El presidente de la flamante Cámara de Turismo de la Provincia de Santa Fe, Sergio Giménez, pasó por Democráticamente, el programa que conduce Juan Francisco por AGOFA TV, y explicó los motivos que llevaron al sector privado a conformar una entidad provincial que unifique su representación. La creación de una Agencia Provincial de Turismo, siguiendo experiencias como la de Córdoba, aparece entre los principales objetivos. También puso el foco en el turismo de reuniones como una oportunidad para Rosario después de los Juegos Suramericanos, reconoció las dificultades que atraviesa la actividad tras la pandemia y la retracción del consumo, y señaló como una deuda pendiente el desarrollo del turismo receptivo.
Una deuda histórica del turismo santafesino
—Sergio, ¿cómo surge la Cámara de Turismo de la Provincia y por qué Santa Fe necesitaba una organización de estas características?
Era una deuda pendiente. Esto es una representación puramente privada. Surge de seis instituciones fundadoras y personalmente empujé mucho para que se concretara, pero todos los presidentes adhirieron y colaboraron. Hoy dimos a luz este “nenito” que está empezando a caminar.
También fue una especie de mandato o desafío que nos había planteado Miguel Lifschitz. Teníamos muchas reuniones con él y siempre nos decía: “Júntense, porque si no es muy difícil para nosotros”. En una provincia tan grande, diversa y con tantas instituciones, cada entidad iba con pedidos diferentes. Él insistía en que teníamos que formar una cámara. Tomamos ese guante y, después de muchos años, pudimos hacerlo.
—¿Quiénes conforman inicialmente la Cámara?
Arrancamos con seis instituciones. Están las tres representaciones de hotelería y gastronomía de Rosario, Santa Fe y Rafaela; los Convention Bureau de Rosario y Santa Fe; y la asociación rosarina de agencias de viajes.
Pero no es algo cerrado. La iniciativa nació para sumar más gente. Ya tuvimos contacto, por ejemplo, con representantes del sector de cabañas de la provincia, que tienen intención de incorporarse. La idea es seguir buscando referentes y ampliar la representación.
La creación de la Cámara intenta resolver una particularidad que durante años condicionó al sector: Santa Fe carecía de una representación privada provincial unificada capaz de sentarse en las principales mesas nacionales del turismo. La dispersión de cámaras y asociaciones locales dificultaba la elaboración de posiciones comunes frente al Estado y también reducía el peso institucional santafesino ante organismos nacionales.
El objetivo es que hoteleros, gastronómicos, agencias de viajes, organizadores de congresos y otros actores de la actividad puedan construir una agenda compartida. La Cámara nació con seis entidades, pero pretende incorporar progresivamente a otros sectores vinculados directa e indirectamente con el turismo.
Un año de trabajo hasta ponerla definitivamente en marcha
—La conformación había comenzado a conocerse en enero de 2025, pero el primer encuentro formal de trabajo llegó bastante después. ¿Qué ocurrió durante ese tiempo?
El proceso administrativo para conformar una cámara de este tipo es largo. Nos llevó aproximadamente un año. Hubo que reunirse, revisar y corregir estatutos y definir una comisión directiva, que no es un tema menor porque tiene que ser equilibrada y representativa.
Hubo muchas reuniones de trabajo que no trascendieron. Además está la cuestión de las agendas: todos somos privados, pertenecemos a distintas instituciones y tenemos nuestras actividades. Fue un período de trabajo intenso en paralelo con nuestros propios establecimientos.
—¿En qué momento económico encuentra al turismo santafesino esta organización?
Creo que al sector privado lo encuentra maduro. Hoy podemos hablar entre nosotros, salir a buscar eventos todos juntos y trabajar articuladamente con el sector público. Compartimos tópicos, valores, reflexiones y proveedores. Eso quizás hace muchos años no ocurría.
También fuimos un poco obligados por observar cómo trabajan provincias vecinas. Tenemos competidores muy importantes como Córdoba, Mendoza o Salta. Pero económicamente, más allá de alguna ventana de mucho trabajo, no venimos bien desde la pospandemia. Después de aquel primer año posterior a la pandemia, la actividad no viene bien.
