Ferrero: “Vivimos en una ciudad con ciudadanos de segunda y ciudadanos de primera”

El concejal de Ciudad Futura cuestionó las desigualdades entre el centro y los barrios, aseguró que el espacio ya trabaja sobre un plan de gobierno y anticipó una fuerte disputa por Rosario en 2027. “Queremos saber por qué Pablo Javkin contrató los servicios de Fernando Cerimedo”, dijó el edil.

El concejal de Ciudad Futura Julián Ferrero pasó por Democráticamente, el programa que conduce Juan Francisco por AGOFA TV, y trazó una mirada crítica sobre la gestión de Pablo Javkin, las prioridades de obra pública y la situación financiera de Rosario. Reivindicó la construcción política que su espacio viene desarrollando alrededor de Juan Monteverde y aseguró que ya trabajan sobre un plan de gobierno para 2027. También puso el foco en el vínculo de la Municipalidad con Fernando Cerimedo y reclamó respuestas sobre las contrataciones detectadas en la rendición de cuentas. “Encontramos una serie de facturas que dan cuenta de que la Municipalidad contrató los servicios de este tipo”, afirmó. En materia económica, advirtió sobre las obligaciones que perdió Rosario por decisiones nacionales, el costo de los servicios tercerizados y la necesidad de reclamar a Provincia mayores recursos para sostener el sistema municipal de salud.

Ciudad Futura y una construcción que empezó mucho antes de 2027

—Ciudad Futura aparece como uno de los espacios que más lugar les dio a generaciones jóvenes, pero con formación y militancia previa. ¿Es una característica de la organización?

Sí. Ese factor generacional se vincula con otra de las cuestiones que creo que son características de Ciudad Futura, que es militar, hacer y organizarse para identificar un problema, un conflicto, una necesidad, una injusticia o una desigualdad y poder dar algún tipo de respuesta.

Eso creo que son las dos cuestiones que más nos caracterizan. Y no significa que en nuestra organización no convivan compañeros y compañeras de otras generaciones. Tenemos desde pibes de 20 años hasta compañeros de 50, 60 o 70 que hicieron sus trayectorias militantes en otras épocas.

—¿La transformación de Juan Monteverde y la ampliación del espacio forman parte también de un cambio en la manera de construir políticamente?

Totalmente. Creo que hay una experiencia interesante en términos políticos, de contenido y de propuesta, en el recorrido que venimos haciendo. Primero desde Ciudad Futura, primero como movimientos sociales, después como partido de movimientos y ahora con toda esta confluencia y este espacio cada vez más amplio y diverso que venimos construyendo con distintos sectores del campo popular, del progresismo y de las izquierdas.

Nosotros decimos unidad y renovación. Unidad para estar todos juntos ante semejante atropello y no dejarnos pisotear por fuerzas que son realmente fuertes. Y renovación no solamente como una cuestión generacional o de cambiar caras, sino como una renovación en la práctica política y en el modo de concebir el hacer político.

La construcción alrededor de Monteverde no aparece, en el relato de Ferrero, como una estrategia surgida exclusivamente ante las elecciones de 2027. Ciudad Futura busca presentar el proceso como resultado de una acumulación política que comenzó en la militancia territorial, continuó con la institucionalización partidaria y posteriormente avanzó hacia acuerdos con sectores más amplios del peronismo y el progresismo.

La fórmula que utiliza Ferrero —“unidad y renovación”— sintetiza esa estrategia. Por un lado, ampliar la coalición capaz de disputar el gobierno de Rosario. Por otro, intentar que esa unidad no sea simplemente un acuerdo electoral entre estructuras existentes, sino que incorpore nuevas prácticas y dirigentes.

“Uno no puede llegar al gobierno y empezar ese mismo día a hacerse todas las preguntas”

—La consigna “Acá falta un intendente” genera también una responsabilidad: si llegan al gobierno, después tendrán que demostrar que podían resolver aquello que cuestionaban. ¿Se están preparando para eso?

