El Frente Amplio por la Soberanía comenzó a discutir con mayor intensidad el proyecto político con el que pretende disputar el futuro de Rosario. Después de reunir a más de 300 personas en un encuentro donde se debatieron empleo, vivienda, participación ciudadana, desarrollo productivo y soberanía, Mercedes Meier aseguró que el espacio no pretende limitarse a una representación testimonial: quiere construir poder para gobernar y transformar la ciudad. Durante una extensa entrevista en Democráticamente, que conduce Juan Francisco por AGOFA TV, la dirigente cuestionó los modelos de Javier Milei, Maximiliano Pullaro y Pablo Javkin, advirtió sobre la crisis habitacional y laboral, reivindicó el valor estratégico del río Paraná y del puerto y planteó recuperar una Rosario “ferroportuaria, industrial, científica y democrática”.
El encuentro realizado por el Frente Amplio por la Soberanía aparece como algo más que una actividad partidaria.
En un escenario político atravesado por las discusiones electorales de 2027, la futura Carta Orgánica de Rosario y la reforma electoral provincial, el FAS intenta construir una propuesta propia para la ciudad y, al mismo tiempo, ampliar los vínculos con otros sectores políticos y sociales.
El punto de partida es un diagnóstico crítico sobre Rosario: dificultades crecientes para acceder a una vivienda, pérdida de puestos de trabajo, deterioro productivo, problemas de infraestructura y una economía que, según el espacio, fue alejándose de la identidad industrial y portuaria que históricamente caracterizó a la ciudad.
Más de 300 personas para discutir qué Rosario viene
Tuvieron un encuentro con mucha convocatoria del Frente Amplio por la Soberanía para hablar sobre la mirada que tienen de Rosario. ¿Qué balance hacés?
“Un hermoso encuentro. Más de 300 personas participando en diferentes mesas de debate genuino, de conocimiento, de escucharnos. Nuestro frente además venía de un lunes de una marcha por la educación y la salud pública, el jueves en la marcha contra la extranjerización de tierras, el viernes hubo una marcha pidiendo techo, tierra y trabajo y el sábado el plenario más político: decir, bueno, a ver cómo hacemos para transformar esta ciudad que necesita transformaciones.”
¿Cuáles fueron las principales preocupaciones que aparecieron durante esas mesas?
“Una ciudad que nos pueda integrar a todos y a todas, que pueda ser participativa, que pueda ser además generadora de empleo. Creo que es uno de los ejes; fue uno de los ejes que se trabajó. Se trabajaron cuatro ejes temáticos, pero lo del trabajo, lo de la desocupación como ordenador de la vida o como desordenador en el caso de la ausencia, fue uno de los temas que atravesó todo este encuentro.”
Empleo, vivienda y una ciudad que no integra a todos
El planteo del FAS parte de considerar que los problemas urbanos no pueden analizarse aisladamente. Trabajo, vivienda, servicios públicos e infraestructura forman parte de una misma discusión sobre qué posibilidades ofrece Rosario a quienes la habitan.
Meier señaló que durante el encuentro apareció reiteradamente la situación edilicia y habitacional de numerosas familias e incluso problemas elementales como el acceso al agua en una ciudad ubicada a orillas del Paraná.
La dirigente también reivindicó la metodología utilizada: escuchar distintas experiencias antes de elaborar respuestas políticas.
“No somos un partido testimonial”
Carlos Del Frade planteó alguna vez algo que me parece central: ustedes no quieren ser un espacio testimonial, quieren poder. Para eso hay que juntarse, escuchar y prepararse.
“Sí, sin dudas. Creo que somos todos muy conscientes. Me parece que es un momento de escucharnos mucho, de tener discusiones. El objetivo para transformar esta ciudad, esta provincia y esta Nación es derrotar la política de los gobiernos que hay tanto a nivel nacional con Javier Milei como derrotar al gobierno de Pullaro y el de Javkin, que la verdad son los ejecutores de la política nacional en nuestro territorio.”
¿Entonces el FAS efectivamente pretende disputar el poder y no simplemente conservar una representación legislativa?
“Nosotros, si hay algo que nos caracteriza, es que no nos resignamos. Seremos tercos con Carlos Del Frade, tenemos esa particularidad. Vamos a decir lo que nos parece, aunque así nos equivoquemos, pero sí denunciar lo que vemos, militar y organizarnos para transformar lo que nos molesta.”
Del testimonio a la construcción de una alternativa
La definición resulta importante porque permite interpretar el encuentro de las más de 300 personas desde otra perspectiva.
El Frente Amplio por la Soberanía no está pensando solamente en sostener sus actuales bancas o instalar determinadas discusiones. Busca construir un programa de gobierno y ampliar su capacidad política.
