Ilka Luetich: “Ganamos una batalla, no la guerra” por el entorno del Monumento a la Bandera

La referente de la Vecinal Monumento celebró que el proyecto para modificar alturas en el área protegida saliera del temario, pero advirtió que el expediente sigue vigente y pidió mantenerse “muy alerta”.

Ilka Luetich, referente de la Vecinal Monumento, pasó por Democráticamente, el programa que conduce Juan Francisco por AGOFA TV, y analizó el freno que consiguió la organización vecinal al proyecto que pretendía modificar los índices urbanísticos y las alturas en el Área de Protección Histórica Parque Nacional a la Bandera. La iniciativa dejó de tener preferencia en la Comisión de Planeamiento del Concejo Municipal después de cuatro meses de discusión y resistencia de vecinos, especialistas e instituciones. Luetich advirtió, sin embargo, que el expediente continúa vigente y sintetizó el resultado con una definición: “Ganamos una batalla, no la guerra”. Durante la entrevista explicó que la discusión excede la preservación de viviendas particulares: lo que está en juego, sostuvo, es mantener la volumetría y el entorno de uno de los principales símbolos nacionales. También alertó por la capacidad de la infraestructura del centro rosarino para soportar nuevos desarrollos, cuestionó la ausencia de estudios previos y destacó la organización ciudadana que logró frenar el avance del proyecto.

“Ganamos una batalla, no la guerra”

¿Los vecinos le ganaron una batalla a la Municipalidad de Rosario?

Debería decir que sí: una batalla, no la guerra.

Estamos hablando del caso que comenzó como un pedido de excepción sobre la vivienda de Belgrano 548 y después escaló a un pedido del Departamento Ejecutivo Municipal para modificar todos los índices urbanísticos, todas las alturas del Área de Protección Histórica Parque Nacional a la Bandera.

Sucedieron muchas cosas. Esto quiso ser aprobado de un lunes a un jueves y el oficialismo no juntó los votos. Finalmente lo sostuvimos cuatro meses, hasta que el miércoles 19 de agosto el concejal Fiatti dijo que, para un mejor ordenamiento de la comisión y en atención a los vecinos que veníamos acompañando durante tantas semanas, lo iban a sacar de preferencia.

¿Qué significa concretamente que haya salido de preferencia?

Que ya no aparece en el temario de la Comisión de Planeamiento y Urbanismo del Concejo Municipal. No se trata.

Si algún concejal vuelve a pedir la preferencia, nosotros nos vamos a enterar dos semanas antes de que empiece a tratarse nuevamente, algo que esperaríamos que no ocurra.

En términos concretos, prácticamente es como pasarlo al archivo, o “cajonearlo”, como se dice en el barrio. Pero hay que estar muy alerta. Como el expediente sigue estando, nosotros vamos a continuar anexando material.

El dato resulta central para dimensionar qué consiguieron los vecinos y qué continúa pendiente. El proyecto no fue archivado definitivamente ni perdió estado parlamentario: fue retirado de la agenda inmediata de tratamiento.

Por eso, Luetich evita presentar el resultado como una victoria definitiva. La organización vecinal consiguió frenar una iniciativa que inicialmente había llegado al Concejo con pretensiones de tratamiento acelerado, pero deberá continuar siguiendo el expediente ante una eventual reactivación.

“Se presentó sin ningún estudio”

¿Cuáles eran los argumentos del oficialismo y por qué ustedes los rechazaban?

Los argumentos del oficialismo eran poca densidad, seguridad para la zona, todo eso trasladado a metros en altura. Para nosotros no iba.

Nos estamos basando en numerosos dictámenes de entidades locales, nacionales y hasta internacionales que fueron negativos.

Cuando uno establece un estándar de tutela sobre un bien patrimonial, estamos hablando del máximo símbolo de la Argentina, el Monumento Nacional a la Bandera. Cualquier modificación regresiva que se quiera instituir tiene que ser estudiada muy exhaustivamente. Y esto, en realidad, se presentó sin ningún estudio.

¿Qué estudios consideran que faltaron?

