Renata Ghilotti sobre Aguas Santafesinas: “Agarramos un enfermo que se estaba muriendo”

La presidenta de Aguas Santafesinas aseguró que la empresa dejó atrás una situación financiera crítica y destacó la renovación de redes centenarias, el Acueducto Gran Rosario y la reconstrucción del Emisario Sur

Renata Ghilotti, presidenta de Aguas Santafesinas S.A. (ASSA), pasó por Democráticamente, el programa que conduce Juan Francisco por AGOFA TV, y realizó un amplio balance de la transformación que, según explicó, atraviesa la empresa provincial. Aseguró que al asumir encontró una compañía que, de haber sido privada, “hubiese estado liquidada”, con apenas entre el 10% y el 15% de sus costos operativos cubiertos por tarifa, unos 7.000 reclamos pendientes y demoras de hasta 25 días para responder a los usuarios. Hoy, afirmó, ASSA alcanzó por primera vez un balance superavitario, redujo los tiempos de resolución en Rosario a entre cinco y siete días y comenzó a dejar atrás una lógica dominada por la emergencia para avanzar hacia la planificación. En ese proceso ubicó como prioridad la renovación de redes centenarias, las inversiones en plantas, el Acueducto Gran Rosario y la reconstrucción del Emisario Sur. También habló de su futuro político: reivindicó su vocación por la gestión ejecutiva, pidió evitar personalismos dentro de Unidos y dejó abierta la puerta a lo que pueda venir en Rosario.

—Cuando asumiste la conducción, ¿con qué Aguas Santafesinas te encontraste?

La empresa estaba en una mala situación. Financieramente era una empresa quebrada, que si hubiese sido privada hubiese estado liquidada. Se sostenía porque el Gobierno de la provincia, con el Tesoro, hacía transferencias para cubrir los costos operativos.

Apenas asume el gobernador Pullaro, el primer año los costos eran 90-10, 95-15. Es decir, con tarifa se cubría casi el 10% o el 15% de los costos operativos y el resto lo tenía que transferir el Gobierno de la provincia de Santa Fe.

Cuando el gobernador me propone conducir Aguas, lo primero que me dice es: “Necesitamos seguir este camino”. El primer año se había trabajado mucho para empezar a acomodar la situación y había definiciones estratégicas de ordenamiento. A partir de ahí me dijo: “Este es el camino, hay que profundizarlo”.

¿Qué resultados concretos tuvo ese proceso de normalización?

Nosotros, en un año, logramos que mi balance, que fue votado en febrero, fuera el primer balance superavitario en la historia de Aguas Santafesinas.

Esto se hizo, por supuesto, corrigiendo tarifa, porque era una definición que había que tomar. La tarifa promedio cuando llegamos prácticamente era inexistente. Un usuario pagaba por agua, cloacas y, si vive en el centro de Rosario, también pluviales: tres servicios en uno. El promedio estaba entre 2.500 y 3.000 pesos y hoy una tarifa promedio está en 50.000 pesos.

Lógicamente fue por arriba de la inflación, como dice la oposición. Pero acá no tenía que ver con una cuestión inflacionaria, tenía que ver con una decisión populista de que los servicios públicos nadie los pagaba. Y en realidad no es que nadie los paga: los paga otro santafesino con sus impuestos.

La recuperación financiera constituye uno de los ejes centrales del relato de Ghilotti sobre su gestión. La funcionaria reconoce abiertamente el fuerte incremento tarifario, pero sostiene que el equilibrio no se consiguió únicamente trasladando costos a los usuarios.

Según explicó, también hubo una revisión interna de gastos, horas extras y mecanismos de funcionamiento. Su argumento apunta además a una discusión territorial: ASSA presta servicios en 15 ciudades, por lo que consideró injusto que habitantes de localidades atendidas por cooperativas o municipios financiaran mediante impuestos provinciales el déficit de una empresa de la que no reciben prestación.