Meier reconoció que esa construcción requiere acuerdos con sectores que pueden tener diferencias. En el encuentro participaron dirigentes que no integran formalmente el FAS, entre ellos Marcelo Lewandowski, Norma López, Matilde Bruera y Eduardo Toniolli, mientras Juan Monteverde envió un saludo porque tenía otra actividad.
La dirigente resumió esa búsqueda con una idea: “acá no sobra nadie”.
Milei, Pullaro y Javkin: las diferencias y los acuerdos
Hablaste de derrotar los modelos de Nación, Provincia y ciudad. Más allá de las diferencias entre Milei, Pullaro y Javkin, ¿ustedes consideran que representan lo mismo?
“Está claro que no son lo mismo, no llegan de la misma manera. Pero hay un hecho que para mí grafica en qué están nuestro intendente y nuestro gobernador, que es la venida del embajador yanqui al Monumento a la Bandera y a la ciudad de Rosario. Se reúne Lamelas con Pullaro a ver las cuestiones portuarias y de seguridad.”
¿Cuál es concretamente el vínculo que observás entre esos gobiernos?
Mercedes Meier:
“Entiendo que no son lo mismo porque conocemos a los tres gobiernos, radicales, de La Libertad Avanza y demás, pero en estos últimos meses han acordado una cantidad de cosas que se ven y que tienen sus expresiones en hechos como esto de la visita del embajador de Estados Unidos a la ciudad de Rosario.”
Una crítica que el FAS lleva al terreno de la soberanía
Meier no equipara completamente a las tres administraciones. Reconoce sus diferencias políticas y partidarias, pero sostiene que existen coincidencias en cuestiones estructurales.
Desde esa perspectiva interpreta los acuerdos entre Nación y Provincia, las políticas sobre rutas, puertos, tierras y recursos naturales y la relación con Estados Unidos.
Se trata de una lectura política propia del FAS y uno de los pilares que explican por qué la palabra “soberanía” ocupa un lugar central incluso en la denominación del frente.
El Paraná: mucho más que el paisaje de Rosario
Muchas veces los medios discutimos cuestiones más inmediatas, pero vos estás planteando que detrás existe otra discusión mucho más grande. ¿Cuál es?
“Para mí es la expresión de algo más grande. Son discusiones más grandes de para qué quieren la Argentina. Nosotros estamos a la vera del río Paraná, que es la columna vertebral de toda la Cuenca del Plata, y por algo la discusión de la licitación de la Hidrovía se dio como se dio. Nosotros abrazamos la bandera de la soberanía, nuestro frente se llama Frente Amplio por la Soberanía, entendiendo que es un momento donde hay que discutir esto.”
¿Qué implica hablar de soberanía desde Rosario?
“Los recursos naturales, para quién son naturales y no naturales. Estamos discutiendo la ciencia, la tecnología, la universidad pública. Hay cosas que se destruyen porque no se necesitan para el modelo colonial que quieren. No sé si es exactamente el que quiere Pullaro y el que quiere Javkin, pero hoy están de acuerdo en que los grandes beneficiados con este modelo sigan ganando.”
El puerto como centro de una discusión económica y política
Rosario nació y se desarrolló estrechamente vinculada con su puerto. Sin embargo, desde el FAS consideran que la ciudad fue perdiendo capacidad para discutir qué ocurre sobre uno de sus principales activos estratégicos.
Meier recordó que el puerto rosarino pasó de Nación a Provincia durante la década de 1990 y posteriormente fue concesionado a operadores privados. También mencionó antecedentes de incumplimientos de concesionarios y cargamentos de cocaína que salieron desde la terminal rosarina.
Para el FAS, discutir el Paraná y los puertos no constituye una cuestión abstracta de soberanía: involucra empleo, narcotráfico, exportaciones, producción y capacidad estatal de controlar una de las principales puertas de salida de la riqueza argentina.
“El puerto es el padre de esta ciudad”
Ustedes vienen hablando de estas cuestiones desde hace años. ¿Por qué consideran que Rosario debería recuperar la discusión sobre su puerto?
“El puerto es el padre de esta ciudad. Y cuando nosotros decimos lo del empleo, decimos: hay que recuperar ese Rosario ferroportuario, industrial, científico, democrático. Eso es posible y eso es lo que está en discusión hoy.”
¿Qué relación encuentran entre esa estructura portuaria y algunos de los problemas actuales de Rosario?
