El Foro Regional propone privatizar el Aeropuerto Rosario: “No alcanza solo con hacer obras”

La entidad sostiene que la terminal tiene infraestructura para competir en las grandes ligas, pero cuestiona los resultados en pasajeros, rutas y desarrollo aerocomercial.

El futuro del Aeropuerto Internacional Rosario volvió a instalarse en el centro de la discusión económica y política de la ciudad. Después de años de obras, inversiones públicas y expectativas alrededor de su recuperación, desde el Foro Regional Rosario plantearon que el verdadero desafío ya no pasa solamente por mejorar su infraestructura, sino por revisar profundamente su modelo de gestión. Selva Raggio y Carlos Cristini sostuvieron que la terminal cuenta actualmente con condiciones para competir a otro nivel, pero que esa capacidad todavía no se traduce en cantidad de pasajeros, nuevas rutas, cargas ni desarrollo aerocomercial.

Durante una entrevista en el programa Democráticamente, que conduce Juan Francisco por AGOFA TV, los representantes del Foro Regional Rosario fueron más allá y pusieron sobre la mesa una discusión que seguramente generará posiciones encontradas: la posibilidad de avanzar, en el futuro, hacia algún esquema de privatización del aeropuerto. La propuesta no fue planteada como un cuestionamiento a las inversiones realizadas por el actual Gobierno provincial. Por el contrario, reconocieron las mejoras alcanzadas en infraestructura, pero señalaron que existe una diferencia entre contar con un aeropuerto preparado para competir y lograr administrarlo comercialmente con continuidad, profesionales especializados, recursos y una estrategia capaz de disputar rutas aéreas.

«¿Creen que hay que privatizar el Aeropuerto Rosario?»

Ustedes vienen planteando problemas de gestión y la necesidad de darle continuidad a una política aeroportuaria. Se los pregunto directamente: ¿creen que hay que privatizar el Aeropuerto Rosario?

Carlos Cristini: «Lo voy a decir de una. Si vos me decís como concluyente y objetivo aspiracional a futuro, creo que en determinado momento hay que privatizarlo. ¿Por qué? Porque la función pública tiene un tiempo. Vos hoy podés tener un directorio muy eficiente en el aeropuerto que dura lo que dura el gobernador; el día que se va el gobernador, ese directorio se va.»

¿Y cuál es concretamente el problema de que esa administración dependa de los tiempos políticos?

Carlos Cristini: «En materia aeroportuaria todas las cosas no se consiguen nada más que en cuatro años. Tienen procesos. Vos imaginate cuando se habla de abrir una nueva ruta aérea: una nueva ruta aérea, si es internacional, lleva no menos de dos años de gestión. Sería ideal que vos la empieces en el año uno de los cuatro y a lo mejor lo lográs. Ahora, si eso lo lográs desde la mitad del mandato en adelante, es posible que vos te vayas sin haberlo logrado y que el que venga tenga que empezar toda la negociación de cero. Esas cuestiones de continuidad no son positivas en el negocio aeroportuario.»

El planteo introduce una discusión que excede la tradicional confrontación entre administración pública y privada.

Desde el Foro sostienen que la industria aerocomercial funciona con períodos de planificación que muchas veces superan un mandato gubernamental. Conseguir una ruta, desarrollar un área de cargas o establecer acuerdos con compañías requiere negociaciones prolongadas y continuidad en los equipos.

En esa lectura, el recambio político puede provocar que procesos iniciados durante una administración vuelvan prácticamente a foja cero con la siguiente. Y ese problema, advierten, termina repercutiendo sobre la competitividad de Rosario frente a otras terminales.

Un aeropuerto preparado para «jugar en las grandes ligas»

Ahora, si hablamos de privatizar, ¿es porque lo que existe actualmente no funciona o, al menos, no funcionó como debería durante los últimos años?

Carlos Cristini: «Vos tenés hoy una cuestión de desarrollo de infraestructura muy buena. Te está faltando la pata de gestión. Esa pata de gestión no está funcionando. Por eso el aeropuerto, con un potencial de cerca de tres veces o cuatro veces el nivel de pasajeros que está traficando hoy, con un potencial real de no menos de dos veces lo que hoy está haciendo, está lejísimo del tema.»

¿Entonces consideran que las obras realizadas no alcanzan para recuperar el aeropuerto?

Carlos Cristini: «Cada vez que se habla de apertura de rutas nuevas, no estamos logrando ser parte de esa torta, entonces te vas alejando cada vez más.»

Este punto resulta central para comprender la posición del Foro.

La crítica no está dirigida principalmente hacia la infraestructura desarrollada. Por el contrario, durante la entrevista reconocieron las inversiones realizadas y consideraron que Rosario dispone actualmente de una terminal con características muy superiores a las que tuvo durante otros períodos.

La discusión aparece en el paso siguiente: cómo transformar esa infraestructura en pasajeros, vuelos, conexiones internacionales, movimiento de cargas y actividad económica.