Ese ordenamiento, aseguró, permitió comenzar una segunda etapa: pasar de administrar permanentemente la emergencia a planificar inversiones.

De 7.000 reclamos pendientes a una respuesta en cinco o siete días

¿Qué encontraron en materia de funcionamiento interno y atención de los reclamos?

Se trabajó en ordenamientos y se redujeron costos que para mí eran innecesarios. Por ejemplo, se redujeron muchísimo las horas extras en materia de exceso porque no había una correlación.

Cuando llegué, una de las primeras cosas que pedí fue saber cuál era el retraso de los reclamos. Teníamos 7.000 reclamos pendientes y 25 días para solucionar un tema de un vecino. No había correlación entre las horas extras que se pagaban y la eficiencia de la empresa.

Empezamos a caminar estratégicamente sobre tres ejes: ordenamiento, eficiencia y cercanía al usuario. El usuario, nuestro cliente, hoy está en el centro de las decisiones que tomamos.

¿Qué cambió específicamente en Rosario?

Rosario es el ejemplo. Veníamos trabajando con números de entre 25 y 27 días para solucionar un reclamo y hoy estamos entre cinco y siete días.

A las 48 horas va la cuadrilla y después depende de lo que haya que solucionar. No es lo mismo una fuga por un caño roto, el robo de un medidor o una cuestión cloacal, porque a lo mejor tenés que romper y renovar esa cloaca y lleva más tiempo.

Pero hoy estamos dentro de los estándares de los protocolos que se tenían en la época de la empresa francesa, que si sabían hacer algo era trabajar bajo estándares de normativa internacional.

La mejora en los tiempos de respuesta aparece para Ghilotti como uno de los indicadores más visibles de la normalización.

El cambio no es únicamente operativo. La presidenta de ASSA sostiene que intentó modificar la relación histórica entre la empresa y sus usuarios. De una estructura que describe como cerrada y distante hacia una lógica donde, aun cuando el problema no pueda solucionarse inmediatamente, exista una respuesta.

La experiencia previa de Ghilotti como concejala de Rosario y su paso por la Comisión de Servicios Públicos aparecen reiteradamente en su explicación como antecedentes que trasladó a la conducción de la compañía.

“Aguas Santafesinas estaba de puertas cerradas”

Vecinales de Rosario reconocen que hoy existe una respuesta de ASSA, incluso cuando mantienen otros reclamos. ¿Fue deliberado ese cambio?

Sí. Es lo que pedí siempre y realmente lo traje de mi experiencia como concejal. Pasar por el Concejo Municipal te permite mirar los problemas desde otro lugar porque estás en representación del vecino.

Eso me puso en la cabeza esto de primero el usuario. Esta empresa presta un servicio. Entonces, ¿a quién tenemos que mirar? Al usuario.

Es verdad que Aguas Santafesinas estaba de puertas cerradas. Yo llegué y literalmente en calle Salta la puerta estaba cerrada. Lo primero que hice fue: “Abramos la puerta”.

Hemos tenido reuniones con instituciones, firmamos convenios con la Cámara Inmobiliaria, con la Asociación de la Vivienda, fuimos a la Bolsa de Comercio, a la Asociación Gastronómica Hotelera, hacemos reuniones con las vecinales y a los vecinos les damos respuestas. La que tengamos que dar. Si no lo podemos solucionar, decimos que no lo podemos solucionar o que estamos en proceso, pero siempre explicando.

¿Ese cambio también modificó la relación entre los trabajadores y los usuarios?

Sí. Eso llevó a un proceso de relación distinta y hoy el propio trabajador de Aguas Santafesinas, a quien agradezco profundamente el trabajo que hace todos los días y el compromiso, entendió que esa era la manera.

Me pasa con vecinos que me escriben en las redes o gente que me cruza y me dice: “Renata, vinieron, me lo resolvieron, me explicaron, me dejaron su teléfono”.

