Las fuertes declaraciones del presidente de la Vecinal La Florida, Marcelo Carrasco, en el programa Democráticamente, sumadas a las movilizaciones de organizaciones barriales, ambientales y vecinales de la zona norte, terminaron generando un efecto político concreto: el Concejo Municipal aprobó por unanimidad un pedido de informes para que el Ejecutivo detalle qué quiere hacer con el Parque Acuático de la Costanera Norte, cuánto costará, cómo se financiará y cuáles serán sus impactos.
La discusión por el parque acuático dejó de ser un debate técnico o una disputa entre oficialismo y oposición. En los últimos días tomó otra dimensión: vecinos organizados, instituciones intermedias y sectores políticos de distintas posiciones ideológicas lograron instalar el tema en el centro de la agenda pública y forzaron una respuesta institucional.
El resultado fue concreto: el Concejo Municipal aprobó por unanimidad un pedido de informes para exigirle al municipio detalles completos sobre una obra que hasta hace pocas semanas parecía avanzar sin mayores obstáculos.
El reclamo que empezó en el barrio y escaló a la política
Uno de los momentos que aceleró el debate fueron las declaraciones del presidente de la Vecinal La Florida, Marcelo Carrasco, durante una entrevista en Democráticamente, programa que se emite por AGOFA TV.
Allí el dirigente barrial dejó una frase que terminó sintetizando el clima que empezó a construirse alrededor del proyecto:
“Es la primera vez que veo que la izquierda y la derecha se ponen de acuerdo”.
Para Carrasco, la discusión excede la construcción de una pileta o una obra puntual. Lo que está en juego —planteó— es quién decide el futuro de uno de los sectores más emblemáticos de la costa rosarina.
El dirigente aseguró que ni la vecinal, ni clubes, ni asociaciones civiles, ni instituciones de la zona fueron convocadas previamente para conocer o debatir el proyecto.
“Nunca nos consultaron. Nos enteramos por los medios”, afirmó durante la entrevista.
La Florida: abandono, reclamos históricos y prioridades distintas
Carrasco también aprovechó para ampliar el debate y cuestionó años de falta de mantenimiento sobre la costa norte.
Enumeró reclamos históricos: baños públicos cerrados gran parte del año, sectores sin iluminación, deterioro del paseo costero, problemas de accesibilidad, desagües sobre el río y falta de inversiones estructurales.
En ese contexto, el vecinalista planteó una pregunta que empezó a repetirse entre vecinos:
¿Por qué avanzar tan rápido con una obra nueva cuando todavía hay demandas históricas sin resolver?
También cuestionó el modelo de financiamiento y planteó dudas sobre si el proyecto terminará siendo verdaderamente accesible para el conjunto de los rosarinos.
El Concejo pidió explicaciones
En paralelo al crecimiento del conflicto, el Concejo Municipal avanzó con un pedido formal de informes.
El proyecto, presentado por el concejal Juan Pedro Aleart y aprobado por unanimidad, solicita al Departamento Ejecutivo una batería de precisiones técnicas, económicas y ambientales.
Entre otros puntos, se pide informar: monto total estimado de la obra; etapas previstas; fuentes de financiamiento; proyecto ejecutivo completo; pliegos licitatorios; estudios de impacto ambiental, hidráulico y urbanístico; análisis sobre movilidad y vegetación; posibles excepciones urbanísticas; esquema de administración y explotación; sustentabilidad económica; sistema tarifario proyectado; antecedentes similares; impacto sobre el camino de sirga y línea ribereña.
Oficialismo y oposición: diferencias, pero también coincidencias
El debate dejó una escena política poco habitual. Desde la oposición aparecieron posiciones muy críticas.
Juan Monteverde sostuvo que el Concejo logró ponerse “en sintonía con lo que reclama gran parte de la ciudad” y volvió a insistir en que el rechazo no es contra la remodelación integral de la Rambla sino contra la ubicación del parque acuático.
Incluso propuso abrir la puerta a una consulta popular para definir el futuro del proyecto.
Pero también desde el oficialismo aparecieron señales que aportaron otro marco al debate.
El concejal Fabrizio Fiatti defendió el avance del proyecto y sostuvo que el Ejecutivo seguirá adelante con las obras anunciadas. Sin embargo, acompañó el pedido de informes para que exista acceso a más detalles técnicos y administrativos.
Fiatti insistió en que el Concejo tiene funciones de control y que brindar información pública puede ayudar a bajar el nivel de incertidumbre alrededor del proyecto.
El debate ya cambió de escala
Lo ocurrido en el Concejo dejó una señal política clara.
La discusión ya no gira únicamente sobre si el parque acuático se hace o no.
Ahora también se discute: cómo se toman las decisiones urbanas; cuánto se consulta a vecinos e instituciones; qué prioridades tiene Rosario; y cuál debe ser el rol del Concejo frente a obras de gran impacto.
Por ahora el parque acuático sigue en marcha.
Pero el reclamo consiguió algo que hasta hace poco parecía improbable: obligó al municipio a empezar a explicar públicamente por qué quiere hacerlo y cómo piensa llevarlo adelante.