Por supuesto. Absolutamente. Y para eso hay que prepararse, y es exactamente lo que estamos haciendo.

Uno no puede llegar al gobierno y empezar a hacerse ese mismo día todas las preguntas que se debería haber hecho antes. Desde quiénes son los mejores y las mejores para ocupar cada lugar hasta qué políticas públicas vas a proponer para resolver los problemas de la ciudad.

Tenemos desde problemas básicos que hoy no están resueltos hasta problemas estructurales: la gestión de los residuos, la movilidad, la violencia, la desigualdad, la higiene urbana. Incluso hay cuestiones que deberían abordarse desde una mirada metropolitana, como la movilidad y el transporte.

—Entonces, cuando dicen “Acá falta un intendente”, ¿qué significa concretamente?

Sabemos que hay un intendente que se llama Pablo Javkin, pero tiene que ver con que pareciera que no lo hay por la cantidad de problemas y por el tamaño y la envergadura de esos problemas.

Seguimos insistiendo en que vivimos en una ciudad con ciudadanos de segunda y ciudadanos de primera. Si vivís dentro de los bulevares se vive de una manera; si vivís fuera de los bulevares, lamentablemente no corrés con la misma suerte.

Tenemos una ciudad con 114 barrios populares y en la enorme mayoría, en pleno siglo XXI y al lado de uno de los ríos más caudalosos del mundo, la gente no tiene acceso al agua potable cuando abre la canilla de su casa.

El cuestionamiento busca colocar la desigualdad territorial en el centro de la discusión electoral que viene. Para Ferrero, no alcanza con evaluar una administración por las grandes intervenciones urbanas o las zonas de mayor visibilidad: la calidad de la gestión debe medirse también por la prestación de servicios básicos en los barrios periféricos.

Ciudad Futura asegura que no piensa esperar a ganar una elección para definir qué hacer. Ferrero sostuvo que el espacio conserva el plan elaborado junto a sus equipos técnicos para la campaña de 2023 y que actualmente trabaja en profundizar algunos de sus ejes.

El caso Cerimedo y las preguntas que apuntan a Javkin

—En medio de la campaña municipal que habla de “respeto”, ustedes vienen planteando que respetar también significa rendir cuentas. ¿Qué pasó con el pedido de informes sobre Fernando Cerimedo?

A mí me parece una falta de respeto total y una hipocresía por parte del intendente y del gobierno.

Es el mismo gobierno que habla de respeto y que te está impidiendo que los vecinos y ciudadanos rosarinos conozcan por qué la Municipalidad de Rosario, particularmente el intendente Pablo Javkin, contrató los servicios de Fernando Cerimedo.

Nosotros encontramos una serie de facturas que dan cuenta de que la Municipalidad contrató sus servicios y estamos preguntándole al intendente, mediante un pedido de informes, por qué lo contrató.

—¿Qué ocurrió con ese pedido en el Concejo?

Lo bloquearon dos veces. En dos semanas tuvimos dos bloqueos con una situación bastante sospechosa.

La semana anterior lo habíamos discutido en la Comisión de Presupuesto. Supuestamente los concejales de Unidos y de La Libertad Avanza dijeron estar a favor, pero después, por alguna razón, no firmaron el expediente, desapareció y nunca llegó al recinto para ser votado.

Después lo volvieron a bloquear esta semana con otra estrategia: no dándonos quórum, es decir, no llegando a trabajar. Habrá que ver qué estrategia inventan el martes que viene.

Aquí aparece uno de los capítulos políticamente más sensibles de la entrevista. El planteo de Ciudad Futura no se limita a cuestionar la existencia de gastos en comunicación, sino que busca determinar qué servicios habría prestado concretamente Cerimedo o su empresa a la Municipalidad.

Las afirmaciones de Ferrero sobre las acusaciones judiciales y actividades atribuidas a Cerimedo forman parte de su exposición durante la entrevista y no constituyen, por sí mismas, una determinación judicial sobre esos hechos. Lo comprobable dentro de la documentación que el concejal dice haber analizado es la existencia de facturas que motivaron el pedido de informes.