Esas cosas antes no sucedían porque también había muchos problemas y es lógico: cada vez que tenés más problemas y no tenés herramientas para solucionarlos, el trabajador es el que está en la trinchera. Hoy hay una respuesta.

La “cercanía al usuario” es uno de los tres ejes que Ghilotti ubica dentro del plan estratégico de ASSA, junto con el ordenamiento y la eficiencia.

La presidenta de la empresa plantea que la normalización financiera carecería de sentido si no termina reflejándose en el servicio. Y, al mismo tiempo, considera que mejorar las herramientas de trabajo repercute sobre los propios empleados que deben enfrentar cotidianamente los reclamos.

La relación con el sindicato: diálogo, tensiones y “camiseta puesta”

Al comienzo de la gestión provincial hubo conflictos con los sindicatos. ¿Cómo está hoy esa relación dentro de ASSA?

Hay que encontrar puntos medios y de diálogo. Eso no quiere decir que no haya a veces una relación de tensión entre dos personas que representan lugares distintos. Es lógico.

Mi conversación, tanto con Silvio Barrionuevo como con los representantes de Obras Sanitarias de Santa Fe, es que tiene que existir un ida y vuelta, un espacio para el planteo de la mirada de los trabajadores, para trabajar en mejoras y para que todos entendamos el contexto.

La situación económica del país es difícil y todos los trabajadores están atravesando un proceso complejo para llegar a fin de mes. Es súper entendible que haya reclamos. Pero también agradezco que hayan acompañado el proceso de mi gestión para reacomodar la empresa, porque la empresa, en definitiva, es la que sostiene los puestos de trabajo.

¿Entonces hoy hay diálogo?

Está muy bien la relación. Tenemos diálogo y por momentos tenemos nuestras tensiones. Silvio Barrionuevo es una persona muy temperamental y el que me conoce sabe que yo también.

Pero acá lo importante es sentarse en una mesa. Nunca, al menos en mi vida política, hubo una instancia donde yo no pudiera sentarme con alguien que pensara distinto o incluso con un adversario político.

Ghilotti separó especialmente las discusiones gremiales del desempeño cotidiano de los trabajadores. Su reconocimiento fue particularmente explícito al recordar una rotura producida durante una obra de renovación de redes en Urquiza y Alvear, donde personal de ASSA trabajó durante prácticamente un día completo para restablecer el servicio.

También destacó que la reorganización de los mandos medios y gerenciales se realizó con personal de la propia compañía y no mediante el desembarco de una estructura política paralela.

“Lo que se está invirtiendo es histórico”

Hablemos de obras. Rosario tiene sectores con cañerías que superan los 100 años. ¿Qué situación encontraron?

Había obras atrasadísimas. Lo que se está invirtiendo es histórico. Creo que nunca se invirtió tanta cantidad de dinero, atacando el problema desde diferentes ámbitos.

Yo digo que se agarró el enfermo que se estaba muriendo, y esto hay que contarlo. Yo llegué y no tenía repuestos para bombas. Estuve casi seis meses sin dormir porque si se rompía una bomba no teníamos el repuesto.

Hoy tenemos backup de repuestos. Estamos en otra situación. Eso te permite pensar en inversión en obras, en las plantas y en renovación de redes de caños de más de 100 años que tienen Rosario y Santa Fe.

¿Cuál es la dimensión de la renovación que están encarando?

Estamos haciendo recambios en las 15 ciudades, pero Rosario y Santa Fe son emblemáticas porque en sus cascos históricos los caños tienen más de 100 años.

El año pasado hicimos Lourdes y Pichincha. Ahí el Gobierno de la provincia invirtió más de 5.000 millones de pesos y ahora ya estamos en el centro de Rosario.

