referencia el precio del litro de nafta súper. De esta manera, cada incremento en los combustibles impacta de forma directa en el monto de las infracciones, generando un efecto inmediato en el bolsillo de los conductores.

Un sistema que ajusta automáticamente

El esquema actual hace que incluso las faltas más leves tengan costos elevados. Hoy, una infracción básica puede arrancar en torno a los 60 mil pesos y escalar rápidamente según la gravedad o reincidencia.

En ese contexto, el aumento sostenido del combustible —que en muchos casos creció por encima de los salarios— terminó generando un desfasaje entre el valor de las multas y la capacidad real de pago de los ciudadanos.

La consecuencia es clara: sanciones que, en algunos casos, resultan difíciles de afrontar, especialmente en un escenario económico complejo.

La propuesta: reducir las multas leves

Frente a este panorama, la concejala Fernanda Gigliani presentó un proyecto en el Concejo Municipal que busca reducir a la mitad el valor de las multas por infracciones leves.

La iniciativa no apunta a eliminar sanciones ni a flexibilizar el cumplimiento de las normas, sino a ajustar los montos para que sean razonables y efectivamente pagables.

“Quien infringe una normativa debe pagar las consecuencias, pero también es cierto que el infractor debe tener la posibilidad real de poder pagar la sanción”, sostuvo la edil al fundamentar la propuesta.

Qué infracciones se verían alcanzadas

El proyecto establece que las multas más bajas —vinculadas a faltas leves— pasen a calcularse sobre el equivalente a medio litro de nafta súper, en lugar del litro completo.

Entre las infracciones alcanzadas aparecen:

  • No respetar la senda peatonal
  • Manejar con una sola mano
  • Conducir fumando
  • Carga y descarga fuera de horario
  • Infracciones al estacionamiento medido
  • Circular con licencia vencida

En estos casos, las sanciones podrían reducirse significativamente, sin afectar las penalidades más graves, que seguirían con los valores actuales.

Entre la sanción y la realidad económica

El debate que se abre en el Concejo no es menor. Por un lado, está la necesidad de mantener un sistema de sanciones que garantice el cumplimiento de las normas de tránsito. Por otro, aparece el impacto económico que estas multas tienen en la vida cotidiana de los ciudadanos.

El punto central de la discusión es si el sistema actual, atado al combustible, termina generando sanciones desproporcionadas en un contexto inflacionario.

Un debate que recién comienza

La propuesta de Gigliani ya ingresó en la agenda del Concejo y promete abrir un debate más amplio sobre el esquema de sanciones en la ciudad.

En un escenario donde el precio del combustible sigue marcando el ritmo de muchos costos, las multas no son la excepción.

La discusión ahora pasa por encontrar un equilibrio: mantener la función disuasiva de las sanciones sin que se transformen en un peso imposible de sostener para los rosarinos.

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