No hay estudios de impacto visual y paisajístico, planimetrías, volumetrías, conos de sombra, factibilidad de servicios. Entonces hay algo que no funciona.

Lo ideal sería pensar que el oficialismo pudo reflexionar sobre esto y decir: “Nos faltó este sustento histórico y práctico para poder llevar adelante esta modificación de ordenanza”.

El cuestionamiento de la Vecinal Monumento no estuvo centrado solamente en una discusión subjetiva sobre qué altura resulta apropiada alrededor del Monumento.

Luetich sostiene que cualquier modificación de las reglas vigentes debería estar respaldada por estudios técnicos capaces de determinar qué consecuencias tendría sobre un área sometida a protección histórica.

La falta de estudios de impacto visual, sombras, volumetría y factibilidad de servicios se convirtió así en uno de los principales argumentos contra el proyecto.

“El patrimonio no consiste en la defensa de parcelas aisladas”

¿A quién le ganaron esta batalla: al lobby inmobiliario, a la Municipalidad o a los dos?

Qué linda pregunta. Son fuerzas muy poderosas, no es que uno les gane. Creo que el tema es pensar que estábamos hablando del área de protección histórica más importante que hay en la ciudad.

Se movió muy bien el Colegio de Arquitectura y Urbanismo Distrito 2. Después se sumó la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño, el CURDIUR, la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos, la Red de Mujeres Arquitectas con 200 firmas. También conseguimos que la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos se expresara negativamente.

Después también se manifestó ICOMOS Argentina, que es el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, consultor de UNESCO.

¿Por qué la defensa patrimonial no puede limitarse solamente a determinados edificios?

Porque el patrimonio, como dicen los especialistas, no consiste en la defensa de parcelas aisladas, sino en esta cuestión de las volumetrías y de cómo se puede mantener despejado un bien histórico patrimonial como este.

Durante todo este debate circuló una idea: imaginate la Torre Eiffel llena de edificios a los costados. Es imposible. Bueno, lo mismo vale para nuestro Monumento.

Incluso nuestro Monumento tiene muchas condiciones para ser declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad. Eso me lo dijeron desde ICOMOS Argentina.

Este punto constituye uno de los argumentos centrales de la posición vecinal.

La discusión no consiste simplemente en determinar qué casas antiguas deben conservarse y cuáles pueden modificarse. La protección patrimonial involucra también el contexto urbano que rodea al bien protegido: alturas, visuales, sombras, densidades y relación entre las nuevas construcciones y el objeto que se pretende preservar.

En el caso rosarino existe además una particularidad difícil de soslayar: no se trata únicamente de patrimonio local. El Monumento Nacional a la Bandera representa un símbolo cuya dimensión excede ampliamente los límites de la ciudad.

“Muchachos, es el Monumento Nacional a la Bandera”

¿La movilización surgió solamente de vecinos que podían verse perjudicados directamente por las nuevas construcciones?

No. Muchos de los vecinos que nos acompañaron no viven estrictamente en la manzana 99 ni se verían perjudicados porque dejarían de ver el río o el centro.

Hay gente como yo, que no vivo ahí estrictamente, que creemos que es una defensa del patrimonio de la ciudad.

Eso tampoco implica decir que cualquier propiedad por ser antigua es patrimonial o debe ser patrimonial. Hay muchas categorías y mucho para estudiar. Pero acá es inexcusable: muchachos, es el Monumento Nacional a la Bandera.

¿Y qué representa hoy el Monumento para Rosario?

No es solamente turístico. Estamos hablando de un monumento vivo que fue apropiado por la gente de Rosario como pocos monumentos en el mundo.

¿A quién se le ocurre hacer una marcha que no termine en el Monumento? Un pedido de justicia, el festejo de un campeonato… La gente lo tomó. Eso es lo que se está defendiendo.

La argumentación agrega una dimensión social a la protección arquitectónica.

El Monumento funciona como escenario de movilizaciones políticas, reclamos sociales, actos institucionales y celebraciones deportivas. Es decir, su valor no surge únicamente de su arquitectura o de su significado histórico, sino de la apropiación cotidiana que hicieron los rosarinos.