Las cuatro facturas y una pregunta todavía abierta

—¿Cómo llegaron a esa información si no existe un detalle público sencillo sobre la distribución de esos recursos?

Todos los años estudiamos y analizamos minuciosamente la rendición de cuentas que el intendente envía al Concejo, donde aparecen los gastos devengados y percibidos por la Municipalidad.

En un apartado específico, en el Anexo G, aparecen cuatro facturas de dos millones de pesos cada una de Madero Media Group, que es la empresa de Cerimedo. Pero esas son solamente las facturas pendientes de pago.

Habría que ver qué otras facturas y qué otros servicios se contrataron que nosotros no estemos identificando en ese anexo.

—¿También quieren saber si la relación contractual continuó?

Sí. Habría que ver también si la Municipalidad sigue contratando durante 2026 los servicios de Fernando Cerimedo.

Y hay un elemento que no hay que perder de vista: el año pasado fue un año súper especial en Santa Fe y Rosario porque tuvimos tres procesos electorales.

Entonces, nosotros queremos saber para qué fueron contratados esos servicios.

Ferrero fue más allá y planteó como hipótesis que esos servicios podrían haber tenido utilización política contra sectores opositores. Esa afirmación, sin embargo, no está demostrada en el material aportado y debe diferenciarse del dato sobre las facturas. Precisamente, el pedido de informes busca establecer el objeto de las contrataciones.

El punto político para Ciudad Futura es que la Municipalidad explique públicamente qué compró, para qué lo utilizó, durante cuánto tiempo y cuánto dinero desembolsó en total.

Una ciudad con problemas financieros y una discusión sobre las prioridades

—Todo esto ocurre además en una Municipalidad cuya situación financiera genera preocupación. ¿Cómo la observan ustedes?

Ellos se jactan del equilibrio fiscal, del superávit primario de las cuentas públicas y demás. Pero lo cierto es que de algún lado está saliendo la plata para todas estas obras públicas que se van haciendo, algunas sin ningún tipo de necesidad.

Hay un convenio entre Municipalidad y Provincia y se viene una serie de inauguraciones. Todo eso sale de algún lado.

—¿Incluís allí las inversiones relacionadas con los Juegos Suramericanos?

No conozco en detalle cuánto desembolsa la Municipalidad y eso lo podemos estudiar.

Lo que sí digo es que enhorabuena los Juegos Suramericanos. Es un evento deportivo de jerarquía, es una gran noticia que esté en nuestra ciudad, que podamos ser anfitriones y que se construya infraestructura deportiva que después quede.

Pero no queremos naturalizar determinadas cosas. Todo eso sucede en una ciudad donde tenemos 114 barrios populares sin acceso al agua potable.

Ferrero distingue entre cuestionar la realización de los Juegos y discutir la escala y las prioridades de determinadas inversiones. No se opone al acontecimiento deportivo ni a la infraestructura que deja, pero sostiene que la puesta en escena debe analizarse en relación con las necesidades básicas todavía pendientes.

Ese criterio atraviesa buena parte de su crítica al modelo de gestión municipal y provincial: no discute necesariamente que se realicen obras, sino qué obras se eligen, cuánto cuestan y qué problemas quedan relegados mientras se ejecutan.

El Parque Acuático y el “problema de prioridades”

—¿Dónde ves con mayor claridad esa diferencia de prioridades?

Vuelvo al Parque Acuático. La gente en el norte nunca te pidió un parque acuático.

No hacía falta gastar 15.000 millones de pesos en construir una infraestructura de plástico y cemento cuando la gente solamente pedía que pusieran más linda la playa, sacaran estructuras sobre la arena y dejaran libre la vista al Paraná.

Nosotros hubiésemos construido una gran playa lineal para el disfrute de todos los rosarinos, independientemente de su clase social.

—También cuestionás otras intervenciones urbanas.

Sí. Hay cosas que son mucho más sencillas para resolver y se terminan resolviendo de un modo grandilocuente. Hay un problema de prioridades muy fuerte.

