La protesta policial que comenzó en Rosario ya tiene estructura nacional

La creación de una entidad federal refleja el crecimiento de un movimiento que promete seguir reclamando salarios dignos y mejores condiciones laborales.

Lo que comenzó hace poco más de tres meses como una protesta de policías retirados frente a la Unidad Regional II de Rosario acaba de ingresar en una nueva etapa. La denominada Carpa Azul, nacida para reclamar mejoras salariales y laborales para la familia policial santafesina, dejó de ser un conflicto exclusivamente rosarino o provincial y comenzó a proyectarse hacia todo el país con la conformación provisoria de la Personería Jurídica de la Unión Fuerzas de Seguridad de las Provincias de la República Argentina. El paso representa un cambio de escala para un movimiento que busca convertirse en una representación federal de policías, penitenciarios y retirados de distintas jurisdicciones.

La novedad no es menor.

Durante décadas, los reclamos policiales en Argentina se desarrollaron de manera aislada, con conflictos que aparecían y desaparecían según la realidad de cada provincia. La experiencia nacida en Rosario intenta romper con esa lógica y avanzar hacia una organización nacional que reúna problemáticas comunes, construya una agenda compartida y fortalezca los reclamos del sector.

De una carpa en Rosario a una organización federal

Cuando los primeros efectivos retirados instalaron la Carpa Azul frente a la Unidad Regional II, el objetivo era visibilizar el deterioro salarial y previsional que, según denunciaban, atravesaba la familia policial santafesina.

Con el paso de las semanas, el reclamo dejó de ser únicamente una manifestación callejera.

La protesta comenzó a organizarse, generó mecanismos internos de funcionamiento, fortaleció la comunicación entre los participantes y empezó a establecer vínculos con policías y organizaciones de otras provincias.

Ese proceso terminó de consolidarse con un anuncio que marca un antes y un después.

El pasado 25 de junio quedó conformada de manera provisoria la Personería Jurídica de la Unión Fuerzas de Seguridad de las Provincias de la República Argentina, una entidad que reúne representantes de distintas jurisdicciones con el objetivo de impulsar una agenda nacional para las fuerzas de seguridad.

Una conducción integrada por distintas provincias

La nueva organización tendrá representación federal.

La presidencia quedó en manos de Alejandra Rey, integrante de la Policía de Mendoza, mientras que la vicepresidencia será ejercida por Germán Carballo, representante de la Policía de Santa Fe.

La estructura también incorpora dirigentes de Chaco, Misiones, Río Negro, Córdoba, Buenos Aires, Corrientes, Catamarca y Neuquén, entre otras provincias.

La presencia de referentes santafesinos dentro de la conducción refleja el protagonismo que adquirió Rosario como punto de partida de este proceso organizativo.

Un conflicto que sigue abierto en Santa Fe

Pese a la proyección nacional, la situación en la provincia continúa siendo uno de los principales ejes del movimiento.

Los integrantes de la Carpa Azul aseguran que los reclamos originales siguen sin resolverse.

Entre ellos aparecen:

  • La recomposición salarial.
  • La recuperación del poder adquisitivo.
  • Mejores condiciones laborales.
  • La situación previsional de policías retirados.
  • La necesidad de generar ámbitos permanentes de diálogo con el Estado.

A esa agenda ahora se suma una preocupación que viene creciendo entre efectivos activos y retirados: el sistema de presentismo implementado por el gobierno provincial.

Dentro del movimiento observan con atención cómo evolucionan las discusiones sobre esa política y no descartan incorporarla como uno de los principales ejes de futuros reclamos.

El presentismo, bajo la lupa

Aunque el debate sobre el presentismo se instaló inicialmente entre los trabajadores docentes y otros empleados públicos, dentro del ámbito policial también comienza a generar inquietud.

Los referentes de la Carpa Azul consideran que cualquier mecanismo vinculado al salario debe analizarse en función de las particularidades que tiene el trabajo policial, caracterizado por jornadas extensas, riesgos permanentes y disponibilidad operativa.

Por eso anticipan que el seguimiento de esa discusión será una prioridad durante los próximos meses.

¿Habrá nuevas movilizaciones?

En el entorno de la Carpa Azul nadie habla de un conflicto terminado. Por el contrario. El fortalecimiento organizativo parece haber generado un escenario inverso.

Lejos de diluirse con el paso del tiempo, el movimiento sostiene una presencia permanente frente a la Unidad Regional II y continúa ampliando vínculos con organizaciones de distintas provincias.

En ese contexto, distintos referentes no descartan que antes de fin de año vuelvan a producirse nuevas movilizaciones si no aparecen respuestas concretas por parte del gobierno provincial respecto de los reclamos salariales y laborales.

La permanencia de la carpa, aseguran, es una señal de que el conflicto sigue abierto.

Rosario como punto de referencia

Uno de los aspectos más llamativos del proceso es que Rosario comenzó a convertirse en un punto de referencia para organizaciones policiales de todo el país.

La experiencia santafesina es observada como un modelo de organización desde abajo, sin representación sindical tradicional y con una estructura que logró sostenerse durante meses.

Los intercambios entre efectivos de distintas provincias se hicieron cada vez más frecuentes y permitieron detectar problemáticas comunes.

La pérdida del poder adquisitivo, las dificultades previsionales, la ausencia de espacios institucionales de negociación y las condiciones laborales aparecen repetidamente en casi todas las jurisdicciones.

De un reclamo local a una agenda nacional

La conformación de la nueva personería jurídica no implica que todos los conflictos sean idénticos.

Cada provincia mantiene realidades diferentes.

Sin embargo, la decisión de construir una organización federal refleja que muchas de esas problemáticas tienen un origen común.

Los impulsores de la iniciativa sostienen que la única forma de ganar capacidad de representación es dejar atrás las experiencias aisladas y comenzar a construir una voz nacional para las fuerzas de seguridad.

Una nueva etapa para la Carpa Azul

La instalación de la Carpa Azul frente a la Jefatura rosarina fue, en su momento, un hecho inédito en Santa Fe.

Tres meses después, el movimiento parece haber dejado de ser únicamente un símbolo del reclamo policial provincial para transformarse en el punto de partida de una organización que aspira a tener representación en todo el país.

Mientras tanto, en Santa Fe el conflicto permanece abierto. Los reclamos salariales siguen vigentes. Las condiciones laborales continúan formando parte de la agenda. El debate por el presentismo es seguido con atención. Y la posibilidad de nuevas movilizaciones antes de que termine el año permanece latente.

Todo indica que la historia de la Carpa Azul todavía está lejos de escribir su último capítulo.

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