“No se entienden los problemas del narcotráfico en la ciudad sin entender, primero, la estructura legal para lavar el cereal en negro que sale de esta zona y, a partir de ahí, la estructura para el narcotráfico y tantas otras cosas ilegales. Carlos analiza esto diciendo: ‘la plata grande va por el río, se exporta, y acá lo que te queda es la propina’.”
La Rosario financiera frente a la Rosario productiva
El diagnóstico del Frente Amplio por la Soberanía cuestiona el perfil económico que fue adquiriendo Rosario.
Según Meier, mientras los servicios financieros ganaron peso, el vínculo de la ciudad con la producción industrial y portuaria perdió protagonismo.
Sin embargo, considera que esa otra Rosario todavía existe: talleres metalúrgicos, pequeñas y medianas empresas, comercios, escuelas técnicas y capacidades científicas que podrían integrarse dentro de un modelo productivo diferente.
El planteo no desconoce que buena parte de las variables económicas dependen de Nación. Lo que sostiene es que Rosario conserva herramientas para elegir qué actividades incentivar y qué modelo de desarrollo promover.
Una fábrica de barcos y mil puestos de trabajo
Cuando hablan de una Rosario “ferroportuaria, industrial, científica y democrática”, ¿qué significa concretamente?
“Han hecho de Rosario una ciudad de servicios financieros, o quieren hacerla. Pero acá todavía hay una Rosario latente llena de talleres metalúrgicos. Está todo el cordón blanco golpeado, pero es un mar de pymes, es un mar de locales comerciales. Sabemos que eso es una política que excede también al municipio, que está enmarcada en una cuestión nacional, pero Rosario puede y tiene varios elementos para poder transformar eso.”
¿Podés dar un ejemplo concreto de esa transformación?
“Es indignante que en la ciudad donde vemos pasar una cantidad de barcos y barcazas por nuestro río no haya un astillero, una fábrica de barcos. Una fábrica de barcos hace por lo menos mil empleos registrados y además va en concordancia con esto de que los barcos se acomoden al río y no el río a los barcos. Hay escuelas navales, hay escuelas técnicas, que hoy están deterioradas, pero con voluntad política eso se puede hacer.”
Empleo como ordenador de la vida
Aquí vuelve a aparecer uno de los conceptos que atravesaron el encuentro del FAS: el trabajo como ordenador social.
La propuesta de recuperar un perfil industrial no se presenta únicamente como una discusión sobre crecimiento económico. Para el espacio, significa generar empleo registrado, reconstruir capacidades técnicas y científicas y volver a conectar el aparato productivo con el territorio.
Esa mirada también explica por qué la crisis habitacional apareció vinculada al empleo durante las mesas de discusión. Sin trabajo estable y salarios suficientes, el acceso a la vivienda se vuelve progresivamente más lejano.
Reforma electoral y temor por la representación de las minorías
¿Cómo entra la reforma electoral provincial dentro de esta discusión sobre democracia?
“Nosotros tenemos nuestro propio proyecto donde no hay piso porque la reforma de la Constitución, que también fue todo un debate, una de las cosas buenas que tuvo fue la posibilidad de que las minorías entraran más fácilmente a las cámaras. Ese era el sentido de la reforma.”
¿Por qué cuestionan los pisos que aparecen en otros proyectos?
“Si con la ley electoral quieren poner un piso cada vez más alto de votos para entrar en ese reparto de bancas, encima piso sobre el padrón, no sobre la cantidad de electores, por lo tanto es un número fijo más allá de que vayan dos personas a votar, es realmente proscriptivo.”
El temor a un sistema con menos voces
La preocupación del FAS tiene una explicación directamente vinculada con su propia experiencia electoral.
Meier recordó que el frente consiguió aproximadamente 132 mil votos en la última elección y obtuvo tres bancas de diputados. Según su interpretación, un umbral del 5% podría dejar sin representación legislativa a una fuerza con ese caudal electoral.
Por eso cuestiona que la discusión se limite a establecer cuál debería ser el porcentaje. El proyecto del FAS propone directamente eliminar el piso.
“Están empujando un bipartidismo”
¿Qué modelo político creen que puede terminar generando la reforma?
“Yo creo que están haciendo de Santa Fe un conejillo de indias también para ver hasta dónde llegan. Se trata de empujar un bipartidismo, yo lo entiendo así a grandes rasgos: frentes más grandes, donde quede el oficialismo y la oposición, casi como en Estados Unidos, los demócratas y los republicanos, en un Boca-River que en nuestra provincia nunca fue así.”
¿Por eso consideran tan importante discutir los umbrales?
“Lo de los umbrales es lo principal, por lo menos para una fuerza como la nuestra. Estamos muy expectantes a eso. Después la boleta también te cambia de alguna manera el tipo de frente, de fuerza, dónde jugar tus candidatos. Hay una cantidad de cosas. Nosotros las vamos a disputar todas.”