Desde el Foro consideran que allí aparece la principal deuda.

El problema de conseguir profesionales especializados

¿Por qué el Estado no podría desarrollar esa misma gestión con profesionales especializados?

Selva Raggio: «El potencial de personas bien preparadas para gestionar la dirección de un aeropuerto no puede ser: ‘Bueno, vamos a elegir tres directores que van a estar porque fueron buenos gestores en los procesos políticos’. No. Tiene que ser gente especializada.»

¿Y el Estado no puede contratar esos perfiles?

Selva Raggio: «La gente de tecnología hoy gana fortuna. Entonces, ¿qué nos pasa? No tenemos gente para que trabaje en el Estado, o gente idónea que trabaje en el Estado, porque no alcanza el tope de sueldo. Cuando se trata de un espacio de las características de un aeropuerto, vos necesitás gente y pagarle muy bien a esa gente.»

El argumento del Foro incorpora otro elemento sensible. Para Raggio y Cristini, un aeropuerto no puede administrarse bajo exactamente la misma lógica que otras áreas esenciales del Estado.

La aviación comercial requiere inversión, capacidad para negociar con empresas y recursos disponibles para generar incentivos que permitan desarrollar nuevas rutas.

Ese enfoque lleva inevitablemente a otra discusión: cuánto dinero está dispuesto a destinar permanentemente el Estado para competir contra aeropuertos administrados bajo modelos privados.

«La aviación es un negocio y es un negocio caro»

¿Qué significa concretamente administrar el aeropuerto con una lógica comercial?

Selva Raggio: «La aviación es un negocio y es un negocio caro. Entonces, quien esté administrando un aeropuerto tiene que saber que, bueno, yo quiero que me baje este avión acá y a lo mejor le tengo que pagar la mitad de los asientos durante un tiempo para ver si el vuelo es redituable, porque si no la empresa aérea te dice: ‘No, yo no bajo exploratorio, no lo necesito’.»

Eso requiere una disponibilidad económica importante.

Selva Raggio: «Vos tenés que tener mucha guita y tenés que disponer de guita. Y a veces el Estado no tiene ese dinero funcional y corriente para hacer esto. Sobre todo cuando vos tenés un actor en la cuestión que es que prácticamente el 90% de los aeropuertos de la República Argentina son privados.»

Los representantes del Foro también cuestionaron que cualquier planteo sobre privatización derive automáticamente en una discusión ideológica.

Su argumento consiste en diferenciar servicios esenciales como salud o educación de una actividad aerocomercial que compite por pasajeros, rutas, cargas e inversiones.

Desde esa perspectiva, consideran que Rosario debe analizar modelos utilizados por otras terminales y determinar cuál puede otorgarle mayor competitividad.

«¿Qué tiene de malo privatizar determinadas cuestiones?»

Estamos muy cerca de aeropuertos que tienen otra gestión y mejores números. Más allá de si es público o privado, si Rosario no es competitivo termina perdiendo. ¿Qué reflexión hacen sobre eso?

Selva Raggio: «¿Qué pasa con privatizar determinadas cuestiones? Podemos discutir si privatizamos la salud pública, podemos debatir si privatizamos la educación, me parece que es un debate reprofundo. Ahora, un aeropuerto… cuando el 80% de los aeropuertos del país están privatizados, cuando prácticamente los aeropuertos del mundo son privados, nosotros nos ponemos en debates que son incoherentes. Debatimos como si fuese simplemente público o privado, pero estamos hablando de un aeropuerto.»

Cuando hablamos de privatización aparece rápidamente el nombre de Aeropuertos Argentina. ¿Privatizar necesariamente significaría entregarle toda la administración a una única empresa?

Carlos Cristini: «Ahí es donde los antiprivatización ponen el acento. Vos podrías hacer, como se habla de hacer, licitar el área de carga. Nosotros lo hicimos: los free shops no los explota el aeropuerto, se licitaron; las salas VIP, en la época de mi gestión, se licitaron. Son todos actores privados los que las ejecutan. Se podría hacer así si querés hacer una etapa intermedia.»

Este aspecto permite introducir matices dentro de una discusión que suele presentarse únicamente entre dos extremos. El Foro no plantea necesariamente una transferencia inmediata y completa del aeropuerto a un único operador.

Una alternativa podría consistir en avanzar gradualmente mediante concesiones específicas: cargas, servicios comerciales u otras áreas de explotación. De hecho, algunas actividades del propio aeropuerto ya funcionan bajo ese esquema.

¿Y debería ser necesariamente Aeropuertos Argentina el operador?

Carlos Cristini: «Yo tampoco lo llevaría a uno solo. Aeropuertos Argentina 2000 cuando nació era 100% capital privado. Hoy tiene una parte de capital del Estado. ¿Sabés por qué? Porque nunca se pagaron los derechos al Estado y el Estado fue capitalizando parte de la deuda por canon en acciones.»

