A casi diez meses de que Rosario vuelva a elegir intendente, la carrera por el Palacio de los Leones empezó mucho antes de que se habilite formalmente la campaña. Hay nombres lanzados, otros que se están midiendo, dirigentes que reconocen sus aspiraciones y espacios que todavía buscan una figura capaz de romper el tablero. Pero los primeros sondeos que circulan agregan un elemento mucho más importante que la cantidad de candidatos: según los datos aportados para este análisis, la gestión de Pablo Javkin registra niveles de desaprobación superiores al 70% y, cuando se pregunta por nombres para sucederlo, Juan Monteverde aparece primero, Juan Pedro Aleart segundo y recién después aparece Unidos, cuya sumatoria de potenciales postulantes queda bastante alejada de los dos primeros.
El dato resulta particularmente incómodo para el oficialismo. Unidos es el frente que tiene más nombres para ofrecer, gobierna simultáneamente Rosario y Santa Fe y cuenta con el respaldo político y territorial del gobernador Maximiliano Pullaro. Sin embargo, esa abundancia todavía no logra traducirse en una candidatura que individualmente dispute los primeros lugares.
Del otro lado, el peronismo tiene por ahora una referencia mucho más concentrada alrededor de Monteverde, mientras La Libertad Avanza encuentra en Aleart un candidato instalado aunque continúa explorando alternativas.
La fotografía es temprana y faltan meses para las PASO. Pero deja una primera paradoja: el frente con más candidatos todavía no tiene al candidato que encabeza las preferencias.
Unidos: muchos nombres, ninguna síntesis y la gran incógnita de Javkin
El escenario más complejo está dentro de Unidos.
La coalición oficialista tiene una lista extensa de dirigentes que expresaron sus intenciones, fueron mencionados o comenzaron movimientos para disputar la sucesión municipal: Sebastián Chale, Gustavo Puccini, Federico Lifschitz, Ana Laura “Anita” Martínez, Cristian Cunha y Federico Angelini, mientras también aparecen como alternativas Lionella Cattalini y Joaquín Blanco. A ellos se suma María Eugenia Schmuck, que ya manifestó que considera cumplida su etapa legislativa (hace bien porque ya hace 13 años que esta en el Concejo) y dejó abierta la posibilidad de avanzar hacia responsabilidades ejecutivas.
Hay radicales, socialistas, dirigentes del PRO y funcionarios provenientes de diferentes sectores de la coalición. Pero todos están dentro de la misma competencia y, finalmente, deberán resolver bajo el paraguas político de Unidos quién encabezará la propuesta para retener Rosario.
El último en levantar claramente la mano fue Angelini. “Me encantaría ser intendente de Rosario. Tengo muchas ganas de serlo”, aseguró el actual secretario de Gestión Institucional del Ministerio de Justicia y Seguridad provincial.
Incluso fue más allá: “Me veo compitiendo, totalmente”, aunque planteó que antes que cualquier aspiración individual Unidos necesita construir “un proyecto político robusto en Rosario”. Su aparición suma otro competidor a un oficialismo que ya tenía candidatos de sobra.
Chale busca posicionarse como continuidad de la administración municipal; Puccini aparece como una alternativa vinculada directamente a Pullaro; Lifschitz expresó abiertamente su “deseo y voluntad” de competir; Anita Martínez fue todavía más contundente al anunciar “yo quiero ser intendenta”; Cunha trabaja sobre un proyecto para la ciudad; mientras el socialismo tiene además las cartas de Cattalini y Blanco. La pregunta es si semejante oferta representa una fortaleza o esconde una debilidad.
Porque ninguno consiguió hasta ahora transformarse claramente en el candidato de Unidos.
El problema adicional para Unidos: el desgaste de Javkin
Hay otro dato que atraviesa cualquier análisis sobre la sucesión. Según los sondeos de opinión aportados para esta nota, la desaprobación de la gestión de Pablo Javkin supera el 70%.
Es un elemento central porque buena parte de los aspirantes de Unidos tendrán que resolver cómo presentarse como continuidad de un proyecto político que gobierna Rosario y, simultáneamente, diferenciarse de una administración municipal que llega al tramo final con un fuerte nivel de rechazo. Y todavía existe una incógnita mayor. Javkin no confirmó definitivamente que no vaya a competir.