Una reforma que también condicionará el armado de 2027
La discusión no es solamente institucional.
Las reglas que finalmente apruebe la Legislatura determinarán cómo deberán construirse las alianzas, qué posibilidades tendrán las fuerzas minoritarias, cómo se distribuirán las bancas y hasta dónde podrán competir con identidad propia.
Meier cuestionó que algunas alternativas parezcan diseñadas mirando demasiado la coyuntura electoral inmediata y no las consecuencias que tendrán durante las próximas décadas.
El FAS y la posibilidad de ampliar su frente
En el encuentro participaron Lewandowski, Norma López y otros dirigentes. ¿Están pensando en una construcción política más amplia?
“Vino el senador nacional Marcelo Lewandowski, el único santafesino que votó en contra de la ley de tierras; para nosotros fue un honor que esté ahí presente. Vino la compañera Norma López, también estuvo Matilde Bruera, Eduardo Toniolli del Movimiento Evita y nos mandó un saludo Juan Monteverde.”
¿Está todo bien con Ciudad Futura? En algún momento se los veía militando más juntos.
“Sí, está todo bien. Nosotros en particular con Del Frade tenemos una historia con ellos, fuimos juntos a la Legislatura en el período 2019-2023. Después ellos van con el peronismo, nosotros armamos el Frente Amplio por la Soberanía, pero es una fuerza con la que acordamos en una cantidad de cosas. Creo que acá no sobra nadie.”
La rosca también empezó, pero las candidaturas pueden esperar
El encuentro dejó señales de apertura hacia otras fuerzas progresistas y sectores opositores, aunque Meier evitó adelantar una arquitectura electoral definitiva.
La reforma electoral todavía puede modificar sustancialmente las reglas para 2027 y el FAS espera conocer ese escenario antes de resolver su estrategia.
La dirigente destacó, además, que el frente cuenta con una mesa política que se reúne semanalmente y mencionó dirigentes como Carlos Del Frade, Claudia Balagué, Leonardo Caruana, Facundo Peralta, Sofía Botto y Gabriela Sosa, entre otros.
“Queremos transformarlo todo”
Con este proyecto de ciudad que están construyendo, entiendo que también pretenden tener protagonismo en la elaboración de la futura Carta Orgánica de Rosario.
“Nosotros podemos estar en todos lados. Creo que somos un frente y una fuerza que nos merecemos y queremos transformarlo todo. Por lo tanto vamos a hacer nuestro trabajo, nuestras discusiones y demás desde ahí, en todas las boletas que haga falta estar. Y sí, en la discusión de la Carta Magna rosarina, por supuesto, porque va a sentar también las bases para muchos años.”
¿Ya están hablando de candidaturas?
“No. Se habla de política y los candidatos están. Somos una cantidad. Por empezar Carlos Del Frade, Claudia Balagué, Leonardo Caruana, Facundo Peralta, Sofía Botto, Gabriela Sosa. Si es por nombres, tenemos varones, mujeres, todos luchadores incansables desde los diferentes aspectos. Es una muy linda combinación.”
El FAS quiere dejar de discutir solamente resistencia y empezar a discutir poder
El encuentro de más de 300 personas permite observar un movimiento político que comienza a anticiparse a las discusiones de 2027, aunque sus dirigentes insistan en que todavía no llegó el momento de resolver candidaturas.
El Frente Amplio por la Soberanía intenta construir primero un programa. Empleo, vivienda, producción, río Paraná, puerto, industria, ciencia, participación democrática y soberanía aparecen como partes de una misma propuesta.
La diferencia que busca marcar el espacio es conceptual. No quiere pensar a Rosario exclusivamente como una ciudad de servicios y finanzas. Propone recuperar su identidad productiva y aprovechar su ubicación estratégica sobre el Paraná para desarrollar industria, empleo y conocimiento.
Tampoco pretende circunscribir esa discusión exclusivamente al Municipio. Para Meier, las políticas de Milei, Pullaro y Javkin presentan diferencias, pero también coincidencias que deben ser enfrentadas mediante una construcción política más amplia. Y allí aparece probablemente la principal definición que dejó la entrevista.
El FAS no quiere limitarse a denunciar. No quiere ocupar solamente el lugar de una minoría legislativa crítica. Quiere disputar poder. Y pretende hacerlo con un proyecto que Meier resumió sobre el final de la entrevista: “Cuando nosotros decimos una Rosario ferroportuaria, industrial, democrática, lo decimos pensando para que esté planificada para ese país con soberanía, con igualdad y con justicia social que merece la Argentina”.