Por eso, para la Vecinal Monumento, alterar significativamente su entorno urbano requiere una discusión que trascienda el interés de propietarios, desarrolladores o incluso de los habitantes inmediatos del área.

Torres nuevas, pero ¿aguantan los servicios?

Además de la cuestión patrimonial, ustedes pusieron sobre la mesa la capacidad de los servicios. ¿Qué está ocurriendo en el centro?

Mucha gente piensa que si uno vive en el centro tiene resuelto todo. Con los servicios no es así.

En mi cuadra de Urquiza al 800 y en algún edificio de Laprida al 500 estamos sin luz. Cuando fue aquella tormenta grande estuvimos 48 horas sin luz, incluida la manzana 99, que es la que está en conflicto.

Ese mes nos cortaron la luz cuatro veces. Entonces uno dice: seguimos habilitando torres y ni siquiera sabemos cuál es la capacidad de los bomberos para atender algún siniestro a partir de determinada altura.

¿El problema se limita a la energía eléctrica?

No. Yo pude registrar cuando se vació por última vez, a mediados de junio, el subsuelo de la Aduana, donde funciona actualmente la Municipalidad. Lo último que salió por las mangueras hacia calle Belgrano fueron aguas servidas.

Y no es un hecho aislado. Al unirnos con otros vecinos que viven por Belgrano descubrimos que hay otros sótanos inundados. Hay bombas de achique para sacar agua y también bombas para tener presión. Entonces, el tema de la factibilidad de servicios es fundamental.

Aquí la discusión cambia de escala. Ya no se trata solamente de cuánto puede construirse frente al Monumento, sino de cuánto crecimiento puede soportar la infraestructura existente.

Luetich enumera problemas de energía, presión de agua, cloacas, subsuelos inundados e incluso capacidad para responder ante incendios en edificios de determinada altura.

El interrogante que plantea la organización vecinal es sencillo: antes de habilitar más metros cuadrados y mayor densidad, ¿está preparada la infraestructura para absorberlos?

El reconocimiento a ASSA y las críticas a la EPE

¿Encontraron respuestas de las empresas de servicios?

Con Aguas Santafesinas estuvimos reunidos con el gerente de Infraestructura, Diego Villanueva, y comenzaron la segunda etapa de renovación de cañerías en barrio Martín.

Nos habían dicho que todo el casco antiguo y el territorio comprendido entre Oroño, Pellegrini y el río iba a ser recambiado y que tardarían un año.

Algo que puedo decir a favor de Aguas Santafesinas es que hay una encargada de relaciones con la comunidad que todos los días te va mandando dónde se va a cortar el agua, dónde se corta el tránsito.

¿Sucede lo mismo con la EPE?

No. La EPE es, como digo yo, “una fortaleza inexpugnable”. No lográs que te den entrevista. Hoy nosotros estamos sin luz (era miercoles 2 de Septiembre) y vas a las redes oficiales y no encontrás información actualizada.

La diferencia que marcó Luetich entre las dos empresas públicas no estuvo relacionada solamente con la existencia de problemas, sino con la respuesta institucional frente al vecino.

Mientras destacó la comunicación y las obras encaradas por Aguas Santafesinas, cuestionó la dificultad para obtener información de la EPE. Para una organización vecinal, sostuvo, contar con interlocutores resulta fundamental incluso cuando la solución no puede ser inmediata.

¿Qué gana Rosario permitiendo más altura?

También cuestionaron el argumento económico de habilitar una mayor edificabilidad. ¿Por qué?

Uno podría preguntarse qué gana la ciudad con esta modificación de ordenanza o con la excepción sobre Belgrano 548.

Si uno piensa que va a ganar por el dinero que recauda la Municipalidad mediante la contribución compensatoria por mayor edificabilidad, resulta que estamos hablando, según el tarifario 2026, de 160.920 pesos con 30 por metro cuadrado en el frente costero del área central.

Estamos hablando de una propiedad que teóricamente podía llegar hasta cuatro pisos y está pidiendo once.

¿Y tampoco consideran que este tipo de desarrollos contribuya a resolver el acceso a la vivienda?

