Juegos Suramericanos: Juan Pedro Aleart reclamó conocer cuánto cuesta y quién lo paga

El concejal de La Libertad Avanza celebró la realización de los Juegos, pero reclamó conocer el costo total, el origen de los fondos y cuánto terminará pagando efectivamente Rosario una vez contabilizados los aportes privados.

El concejal de La Libertad Avanza Juan Pedro Aleart puso el foco sobre las cuentas de los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y reclamó que se conozca públicamente cuánto costó la organización, de dónde provinieron los recursos y qué monto terminarán afrontando Rosario y los contribuyentes. El edil aclaró que celebra que la ciudad sea protagonista del acontecimiento deportivo, pero pidió diferenciar los aportes privados del financiamiento obtenido mediante deuda. “Un crédito internacional no es un sponsor. La deuda pública se paga”, advirtió.

En medio del desarrollo de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, uno de los acontecimientos deportivos más importantes que recibió la región en los últimos años, el concejal rosarino de La Libertad Avanza, Juan Pedro Aleart, abrió una discusión paralela al impacto deportivo, turístico y urbano de la competencia: cuánto cuesta finalmente el evento y cómo se distribuye esa cuenta entre los diferentes niveles del Estado y el sector privado.

Disfrutemos los Juegos, con transparencia”, fue la consigna elegida por Aleart para presentar su planteo en redes sociales. Allí dejó en claro que no cuestiona que Rosario sea una de las sedes ni la realización de la competencia. Por el contrario, sostuvo que celebra el protagonismo de la ciudad y destacó la coordinación entre Nación y Provincia en materia de seguridad para recibir a atletas y visitantes.

El planteo apunta hacia otro lugar: conocer con precisión el costo total, quién aportó cada peso y qué parte de la inversión deberá ser afrontada finalmente con recursos públicos.

 


 

Cuánto costaron realmente los Juegos

El primer pedido de Aleart apunta a determinar el costo total de los Juegos Suramericanos, particularmente en lo relacionado con los recursos destinados por la Municipalidad de Rosario y los organismos vinculados con la organización.

El concejal reclamó que los gastos sean informados de manera desagregada por área, programa y partida presupuestaria. Además, pidió diferenciar los montos originalmente presupuestados de aquellos que fueron comprometidos, devengados y finalmente pagados.

La discusión adquiere relevancia porque un acontecimiento de estas características no se limita a los días de competencia. Detrás existen inversiones en infraestructura, organización, logística, seguridad, comunicación, servicios y acondicionamiento de diferentes espacios.

La posición de Aleart es que la valoración positiva del evento no debería impedir una rendición exhaustiva de los recursos utilizados.

¿De dónde salió el dinero?

El segundo eje de su reclamo está puesto en el origen de los fondos.

Aleart pidió conocer cuánto aportó efectivamente el Gobierno de Santa Fe, cuánto correspondió a la Municipalidad de Rosario, qué recursos provinieron del Comité Organizador y de la Organización Deportiva Suramericana y cuál fue la participación de los patrocinadores privados.

También reclamó que se identifiquen eventuales donaciones o contribuciones realizadas en bienes y servicios.

Pero el punto políticamente más fuerte de su planteo está relacionado con el financiamiento internacional utilizado para las obras vinculadas con los Juegos. “Una cosa tiene que quedar clara: un crédito internacional no es un sponsor. La deuda pública se paga”, sostuvo Aleart.

La referencia es al financiamiento de la CAF —Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe— utilizado para infraestructura relacionada con la competencia. El cuestionamiento del concejal no pasa por negar la existencia de las obras financiadas, sino por diferenciar conceptualmente una inversión privada o patrocinio de un crédito que genera obligaciones futuras para el Estado.

La deuda también forma parte del costo

Ese punto introduce una discusión que excede a los propios Juegos.

Una obra realizada mediante financiamiento internacional puede constituir una inversión de largo plazo y dejar infraestructura permanente para la ciudad y la provincia. Pero los fondos obtenidos a través de un crédito no representan ingresos gratuitos: forman parte de una deuda que posteriormente deberá ser cancelada según las condiciones acordadas.