Lo mismo ocurre con el rulo que se va a hacer en el Parque España. ¿Quién te lo pidió?

Una cosa es hacer infraestructura para garantizar la contención de la barranca y otra es agregar obras que nadie pidió cuando existen otras prioridades realmente importantes.

La diferencia que Ciudad Futura pretende instalar de cara a 2027 es también una discusión sobre el modelo urbano. Frente a una administración que Ferrero caracteriza por la “grandilocuencia”, propone priorizar intervenciones menos espectaculares pero vinculadas con servicios, acceso al espacio público y necesidades cotidianas.

Es, en definitiva, una disputa por qué significa hacer obra pública: si el impacto debe medirse por la magnitud física y visual de las intervenciones o por la cantidad y características de los problemas que consigue resolver.

Los Juegos y quién administrará la infraestructura después

—Una vez terminados los Juegos, quedará infraestructura importante. ¿Les preocupa cómo será administrada?

Totalmente. Nosotros venimos denunciándolo hace mucho tiempo.

El modelo de gestión de la Rural, puntualmente donde se construyó el Arena, lo discutimos en el Concejo y nos opusimos. No por la inversión en sí misma, sino por cómo el Gobierno municipal había ideado el modelo de gestión.

Se hace con dinero público, se invierte ese dinero público y queda una infraestructura que después de los Juegos la va a gestionar durante 30 años una empresa privada. Debería ser al revés.

—¿Cuál sería la alternativa?

Si hay una empresa privada que quiere quedarse con la concesión y con el negocio durante 30 años, que sea esa misma empresa privada la que haga la inversión inicial.

Eso nos parece mucho más sustentable y favorable para el municipio y para los rosarinos.

El problema es que terminás en la situación actual de Rosario, donde está todo tercerizado y privatizado: la recolección de residuos, la disposición final, el alumbrado público, la poda, el mantenimiento del arbolado y la gestión de parques.

El debate que propone Ferrero no es únicamente público versus privado. Su cuestionamiento apunta a la distribución del riesgo y del beneficio: quién realiza la inversión inicial, quién explota posteriormente la infraestructura y durante cuánto tiempo.

Para Ciudad Futura, si el Estado financia una obra que después genera una explotación comercial prolongada, las condiciones de esa concesión deben garantizar que la inversión pública tenga una contrapartida suficiente para la ciudad.

Las cuentas de Rosario y un Estado nacional que “nos dejó completamente abandonados”

—¿Cuánto les preocupa internamente la situación económica de la Municipalidad?

Rosario tiene una situación difícil por su escala, por su envergadura y porque hay algunas partidas puntuales que explican un gran porcentaje.

Además estamos en un contexto donde el Estado nacional, en términos fácticos y reales, nos dejó completamente abandonados.

Ahí hay un problema: el intendente, que es el jefe político de la ciudad y quien primero debería defendernos, no lo hace.

—¿Cuál sería un ejemplo concreto?

Cuando asumí, en diciembre de 2023, una de las primeras cosas que tuvimos que discutir fue la eliminación del Fondo Compensador del Transporte para el interior.

Era dinero que Nación distribuía entre provincias y municipios para evitar que el boleto fuera tan caro y para generar algún criterio de equidad respecto de lo que se paga en Buenos Aires.

Lo eliminaron y la verdad es que nunca vimos al intendente reclamar por esto.

Esas son las cosas que después tienen un impacto fiscal sobre las finanzas públicas municipales. Hay que volver a reclamar lo que la Municipalidad tiene que percibir por derecho y porque le corresponde.

La lectura de Ferrero sobre las cuentas municipales combina responsabilidades de los tres niveles del Estado. Cuestiona al Gobierno nacional por haber retirado recursos que llegaban al interior, pero también a Javkin por considerar insuficiente su reacción política frente a esas decisiones.

Su planteo es que ordenar las finanzas municipales no depende solamente de recortar gastos o incrementar tributos. También exige discutir cuánto dinero dejó de recibir Rosario y reclamar los recursos que considera correspondientes.