También estamos haciendo obras en Santa Fe, Esperanza, Rafaela y Rufino; lagunas de tratamiento donde son necesarias; licitamos el segundo tramo del Acueducto Gran Rosario, que es una obra estratégica que Rosario y el área metropolitana necesitan, y licitamos la reconstrucción del Emisario Sur, que es histórica para la ciudad. Se había derrumbado en 2015 y desde entonces se estaba esperando que alguien lo resolviera.

Es probablemente el punto más importante de la entrevista para comprender hacia dónde busca orientar Ghilotti la nueva etapa de ASSA.

Su diagnóstico es que durante casi dos décadas se acumuló una desinversión que dejó a la empresa atendiendo emergencias sin capacidad suficiente para anticiparse a los problemas. La infraestructura subterránea de Rosario expone especialmente esa situación: existen sectores donde todavía funcionan cañerías centenarias.

La estrategia planteada combina grandes obras estructurales con intervenciones sobre las redes existentes.

Cracking: cambiar caños centenarios sin abrir toda la calle

¿Cómo funciona el sistema de cracking que están utilizando para renovar las redes?

En vez de trabajar tradicionalmente, abrir a cielo abierto, sacar el caño y cambiarlo, con el cracking se hacen algunas perforaciones. Una máquina entra por donde está el caño viejo, lo rompe y, cuando llega al otro punto de apertura, va trayendo el caño nuevo.

Cuando llega al otro punto ya está instalado el caño y después se hacen las conexiones. Es mucho más rápido, medioambientalmente es mejor y para ciudades como Rosario y Santa Fe, que tienen que seguir con su dinámica, es mucho más accesible hacer obras de este estilo.

¿Por qué resulta tan importante intervenir ahora?

Porque los caños tienen 100 años. Yo le digo al gobernador que realmente lo felicito por haber tenido la determinación de priorizar esto.

No muchos gobernadores priorizan obras que van por abajo, que no se ven, que están enterradas y que son molestas. Para el vecino es molesto tener en la puerta de su casa una obra de agua o cloacas. Pero después te cambia la calidad de vida.

Hoy lo estamos haciendo con renovación de redes, inversión en las plantas y poniendo en eficiencia nuestras instalaciones.

La tecnología permite reducir uno de los costos políticos y urbanos tradicionales de las obras sanitarias: romper calles completas durante períodos prolongados.

Pero Ghilotti pone el acento sobre otro aspecto. Las redes de agua y cloacas son infraestructura prácticamente invisible y, por lo tanto, difícilmente produzcan el impacto inmediato de una obra superficial. Sin embargo, de ellas dependen la presión, la calidad y la posibilidad de expandir el servicio.

Rosario crece y la infraestructura debe acompañar

Mientras se renuevan redes viejas, Rosario continúa construyendo edificios y nuevos desarrollos. ¿Cómo se garantiza que los servicios puedan acompañar ese crecimiento?

Hoy se trabaja distinto. Actualizamos la normativa y al sector privado también lo trajimos a jugar este juego porque se está avanzando mucho y las empresas de servicios públicos no están pudiendo acompañar solas el desarrollo del sector privado.

Para que eso sea posible necesitamos que todos aportemos. Hoy existe mucha atención con la Cámara Inmobiliaria, la Cámara de la Construcción y la Asociación de la Vivienda.

Es imposible pensar que vas a hacer un negocio inmobiliario y no tengas que pensar cómo vas a cubrir el servicio público, y que eso te lo tenga que hacer el Estado u otro vecino con la tarifa.

¿Qué obras permitirían sostener la expansión futura?

Una de las cosas que va a mejorar el servicio actual y permitir que se siga avanzando es la renovación de redes que estamos haciendo.

También tenemos que seguir invirtiendo en las plantas para que puedan producir la cantidad de agua necesaria para distribuirla.

Y necesitamos que el Gobierno nacional cumpla con las obras comprometidas en Santa Fe, entre ellas la ampliación de la planta potabilizadora de Granadero Baigorria. Eso va a permitir seguir ampliando la red.