Por eso, el pedido de Aleart busca que dentro del balance económico del acontecimiento se diferencie con claridad qué parte fue aportada por privados, qué recursos provinieron directamente de los diferentes niveles del Estado y qué inversiones fueron financiadas mediante endeudamiento.

La distinción resulta central para conocer no solamente cuánto dinero se movilizó alrededor de los Juegos, sino también cuál será su impacto posterior sobre las cuentas públicas.

Publicidad, comunicación e influencers

El tercer capítulo del pedido apunta específicamente a los gastos de comunicación y publicidad.

Aleart reclamó conocer cuánto dinero se destinó a campañas, producción de piezas publicitarias y contratación de espacios en televisión, radio, medios gráficos y plataformas digitales.

El pedido incluye además los costos relacionados con los actos de apertura y cierre y las contrataciones realizadas para promocionar el evento.

Dentro de ese paquete, el concejal incorporó un punto particularmente sensible: solicitó informar los montos destinados a influencers, agencias, productores de contenidos y otros proveedores vinculados con la difusión de los Juegos.

El reclamo introduce así la discusión sobre cuánto del presupuesto estuvo destinado a infraestructura y organización deportiva y cuánto correspondió a la promoción y comunicación institucional del acontecimiento.

Cuánto aportaron los privados

El cuarto eje busca establecer el resultado económico definitivo una vez finalizados los Juegos.

Aleart reclamó que se informe cuánto aportaron realmente los patrocinadores privados, tanto en dinero como en bienes o servicios. También pidió conocer los ingresos generados por entradas, concesiones y merchandising.

El objetivo es poder contrastar esos recursos con el gasto público realizado y determinar qué porcentaje del costo total pudo ser cubierto mediante ingresos propios o participación privada.

La pregunta final que intenta responder el concejal es sencilla, aunque políticamente sensible: una vez contabilizados todos los ingresos y aportes, ¿cuánto terminará pagando efectivamente Rosario?

Del impacto deportivo al balance económico

Los Juegos constituyen, al mismo tiempo, una competencia internacional y una fuerte apuesta de infraestructura para Santa Fe.

La realización involucra a Rosario, Santa Fe y Rafaela y reúne a más de 4.000 atletas provenientes de 15 países, con competencias distribuidas en decenas de deportes y disciplinas.

La apuesta oficial está asociada no solamente al deporte sino también al movimiento turístico, la proyección internacional de las ciudades anfitrionas y, especialmente, al legado de las obras realizadas.

El planteo de Aleart introduce otra dimensión: el legado también debería evaluarse frente al costo y al mecanismo utilizado para financiarlo.

En ese sentido, la discusión no necesariamente enfrenta dos posiciones incompatibles. Es posible considerar beneficiosa la realización de los Juegos y, simultáneamente, exigir información sobre cuánto costaron.

Precisamente allí intenta ubicarse políticamente el concejal libertario.

Celebrar los Juegos y controlar las cuentas

Aleart evitó cuestionar el acontecimiento deportivo en sí mismo. Su publicación parte de una valoración positiva de que Rosario sea protagonista de los Juegos, pero sostiene que esa celebración no debería transformarse en un cheque en blanco respecto de los recursos públicos utilizados.

La discusión que propone se concentra en cuatro preguntas: cuánto se gastó, de dónde salió el dinero, cuánto aportaron realmente los privados y qué parte terminará pagando el Estado.

El planteo adquiere además una dimensión política porque los Juegos se desarrollan en un escenario donde las grandes obras y la exposición pública del acontecimiento también forman parte de la agenda de los gobiernos provincial y municipal.

Por eso, la transparencia presupuestaria puede transformarse en uno de los debates que sobrevivan a la ceremonia de cierre.

Porque cuando terminen las competencias y se apaguen las luces, quedarán las obras y el legado deportivo, pero también llegará el momento de realizar el balance definitivo. Y allí la pregunta instalada por Aleart será inevitable: cuánto costaron realmente los Juegos Suramericanos y quién terminó pagando la cuenta.

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