Verónica Irízar asumió la conducción departamental del Partido Socialista en Rosario y dejó definiciones que exceden la vida interna del espacio. En una extensa entrevista en Democráticamente, habló del escenario nacional, reivindicó el legado de Hermes Binner y Miguel Lifschitz, pidió recuperar una política más cercana a la ciudadanía, marcó diferencias sobre cómo se toman decisiones urbanas en Rosario y confirmó que el socialismo tendrá una propuesta electoral propia dentro de Unidos tanto para la ciudad como para la provincia.
La renovación de autoridades dentro del Partido Socialista dejó una señal política que sus dirigentes intentan mostrar como algo más profundo que un simple cambio organizativo. La ex concejala y referente histórica del espacio en Rosario, Verónica Irízar, asumió al frente de la Departamental Rosario y eligió utilizar ese momento para plantear una discusión sobre el presente de la política y el futuro del socialismo dentro del oficialismo santafesino.
Durante una entrevista en Democráticamente, programa conducido por Juan Francisco por AGOFA TV, Irízar sostuvo que el partido atraviesa una nueva etapa luego de años marcados por la ausencia física de sus principales líderes y planteó la necesidad de reconstruir una propuesta política con más escucha, más participación y menos confrontación permanente.
Una nueva conducción en un momento que define como “bisagra”
Irízar definió el contexto actual como uno de los momentos más complejos para la política de los últimos años.
Según sostuvo, existe una sociedad atravesada por el enojo, el desencanto y la frustración con los procesos políticos recientes. En ese marco fue especialmente crítica del gobierno nacional y cuestionó tanto la situación económica como hechos que —según planteó— contradicen las promesas de cambio que habían sido instaladas.
También describió un escenario social marcado por salarios que pierden capacidad de compra, jubilaciones deterioradas y mayores demandas sobre sistemas públicos como salud y asistencia social.
El socialismo y una etapa que busca cerrar heridas internas
Pero más allá de las críticas nacionales, uno de los conceptos más repetidos por Irízar fue el intento del socialismo de reconstruirse desde la unidad.
La dirigente valoró especialmente el rol que tuvieron distintas figuras partidarias para sostener el espacio tras la muerte de Hermes Binner y Miguel Lifschitz.
Destacó particularmente el liderazgo de Clara García dentro de Santa Fe y remarcó que la renovación de autoridades se logró con integración de todos los sectores internos, incluyendo espacios que históricamente tuvieron diferencias dentro del partido.
Para Irízar, ese proceso de unidad no es un punto de llegada sino el inicio de una etapa donde el desafío será actualizar la propuesta histórica del socialismo para una sociedad completamente distinta.
Una crítica hacia adentro: más diálogo y menos decisiones desde el escritorio
Uno de los momentos más interesantes de la entrevista apareció cuando se habló del vínculo entre política y ciudadanía.
Consultada sobre debates recientes en Rosario —como el parque acuático o proyectos urbanísticos cuestionados— Irízar tomó distancia de ciertas formas actuales de gestión y dejó una definición política que resonó fuerte.
“Hay que recuperar el diálogo con la sociedad”, sostuvo.
La dirigente planteó que gobernar con buenas intenciones no alcanza si las decisiones no logran apropiación ciudadana y reivindicó mecanismos históricos del socialismo como los planes estratégicos y el presupuesto participativo.
En ese sentido defendió la idea de una planificación urbana construida con vecinos, instituciones y actores sociales.
Costa, patrimonio y excepciones: las diferencias que también aparecen dentro de Unidos
Irízar también dejó posiciones propias sobre algunos debates locales que hoy generan tensión política.
Sobre el proyecto del parque acuático sostuvo que es necesario abrir procesos de consulta y escuchar más a quienes habitan y usan esos espacios.
Además cuestionó la lógica de gobernar interpretando que toda crítica es un ataque político.
“No porque alguien piense distinto odia a Rosario”, afirmó.
También fue crítica respecto al avance de excepciones urbanísticas y reveló que no acompañó modificaciones vinculadas a ordenanzas de preservación patrimonial.
Defendió la necesidad de proteger áreas históricas y planteó que Rosario debe recuperar una planificación urbana con visión de largo plazo.
Unidos sí, pero con identidad propia
En otro tramo de la entrevista, Irízar ratificó el lugar del socialismo dentro del frente Unidos, destacó el trabajo compartido con otras fuerzas y reivindicó el rol del partido dentro del gobierno provincial.
Sin embargo, dejó una definición política importante pensando en el futuro: el socialismo tendrá una propuesta propia en las próximas elecciones.
“Tenemos voluntad y vocación de tener una propuesta electoral en 2027 tanto en la ciudad como en la provincia”, afirmó.
Aunque evitó hablar de nombres, defendió las internas abiertas y sostuvo que cada espacio debe ofrecer alternativas para que luego sea la ciudadanía quien elija.
Renovación, experiencia y una idea de política distinta
Sobre el cierre, Irízar reivindicó uno de los rasgos históricos que el socialismo suele destacar de sí mismo: la combinación entre dirigentes con experiencia y renovación generacional.
Recordó especialmente el estilo de conducción de Miguel Lifschitz, a quien definió como alguien que abría oportunidades para mujeres y jóvenes mucho antes de que esos debates ocuparan el centro de la agenda pública.
Y dejó una definición que sintetiza buena parte del espíritu que intentó transmitir durante toda la entrevista:
La política no tiene que destruir al otro. Tiene que construir soluciones con el otro.
Con nueva conducción, el socialismo rosarino busca volver a discutir futuro. Y ya dejó una señal: seguirá dentro de Unidos, pero quiere volver a disputar protagonismo propio.