El agua potable se produce. Desde que captás el agua hasta que llega a una casa existe todo un proceso y eso cuesta dinero.

La expansión inmobiliaria obliga a incorporar una variable que durante años generó conflictos en distintos sectores rosarinos: no alcanza con autorizar nuevas construcciones si la infraestructura existente no puede soportar la incorporación de más usuarios.

La nueva estrategia de ASSA busca que el desarrollo privado contemple desde el comienzo el costo y las necesidades de los servicios públicos, mientras la empresa concentra recursos en ampliar capacidad y renovar infraestructura.

ASSA y la Municipalidad: coordinar para no romper dos veces

¿Cómo es actualmente la coordinación con la Municipalidad de Rosario?

Tenemos una relación de trabajo cotidiana con el intendente y con su equipo. Con Juan Ferrer, secretario de Obras Públicas, tenemos reuniones quincenales y estamos al teléfono prácticamente todos los días.

Eso permite trabajar en sintonía y planificar. Hoy ya estamos definiendo dónde va a pasar el cracking para que después la Municipalidad haga el pavimento y no al revés.

Puede suceder que se haga el pavimento y después haya que romperlo, sí. También le pedí al intendente ajustar el control sobre empresas que hacen obra pública porque a veces hacen pavimento, tapan cloacas y después nosotros tenemos que romper para desobstruir porque dejaron cemento.

¿Se puede evitar esa superposición?

Estamos trabajando mucho en esa coordinación, que también es lo que pide el vecino: “¿Por qué rompen varias veces las mismas cosas?”.

En una emergencia muchas veces no queda otra. Pero hoy podés planificar mejor. ¿Y cómo se planifica? Sentados en una mesa.

La coordinación entre niveles estatales aparece como otro componente de la normalización. La lógica parece sencilla, pero durante años fue una de las principales críticas de los vecinos: una calle reparada que poco después vuelve a abrirse para intervenir una cañería.

Ghilotti sostiene que la planificación conjunta debería permitir reducir esas situaciones, especialmente en las intervenciones que pueden programarse.

Un plan estratégico para dejar de administrar solamente urgencias

Hablaste varias veces de planificación. ¿ASSA tiene un plan estratégico para los próximos años?

Exactamente. Lo primero que hicimos fue trabajar en un plan estratégico para la empresa. Yo soy de las que cree en la planificación y no puedo entender que no se planifique.

Entiendo la urgencia y la emergencia. Esta es una empresa donde hay que correr. Pero lo que le digo a cada área es: hay que tener gente en la emergencia y gente pensando. La misma persona que piensa no puede ser la que corra detrás del incendio.

El plan estratégico te permite tener objetivos y ordenarte, saber hacia dónde vamos. Porque si no, nunca sabés para dónde vas.

¿Cuáles son esos objetivos?

Queremos ser eficientes, que el usuario esté en el centro, ordenar e innovar.

También trabajamos durante todo este año en un plan de vulnerabilidad. Hoy tenemos ocho lineamientos distintos. Uno es el plan de eficiencia energética porque uno de los costos más grandes que tiene la empresa es la energía.

Tenemos que bajar nuestros propios costos, ir camino a la autogeneración y analizar el mercado mayorista. Somos una gran industria, te diría que el primer cliente de la EPE.

Siempre hay que buscar proyectos adecuados a la necesidad. Yo utilizo dos palabras: sentido común. Si a cada cosa que tenés que decidir le aplicás sentido común, encontrás más fácilmente la solución.

El concepto termina cerrando el recorrido que Ghilotti trazó durante toda la entrevista. Primero, normalizar las cuentas. Después, ordenar el funcionamiento interno. En paralelo, reducir los tiempos de respuesta. Y finalmente generar capacidad para anticipar problemas, establecer prioridades e invertir.

La presidenta de ASSA sostiene que todavía queda mucho por hacer y que la recuperación de una infraestructura con décadas de atraso no puede completarse dentro de un solo período de gobierno. Pero considera que la empresa dejó atrás el momento más crítico y ya puede discutir su futuro.