La Cámara, por lo tanto, no aparece en un período de expansión sostenida de la actividad sino en un escenario complejo. El turismo, la hotelería y la gastronomía vienen atravesando las consecuencias de los cambios posteriores a la pandemia y, más recientemente, de una economía marcada por la retracción del consumo.
Sin embargo, Giménez observa una diferencia respecto de otras crisis: el sector privado santafesino consiguió un nivel de articulación que antes no tenía. La competencia entre empresas no desapareció, pero comenzó a convivir con una lógica asociativa para captar congresos, competencias deportivas y otros acontecimientos capaces de generar ocupación hotelera, consumo gastronómico y movimiento económico.
La Agencia Provincial de Turismo, el modelo que miran en Córdoba
—Entre los primeros objetivos de la Cámara aparece la creación de una Agencia Provincial de Turismo. ¿Qué pretenden concretamente?
Presentamos a la Secretaría de Turismo una carta de intención planteando la necesidad de crear una agencia provincial, como tiene Córdoba.
La idea es que en ese directorio esté sentado todo el sector privado junto con el Estado. Tendrías a la Secretaría de Turismo, un director ejecutivo y representantes privados. Sería un brazo que permitiría tomar decisiones sobre políticas y acciones turísticas de manera mucho más rápida.
Por ejemplo, para captar un evento necesitás respuestas inmediatas. Hoy, si la Provincia necesita comprar un pasaje para que alguien viaje a buscar una oportunidad de negocios, existe un expediente, intervienen distintos organismos y los tiempos pueden ser enormes. En turismo muchas veces necesitás actuar en el momento.
—¿La diferencia con Córdoba pasa entonces también por esa capacidad de reacción?
Exactamente. Cuando querés captar un congreso internacional y sabés quién es la persona que decide, quizás tenés que viajar para reunirte con ella o invitarla a conocer la ciudad. Eso tiene un costo y necesita rapidez.
Los Juegos Suramericanos que hoy estamos viviendo se fueron a buscar hace muchos años. Hubo una postulación, se invitó a presidentes y comités para que conocieran la ciudad. Todo ese proceso que después no se ve tiene un costo. Con una agencia, multiplicado por todos los eventos que podés traer, sería fantástico.
La comparación con Córdoba atraviesa buena parte de la estrategia. No solamente por su capacidad de promoción, sino por contar con una estructura público-privada que permite sostener políticas más allá de una administración determinada y responder con mayor velocidad ante oportunidades concretas.
Para Giménez, el desafío es que Santa Fe pueda disponer de una herramienta profesional, con recursos administrados de manera transparente, pero suficientemente flexible para competir por eventos, desarrollar una marca turística y planificar estrategias con continuidad.
“Santa Fe estaba ausente” de las grandes mesas nacionales
—¿Qué cambia concretamente para Santa Fe contar ahora con una Cámara provincial?
Hasta hace poco no teníamos representación en FEDECATUR, que es la Federación de Cámaras y tiene representación en la Cámara Argentina de Turismo. Estamos hablando de la mesa grande donde se discuten las cosas.
En Buenos Aires, donde se representa al turismo, Santa Fe estaba ausente. También ocurría en ámbitos federales. Y cuando llega el momento de definir partidas o acciones públicas nacionales, esa presencia importa.
Estamos en proceso de asociarnos a FEDECATUR y también a CAME. Necesitamos sentarnos con Córdoba y con las demás provincias.
—¿La Agencia permitiría además construir una política turística con mayor continuidad?
Sí. También tiene que permitir flexibilidad en el manejo de los recursos, siempre con transparencia, sabiendo dónde se gasta y quién viaja, y con una mirada profesional independiente de la cuestión política de turno.
Tiene que trascender la política. Eso es algo que Córdoba logró. Desde una agencia podés trabajar la marca, la imagen, analizar qué está haciendo tu competidor, hacer benchmarking y trabajar de otra manera.
La ausencia de una voz provincial unificada no era solamente una cuestión institucional. Para los empresarios del sector, podía traducirse en menor capacidad de incidencia cuando se discutían políticas, recursos o acciones de promoción a escala nacional.