Entonces, ¿qué modelo imaginás?

Carlos Cristini: «Yo no sé si quiero que sea Aeropuertos Argentina 2000. A lo mejor abro el escenario para que pueda ser el Aeropuerto de Montevideo, que pueda ser London Supply, que tiene algunos aeropuertos del sur que también son privados. No hago críticas. Lo que estoy diciendo es: si vamos al modelo de ir privatizando, abrámoslo. Veamos quiénes son los que pueden ser actores. No tiene que tener nombre y apellido. Y puede ser por partes también.»

El planteo del Foro no habría pasado inadvertido dentro del Gobierno provincial.

Durante la entrevista surgió precisamente esa cuestión: la incomodidad que habría generado que, después de las inversiones realizadas, se pusiera en discusión la capacidad estatal para administrar el aeropuerto.

Los entrevistados buscaron separar ambas cuestiones. Reconocieron expresamente el trabajo realizado durante la actual administración provincial y destacaron las condiciones de infraestructura alcanzadas. La crítica se concentra en la gestión comercial posterior.

«Hoy tenés un aeropuerto primera A, pero no lo estás gestionando a ese nivel»

El planteo aparentemente generó algún malestar dentro del Gobierno provincial. ¿Están cuestionando lo realizado durante esta gestión?

Selva Raggio: «Esto no es, al menos es lo que yo siento, ninguna crítica a lo que se ha hecho durante este gobierno en el desarrollo del aeropuerto. Un ministro como Puccini siempre ha estado ahí trabajando, Mónica Alvarado también. Creo que son personas que realmente le han puesto energía.»

Pero si se propone privatizarlo, de alguna manera se está diciendo que la gestión actual no alcanza.

Selva Raggio: «Si yo te estoy diciendo que todos los esfuerzos que hiciste en materia de infraestructura fueron brillantes y hoy tenés un aeropuerto primera A, yo no estoy hablando mal de tu intención de trabajar. Ahora, sí te marco que dentro de todo eso tenés un punto de gestión que no está a la altura de toda la plata que gastaste. El aeropuerto hoy es un primera A a nivel mundial, pero no lo estás gestionando adecuadamente a ese nivel. Eso es lo que estamos diciendo.»

El Foro sostiene que la discusión debe salir del terreno exclusivamente ideológico y apoyarse en datos.

Durante la entrevista señalaron que el movimiento actual permanece muy por debajo de niveles alcanzados durante otros períodos, incluso pese a que actualmente existe una infraestructura superior.

Según Cristini, tomando antecedentes comparables, el aeropuerto se encontraría aproximadamente un 50% por debajo de su «potencial real comprobado».

Esa diferencia entre capacidad instalada y utilización efectiva es, para los entrevistados, la evidencia más clara de que las obras por sí solas no resuelven el problema.

Entonces, ¿la discusión debería comenzar por los números antes que por una posición ideológica sobre privatizar o no?

Carlos Cristini: «Ahí está lo de los números. Si uno compara los niveles de pasajeros, hay bastante distancia. Ahí es donde te digo potencial real comprobado o potencial general. El potencial real comprobado está un 50% abajo.»

Incluso después de todas las inversiones realizadas.

Carlos Cristini: «Incluso con las obras bien. Y ahí está bueno lo que se hizo porque hubo buenas obras que ha hecho este gobierno, pero no alcanza solo con obra porque hay que administrarlo. Tenemos conversaciones que dar y, para dar conversaciones serias, tenemos que tener datos. Los datos son los únicos que nos esclarecen las decisiones.»

Un debate que Rosario tarde o temprano deberá afrontar

El planteo del Foro Regional Rosario seguramente encontrará defensores y detractores.

Privatizar total o parcialmente el Aeropuerto Internacional Rosario implicaría una decisión política de enorme magnitud y requeriría analizar condiciones, controles, inversiones comprometidas, cánones, continuidad de los trabajadores y capacidad del Estado para conservar herramientas de planificación estratégica.

Pero la entrevista deja planteada una discusión previa. Rosario realizó una importante inversión para contar con una infraestructura aeroportuaria competitiva. El interrogante ahora es cómo transformar esa infraestructura en vuelos, pasajeros, cargas y desarrollo económico.

Para Raggio y Cristini, el actual modelo tiene dificultades para lograrlo y, a largo plazo, la participación privada debería formar parte de las alternativas a discutir.

No necesariamente entregando todo el aeropuerto a una empresa determinada. Tampoco desconociendo las inversiones realizadas por el Estado. Incluso podría analizarse un proceso gradual, mediante concesiones parciales y competencia entre distintos operadores.

La definición seguramente no será inmediata. Pero desde el Foro dejaron una frase que sintetiza el diagnóstico y anticipa un debate que puede crecer en Rosario: «Hoy tenés un aeropuerto primera A a nivel mundial, pero no lo estás gestionando adecuadamente a ese nivel».

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