La discusión por la nueva Ley Orgánica de Municipios suma definiciones políticas en la previa de un debate legislativo que promete reordenar aspectos centrales del funcionamiento institucional en Santa Fe. En ese escenario, el diputado provincial Ariel Bermúdez, referente del espacio CREO, expresó su respaldo a la incorporación de la figura del viceintendente para las ciudades de Rosario y Santa Fe, una propuesta que comenzó a trabajarse en la Cámara de Diputados tras la reciente reforma constitucional.
El planteo se inscribe dentro del proceso de adecuación normativa abierto tras la sanción de la nueva Constitución provincial, que obliga a revisar marcos regulatorios históricos. La Ley Orgánica de Municipios aparece así como una de las piezas clave para redefinir reglas de gobernabilidad, distribución de responsabilidades y mecanismos de sucesión dentro de los ejecutivos locales.
Bermúdez sostuvo que la reforma constitucional habilitó la posibilidad de abordar temas que, durante décadas, permanecieron fuera de la agenda institucional. En ese sentido, explicó que la creación de la figura del viceintendente apunta a corregir lo que considera una “asimetría democrática” dentro de los gobiernos municipales.
“La provincia no tiene la posibilidad de elegir a la persona que acompaña al intendente en la gestión y que lo reemplaza en caso de ausencia, como sucede en la esfera provincial o nacional”, señaló el legislador, al trazar un paralelo con las figuras del vicepresidente y vicegobernador.
Actualmente, ante una eventual licencia o ausencia del intendente, la conducción del Ejecutivo recae en la presidencia del Concejo Municipal. Este esquema, vigente desde hace décadas, genera debates recurrentes en torno a la representatividad y la continuidad política de la gestión.
Según argumentó Bermúdez, la situación puede derivar en tensiones institucionales cuando la presidencia del cuerpo legislativo no pertenece al mismo espacio político que el Ejecutivo. “Quien queda a cargo es el presidente del Concejo, elegido por sus pares y no directamente por los vecinos para esa función específica”, remarcó.
El legislador vinculó este punto con la necesidad de fortalecer la previsibilidad política y administrativa en ciudades de alta complejidad de gestión. Desde su perspectiva, la figura del viceintendente permitiría garantizar una sucesión automática legitimada por el voto ciudadano, reduciendo potenciales conflictos de gobernabilidad.
El debate no resulta menor en términos políticos. La reorganización de las estructuras municipales implica redefinir equilibrios de poder, roles institucionales y dinámicas entre Ejecutivo y Legislativo. En ciudades como Rosario, donde la fragmentación política del Concejo es una constante, la discusión adquiere una dimensión estratégica.
Bermúdez recordó que la propuesta comenzó a trabajarse en 2024 en articulación con el intendente Pablo Javkin, en el marco de una agenda orientada a modernizar el funcionamiento institucional de los gobiernos locales.
Más allá de las posiciones partidarias, la incorporación del viceintendente forma parte de un paquete más amplio de transformaciones que la nueva Ley Orgánica pretende consolidar. Entre ellas, aparecen la redefinición de categorías municipales, la ampliación de competencias y la adecuación de estructuras administrativas.
De cara al tratamiento legislativo previsto para los próximos días, Bermúdez se mostró confiado en la posibilidad de alcanzar consensos. “Esperamos que la nueva Ley Orgánica de Municipios logre los acuerdos necesarios para convertirse en una realidad institucional”, expresó.
El debate que se aproxima no solo pondrá en juego cuestiones técnicas o administrativas. También reflejará el modo en que la política santafesina procesa uno de los cambios institucionales más relevantes de las últimas décadas: la traducción normativa de la reforma constitucional y su impacto directo en la arquitectura del poder local.