La Cámara pretende ocupar ese espacio y, paralelamente, impulsar una organización provincial que combine Estado y privados. Giménez incluso plantea sumar a grandes empresas santafesinas que no pertenecen directamente al turismo, siguiendo el modelo cordobés, donde distintas marcas acompañan la promoción del destino.
Turismo receptivo: una deuda que Rosario todavía tiene
—Durante mucho tiempo se sostuvo que las agencias rosarinas estaban orientadas fundamentalmente a vender viajes hacia afuera y no a recibir turistas. ¿Eso cambió?
Es real. Ahora, con grandes eventos, hay algunos operadores que antes eran exclusivamente emisivos y crearon equipos receptivos. Eso está sucediendo.
Pero sigue siendo un desafío pendiente el turismo receptivo. La realidad no cambió completamente.
Lo que sí estamos consiguiendo es que en los grandes eventos trabajen cada vez más jugadores y proveedores locales. Antes ocurría que las licitaciones se manejaban a nivel nacional, llegaban empresas de otras ciudades y después subcontrataban acá. Hoy gran parte de los proveedores que están trabajando son de Rosario.
—¿Eso permite que el impacto económico de los eventos quede más en la ciudad?
Exactamente. No hablamos solamente de hoteles y gastronomía. Hablamos de transfers, aéreos y toda la cantidad de servicios que rodean un evento. Que eso se pueda manejar en gran medida desde Rosario es algo positivo.
Pero insisto: tenemos que seguir trabajando en el receptivo.
El desafío es convertir a Rosario no solamente en una ciudad cuyos habitantes compran viajes hacia otros destinos, sino en un territorio capaz de producir y comercializar sus propios servicios receptivos.
Los grandes eventos ofrecen una oportunidad concreta. Si hoteles, gastronomía, transporte, agencias y proveedores son locales, una porción mayor del movimiento económico generado por cada congreso o competencia permanece dentro de la región.
El ETUR y un reclamo para que los privados participen antes de las decisiones
—Rosario ya cuenta con el Ente Turístico Rosario. ¿Cómo debería articularse con esta nueva estrategia?
El ETUR es un organismo que debería ser independiente y es una herramienta que otras ciudades no tienen. Por ejemplo, Córdoba capital no tiene un organismo equivalente donde el privado pueda sentarse específicamente a discutir cuestiones turísticas; allí lo hace en la agencia provincial.
Eso nos da una ventaja competitiva como ciudad. El ETUR está, funciona y tiene un equipo profesional que trabaja muy bien.
—¿Qué habría que mejorar?
Creo que el sector privado debería participar un poco más en la toma de decisiones. A la hora de definir políticas de acción de la ciudad, decidir dónde vamos a promocionar o qué vamos a hacer, los privados deberían estar más activos.
Quizás hoy estamos yendo al ETUR a escuchar qué se hizo y no a discutir qué hacemos. Creo que ahí tenemos algo para mejorar.
La observación de Giménez no desconoce la estructura turística que Rosario construyó durante años. Por el contrario, considera que contar con un ente específico representa una ventaja. El planteo está puesto en profundizar el esquema público-privado para que los empresarios no sean únicamente informados sobre las acciones terminadas, sino que intervengan en su planificación.
Ese criterio coincide con el espíritu que impulsó la Cámara provincial: pasar de múltiples actores trabajando por separado a una mesa donde las decisiones estratégicas puedan discutirse colectivamente.
Aeropuerto: “No creo que hoy una privatización nos garantice mayor cantidad de vuelos”
—El aeropuerto volvió a ocupar un lugar importante en la agenda de Rosario. ¿Una privatización podría favorecer la llegada de más vuelos?
No creo que hoy una privatización nos garantice una mayor cantidad de vuelos. Te lo digo como hotelero y también como piloto civil.
Creo que la apuesta que hizo el Gobierno en infraestructura es muy interesante. Tenemos una pista muy competitiva. Ahora tenemos que trabajar todos para lograr más rutas.
—¿Y qué relación existe entre los vuelos y la captación de grandes eventos?
Es directa. Un evento de gran escala, pero también un congreso chico o mediano, necesita conectividad aérea. El turismo de reuniones necesita vuelos.