Estamos hablando de aproximadamente 161.000 pesos por metro cuadrado para una vivienda de alta gama. ¿Solucionamos con este tipo de vivienda el acceso a la vivienda que hay en Rosario? No.

Aumenta el alquiler, aumenta el metro cuadrado. Entonces tampoco es que uno viene a solucionar el problema. Estamos hablando de inversión, segunda vivienda, en un sector donde no hay infraestructura de servicios y donde tenemos el Monumento ahí glorioso. Muchachos, no.

La Vecinal introduce así otro cuestionamiento: cuál es la contraprestación efectiva que obtiene la ciudad al flexibilizar sus reglas urbanísticas.

Su postura no implica rechazar cualquier inversión inmobiliaria. Lo que cuestiona es modificar restricciones de un área especialmente protegida sin que exista, desde su mirada, una justificación urbana, patrimonial o social suficiente.

Vecinos que se conocieron defendiendo el Monumento

Más allá del resultado puntual, ¿qué valor le das a la organización de los vecinos?

Nosotros estamos muy emocionados porque no nos conocíamos antes. Todo surge porque esto aparece en un medio y la gente se junta espontáneamente. Después aparecemos en una reunión de la Comisión de Planeamiento y habla el ingeniero Antonini justamente sobre la infraestructura de servicios.

Eso se viralizó hasta límites insospechados. Desde las redes de la Vecinal veo alrededor de un millón de visualizaciones y después me enteré de que, además de todas las entrevistas que le hicieron acá, lo llamaron desde Montevideo y Curitiba.

¿Cómo se transformó esa repercusión en organización?

Los vecinos fueron viéndose, fueron buscándonos por redes. En dos días habíamos aumentado en 3.000 seguidores en Instagram y nos íbamos hablando.

La verdad es que son personas maravillosas y estudiamos un montón. También nos consideramos privilegiados porque vivimos cerca del Concejo, podemos manejar nuestros horarios por edades, profesiones o porque algunos son jubilados. Podemos hacer lo que estamos haciendo y también tuvimos el privilegio de tener educación.

La experiencia terminó convirtiéndose en algo más que una oposición a un expediente urbanístico.

Personas que no se conocían previamente comenzaron a organizarse, estudiar ordenanzas, asistir a comisiones, consultar especialistas y construir argumentos técnicos para intervenir en una discusión que habitualmente queda restringida a funcionarios, concejales, arquitectos y desarrolladores.

La propia Luetich reconoce que no todos los rosarinos disponen del tiempo y los recursos necesarios para sostener durante meses una participación semejante. Esa observación también abre una pregunta sobre los mecanismos institucionales que ofrece la ciudad para garantizar que la participación ciudadana no dependa exclusivamente de la capacidad individual de organizarse.

Una batalla ganada y una advertencia: seguir alertas

La decisión de sacar el expediente de preferencia modificó el escenario, pero no clausuró el conflicto.

La Vecinal Monumento consiguió que una iniciativa que había comenzado con la intención de avanzar rápidamente permaneciera cuatro meses bajo discusión y finalmente saliera del temario habitual de Planeamiento. Pero el proyecto no desapareció. Por eso, Luetich evita hablar de una victoria definitiva.

El expediente puede regresar. Y si eso ocurre, los vecinos pretenden volver a estar presentes con los dictámenes, estudios y argumentos acumulados durante estos meses.

La experiencia, además, dejó instalada una discusión que excede ampliamente a Belgrano 548: qué ciudad quiere construir Rosario, cuánto puede crecer sin ampliar previamente su infraestructura, qué valor se le asigna al patrimonio y hasta dónde puede flexibilizarse la normativa urbana frente al desarrollo inmobiliario.

En el centro de esa discusión permanece un símbolo que, como insistió Luetich, no pertenece solamente a quienes viven frente a él ni exclusivamente a los rosarinos.

Es el Monumento Nacional a la Bandera. Y por eso, aunque el proyecto haya quedado momentáneamente fuera de la agenda, la consigna de los vecinos sigue siendo la misma: “Hay que estar muy alerta”.

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