El contrato más caro de Rosario y un servicio que, según Ferrero, funciona mal

—¿Dónde más podría revisarse el gasto municipal?

Hay otro punto que tiene que ver con lo que cuesta un servicio básico como la recolección de residuos.

Es una competencia esencial que debería ofrecer correctamente la Municipalidad y lo hace espantosamente mal. Basta salir a la calle y ver contenedores repletos, basura en las veredas y microbasurales en distintos barrios.

Además de ser ineficiente social y ambientalmente, es fundamentalmente ineficiente en términos económicos porque la Municipalidad está gastando mucha plata en un servicio que funciona mal, entre otras cosas porque está completamente privatizado y tercerizado.

—¿Qué peso tiene ese contrato en las cuentas municipales?

Es el contrato más caro de la Municipalidad de Rosario.

Estamos hablando de mucha plata. De todos los contratos que tiene la Municipalidad, es el más caro. Es una partida bastante onerosa a la que hay que prestarle atención.

Hay cuestiones puntuales que, si se analizan especialmente, pueden contribuir a equilibrar o mejorar las cuentas municipales.

La basura aparece así como un ejemplo de la discusión que Ciudad Futura quiere abrir sobre eficiencia. Ferrero rechaza que la discusión fiscal se reduzca al tamaño del Estado: sostiene que también debe analizarse cuánto se paga por servicios tercerizados y cuál es la calidad obtenida a cambio.

Desde esa perspectiva, una eventual gestión de Ciudad Futura debería revisar contratos y modelos de prestación, aunque en la entrevista Ferrero no detalló todavía cuál sería el esquema alternativo para cada servicio.

Salud pública: mantenerla en Rosario, pero reclamarle recursos a Provincia

—¿Qué otra discusión consideran necesaria para mejorar las cuentas?

Hace algunos meses Juan Monteverde ingresó una propuesta para que Rosario siga haciéndose cargo de la gestión y administración del sistema público de salud, pero que reciba la contrapartida monetaria suficiente por parte de Provincia.

Después salieron a decir que Monteverde quería sacarse de encima la gestión de la salud, y eso es cualquier cosa.

Nosotros celebramos que Rosario tenga este sistema de salud y celebramos todo lo que se construyó.

—Entonces, ¿no plantean provincializar el sistema?

No. Lo que estamos diciendo es que la Provincia nos dé el dinero que nos corresponde para seguir haciéndonos cargo de esto.

Porque además hay que discutir autonomía municipal, pero sin fondos es medio complicado discutir autonomía.

El planteo completa la mirada económica que Ferrero desplegó durante la entrevista: recuperar recursos nacionales perdidos, discutir el costo y la eficiencia de los grandes contratos municipales y reclamar a Provincia una mayor participación en el financiamiento de servicios que Rosario presta a una población que excede sus propios límites administrativos.

Pero detrás de esa discusión financiera aparece otra, eminentemente política.Ciudad Futura ya no se presenta solamente como una oposición que controla a Javkin. Ferrero asegura que el espacio está preparando equipos, profundizando el programa elaborado en 2023 y construyendo una coalición más amplia alrededor de Monteverde para disputar el Ejecutivo en 2027.

En ese camino, busca instalar una diferencia de modelo: menos grandilocuencia y más servicios básicos; revisar tercerizaciones; reclamar los recursos que corresponden a Rosario; equilibrar las inversiones entre el centro y los barrios; y convertir la transparencia sobre las contrataciones municipales en una discusión central.

El caso Cerimedo aparece, en ese contexto, como una prueba inmediata para el oficialismo. Ciudad Futura afirma haber encontrado cuatro facturas pendientes de pago por dos millones de pesos cada una y quiere saber si existieron otras contrataciones, qué servicios se prestaron y con qué finalidad.

La respuesta que reclama Ferrero no apunta solamente al pasado. También forma parte de la discusión que empieza a tomar forma sobre quién gobernará Rosario después de Javkin y con qué prioridades lo hará.

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