¿Ghilotti candidata en Rosario?

El final de la conversación abandonó por algunos minutos las cañerías, las plantas y los balances para ingresar en un terreno que Ghilotti conoce desde mucho antes de asumir en ASSA: la política.

Exconcejala de Rosario, dirigente del PRO e integrante de Unidos, su nombre forma parte naturalmente de las especulaciones que comienzan a circular ante el proceso electoral de 2027.

Toda esta experiencia ejecutiva también puede prepararte para otros desafíos. ¿Tenés claro qué querés hacer políticamente?

Yo creo que hoy la política, en todos los ámbitos, no está para personalismos, para sentarse en una mesa de discusión y decir: “Yo quiero y, si no, me levanto, rompo todo y me voy”.

Cuando se juegan estas internas de frentes tan grandes como Unidos, creo que es momento de dejar de lado las mezquindades y entender que los proyectos políticos son más importantes que las individualidades. Después surgirá la mejor decisión sobre quién encabece esos procesos.

En mi caso personal, los mejores lugares que me tocaron en política llegaron sin forzarlos. Pero también tiene que ver con que soy una persona de trabajo y con haber ganado los lugares con mucho esfuerzo y trayectoria.

¿Pero tenés vocación para volver a ocupar un lugar político en Rosario?

Mi vida no es solamente la política, pero es parte de mi ADN, sin ninguna duda. Yo la valorizo porque me siento una persona con vocación.

Si me preguntás si tengo vocación de abogada o política, naturalmente mi vocación es la política. La abogacía para mí es una herramienta.

El ejecutar es distinto. Sentir que en tus manos está la decisión y que podés levantar un teléfono para acompañar a que algo se haga, te aseguro que, al menos en mi caso, siento placer por eso y siento que es lo que tengo que hacer.

Ghilotti no anunció una candidatura ni explicitó qué lugar pretende ocupar en 2027. Pero tampoco cerró la puerta.

Por el contrario, reivindicó su vocación política y, particularmente, el ejercicio de funciones ejecutivas. La experiencia al frente de ASSA aparece en su discurso como una continuidad de los aprendizajes adquiridos en el Concejo, aunque ahora con la posibilidad concreta de tomar decisiones y ejecutarlas.

En un Unidos que ya comienza a mostrar distintos nombres interesados en la sucesión municipal, la presidenta de Aguas Santafesinas eligió no sumarse a la competencia individual y puso por delante la necesidad de construir una síntesis.

Entonces, ¿qué viene políticamente para Renata Ghilotti?

Lo que se viene será bienvenido. Yo voy a estar acompañando, por supuesto, el proceso. Si el gobernador decide ir a la reelección, que dijo que ahora lo estaba pensando, voy a acompañar ese proceso porque me parece que es la persona indicada para seguir llevando los destinos de Santa Fe.

Cuatro años más darían la posibilidad de seguir en este camino de profundidad y ahí voy a estar trabajando.

Y, lógicamente, en el PRO, que es mi espacio de pertenencia, mi partido, trabajando mucho también para unir las partes y que podamos sintetizar un proyecto seductor en Rosario.

La respuesta evita una definición personal, pero deja una señal política.

Ghilotti apuesta a la continuidad de Pullaro en la Provincia y plantea que el desafío de Unidos en Rosario será construir un proyecto capaz de sintetizar las distintas vertientes de una coalición donde ya existen aspiraciones y nombres en movimiento. Mientras esa discusión comienza a tomar temperatura, su carta de presentación pasa por la gestión.

Según su propio balance, recibió una ASSA financieramente quebrada, con miles de reclamos acumulados, infraestructura centenaria y una organización acostumbrada a correr detrás de las urgencias. Su objetivo ahora es demostrar que la empresa puede hacer el camino inverso: ordenar, responder, invertir y, finalmente, planificar.

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