El intendente hizo trascender en diferentes oportunidades el desgaste personal que representan ocho años al frente de Rosario, pero nunca terminó de cerrar la puerta a un tercer mandato. Su vínculo político con Pullaro (Dependencia absoluta) y la importancia que tendrá Rosario para la estrategia provincial de Unidos mantienen abierta esa posibilidad.
Si los niveles de desaprobación que actualmente muestran los sondeos se mantienen, Unidos tendrá que discutir no solamente quién puede suceder a Javkin, sino también cuánto deberá diferenciarse de Javkin para conservar la Municipalidad.
Monteverde: menos discusión de nombres y una ventaja inicial
El escenario del peronismo es diferente.
Juan Monteverde aparece hasta ahora como la figura más instalada para disputar la Intendencia y, de acuerdo con los sondeos mencionados, es actualmente el candidato individual con mayor nivel de preferencias.
Su particularidad sigue siendo política: no proviene orgánicamente del Partido Justicialista, sino de Ciudad Futura, pero se convirtió en una de las figuras centrales de la construcción panperonista rosarina.
El armado reúne a Ciudad Futura con sectores del PJ, los senadores provinciales, La Corriente de Agustín Rossi, intendentes, el Frente Renovador y otros espacios que intentan construir una propuesta común para 2027.
Monteverde tiene una ventaja que Unidos todavía no consiguió: concentración.
Mientras el oficialismo distribuye sus preferencias entre numerosos dirigentes, el concejal viene construyendo hace años alrededor de su nombre y ya disputó la Intendencia. Pero tampoco puede afirmarse que vaya a tener el camino despejado.
Jorge Simón aparece y el peronismo puede sumar alternativas
En ese mismo espacio comenzó a circular durante las últimas semanas Jorge Simón, economista y exsecretario de Finanzas e Ingresos Públicos de la Provincia durante la gestión de Omar Perotti.
Simón empezó a intervenir con fuerza sobre la agenda rosarina, cuestionando el déficit municipal, el crecimiento de la deuda y lo que considera una falta de liderazgo económico y regional de la actual administración.
Todavía no existe una candidatura formal. Pero su aparición permite imaginar una PASO con perfiles bastante diferentes: Monteverde desde una construcción política y territorial consolidada y Simón desde una propuesta con mayor acento económico, técnico y de gestión. Y podrían no ser los únicos.
En los diferentes sectores peronistas también aparecen dirigentes como Sonia Martorano, Fernanda Rey, Lisandro Cavatorta, Camilo Scaglia, Miguel Rabbia, Paula Sagué, Norma López y Fernanda Gigliani, aunque eso no significa que todos estén pensando específicamente en competir por la Intendencia.
El PJ deberá decidir entonces si concentra rápidamente detrás de Monteverde o utiliza las PASO para ampliar su oferta. La diferencia con Unidos es que hoy parte con un candidato que, según los sondeos señalados, ya ocupa el primer lugar.
La Libertad Avanza: Aleart segundo y una carta todavía guardada
La Libertad Avanza presenta un escenario diferente a los dos grandes frentes. Su figura más instalada es Juan Pedro Aleart.
El experiodista y actual concejal aparece como la alternativa natural del espacio para disputar el Palacio de los Leones y, según los sondeos aportados, ocupa actualmente el segundo lugar en intención de voto individual, detrás de Monteverde y por encima de los diferentes postulantes de Unidos.
El espacio libertario también tiene dentro de su estructura a dirigentes como Franco Volpe y Anabel Lencina. La definición final dependerá en buena medida de la estrategia que adopten Javier y Karina Milei respecto de las alianzas electorales en Santa Fe.
Pero existe otra posibilidad que puede alterar todo el escenario. Dentro de La Libertad Avanza se analiza un nombre de fuerte conocimiento público que no proviene del ámbito político. La identidad todavía se mantiene bajo reserva.
Si finalmente esa alternativa prospera, los libertarios podrían recurrir nuevamente a una fórmula que les permitió crecer en diferentes lugares del país: convertir reconocimiento social previo en capital electoral.
Por ahora, sin embargo, Aleart es el nombre. Y arranca bien posicionado.
Las otras fuerzas: competir, acompañar o construir una gran alianza
Por fuera de esos tres espacios también comenzaron los movimientos.