Tener buena infraestructura aeroportuaria es una parte, pero no te garantiza todo. Necesitamos trabajar desde la agencia, desde los privados, traer eventos y generar demanda. Además existen otros factores, como los costos operativos de los aviones y el combustible.
La mirada de Giménez coloca al aeropuerto dentro de una estrategia más amplia. Una terminal renovada puede mejorar las condiciones para atraer vuelos, pero las compañías necesitan también pasajeros y demanda sostenida. Allí es donde el turismo de reuniones aparece como una pieza central.
La ecuación que propone el sector es circular: más eventos generan pasajeros; más pasajeros pueden sostener rutas; una mayor conectividad vuelve a Rosario más competitiva para captar nuevos eventos.
Turismo de reuniones: la oportunidad que dejan los Suramericanos
—Los Juegos Suramericanos llegaron después de años difíciles para el sector. ¿Pueden convertirse en un punto de partida para una nueva etapa?
Sí, sin dudas. La vara está muy alta y Rosario hace años que es una referencia regional en deportes. Tenemos muchísimos eventos que incluso no siempre trascienden públicamente: patinaje, gimnasia artística y competencias nacionales que colaboran con la ocupación hotelera.
En un contexto de retracción del consumo, tenemos que apostar al turismo de reuniones.
Y cuando hablo de turismo de reuniones no estoy hablando solamente de congresos empresariales. Incluye reuniones deportivas, religiosas, científicas, académicas y vinculadas con la salud. Hay que salir a buscar todo ese abanico de actividades porque Rosario está posicionada y tiene un muy buen producto.
—¿Los Juegos pueden dejar entonces algo más que infraestructura?
Totalmente. En deportes todavía más, porque ahora va a quedar una infraestructura muy importante. Tenemos que trabajar con las asociaciones deportivas y con el Estado para potenciarla.
Los Juegos pueden ser un puntapié. Sin duda hay que tomarlos desde ese punto de vista.
La oportunidad que identifica el sector turístico va más allá de las semanas de competencia. El verdadero desafío comienza después: utilizar las instalaciones construidas, la experiencia organizativa y la exposición conseguida para que Rosario continúe captando competencias y congresos durante todo el año.
Ese segmento resulta especialmente relevante en períodos de retracción del turismo tradicional porque moviliza simultáneamente alojamiento, gastronomía, transporte y distintos servicios asociados.
Competir hacia afuera y asociarse puertas adentro
Antes de terminar, Giménez recuperó una experiencia personal que, según explicó, terminó moldeando su concepción sobre el turismo. Cuando trabajaba en un centro de convenciones recibió un congreso de aproximadamente 220 visitantes, pero el establecimiento solamente contaba con unas 150 plazas.
La solución fue llamar a otro hotel, coordinar alojamiento, traslados y tarifas y trabajar conjuntamente para conservar el acontecimiento dentro de Rosario.
Ahí empecé a entender un poquito esta cuestión del asociativismo, de trabajar en conjunto. Hoy eso es muy común. Si nuestro establecimiento tiene una demanda que no puedo absorber, la envío al Bureau y se habla con otro colega.
Así se está trabajando hoy en Rosario y hay muchos ejemplos. Eso habla bien de cómo está trabajando el destino.
Esa experiencia resume también la lógica detrás de la nueva Cámara de Turismo de la Provincia de Santa Fe: empresas que naturalmente compiten entre ellas, pero que necesitan asociarse para que primero el destino sea competitivo.
Después de años sin una representación provincial privada unificada, Santa Fe busca ocupar un lugar en las mesas nacionales, crear una agencia que agilice las decisiones, fortalecer el turismo receptivo y aprovechar la infraestructura que dejarán los grandes acontecimientos deportivos.
El escenario económico continúa siendo complejo y Giménez reconoce que el sector todavía arrastra dificultades desde la pospandemia y la caída del consumo. Pero la apuesta es que los Juegos Suramericanos no sean solamente una “primavera” pasajera, sino el comienzo de una estrategia que permita transformar infraestructura, conectividad y capacidad organizativa en más congresos, más competencias, más visitantes y mayor actividad turística durante todo el año.