El Frente Amplio por la Soberanía deberá resolver si presenta una candidatura propia o acompaña a Monteverde dentro de una construcción más amplia. Cuenta con dirigentes como Leonardo Caruana, Mercedes Meier, Claudia Balagué, Lorena Carbajal, Nire Roldán, Gustavo Gamboa, Facundo Peralta, Gabriela Sosa y Sofía Botto.
También están Igualdad y Participación y el Frente de Izquierda, donde aparecen nombres como Rubén Giustiniani, Octavio Crivaro, Irene Gamboa, Franco Casasola, Jimena Sosa, Carla Deiana y Daniela Vergara.
Para varios de esos espacios el dilema será estratégico. Presentar candidato propio permite sostener identidad, instalar agenda y construir representación. Pero algunos saben que, en términos estrictamente electorales, una postulación puede terminar siendo testimonial.
La otra posibilidad será integrarse a un frente más amplio, negociar un programa común y disputar lugares dentro de una gran coalición. Las nuevas reglas electorales terminarán influyendo también sobre esas decisiones.
¿Cómo votará Rosario en 2027?
De acuerdo con el proyecto de Código Electoral, en 2027 los rosarinos elegirán intendente y concejales en dos instancias: PASO y elecciones generales, pero con una diferencia importante en la utilización de la Boleta Única. En las PASO, habrá una Boleta Única independiente para cada categoría: una para intendente y otra para concejales. Esto permitirá que el elector pueda optar por precandidatos de distintas agrupaciones en cada categoría.
Para participar de las elecciones generales, las agrupaciones deberán superar los umbrales establecidos por el Código: alcanzar al menos el 1% del padrón electoral en la categoría correspondiente y, además, que alguna de sus listas internas obtenga como mínimo el 6 por mil (0,6%) del padrón. Para la categoría de concejales existe, además, una excepción: una agrupación puede acceder a la elección general si su precandidato a intendente supera esos umbrales.
En las elecciones generales, en cambio, intendente y concejales estarán incluidos en una misma Boleta Única correspondiente al tramo municipal. La boleta tendrá las columnas “VOTO LISTA COMPLETA”, “INTENDENTE” y “CONCEJALES”, permitiendo votar por una misma agrupación para ambas categorías o cortar boleta, eligiendo un intendente de una fuerza y concejales de otra.
Para intendente, será electa la candidatura que obtenga la mayor cantidad de votos válidos. En el caso de los concejales, las bancas se distribuirán mediante representación proporcional y sistema D’Hondt entre las agrupaciones que alcancen el 4% del padrón electoral municipal.
En síntesis: en las PASO Rosario tendrá una boleta separada para intendente y otra para concejales; en las generales ambas categorías estarán juntas en una única Boleta Única municipal, con la posibilidad de votar lista completa o cortar boleta.
La paradoja de Unidos: tiene más candidatos, pero hoy no tiene al más competitivo
A casi diez meses de la elección, la carrera por Rosario muestra una contradicción que empieza a atravesar todas las conversaciones políticas. Unidos tiene candidatos de sobra. El peronismo tiene al candidato que hoy aparece primero. La Libertad Avanza tiene al segundo. Y Javkin tiene un problema diferente: de acuerdo con los sondeos mencionados, más del 70% de los consultados desaprueba su gestión.
Por eso, la discusión dentro del oficialismo probablemente termine siendo mucho más profunda que una pelea entre Chale, Puccini, Lifschitz, Anita Martínez, Cunha, Angelini, Cattalini, Blanco o cualquier otro dirigente que pueda incorporarse.
La pregunta será quién puede retener Rosario después de ocho años de Javkin y, al mismo tiempo, conseguir que el electorado lo perciba como algo nuevo.
Monteverde, mientras tanto, intentará transformar su ventaja inicial en una construcción mayoritaria. Aleart buscará convertir el crecimiento libertario en una opción municipal competitiva. El resto decidirá entre competir solo o integrarse.
Falta mucho y las encuestas son apenas fotografías de un momento. Pero si esa fotografía anticipa algo, es que la elección de Rosario de 2027 ya empezó y, por primera vez en mucho tiempo, el oficialismo parece arrancarla corriendo desde atrás.



